blogeditor · 23 de junio de 2016
Por: Víctor Aguilar (@AgsVida)
El primero de junio de 2016 hubo contingencia ambiental en la Ciudad de México y más de una ecobici —uno de los pocos transportes públicos verdes de la capital— tampoco circularon. Al menos entre las 21.30 y las 22.30 horas, buena parte del polígono de Polanco estuvo completamente desabastecido de bicicletas:
En otras palabras, Paseo de la Reforma, una de las avenidas más transitadas de la ciudad, en una de las delegaciones que más viajes diarios en coche atrae de toda la Zona Metropolitana del Valle de México, ofrecía casi nulas posibilidades de transporte ecológico en el día que más lo necesitaba:
La primera pista sobre esta contradicción provino esa misma noche del conductor de uno de los vehículos recolectores de ECOBICI: el Doble Hoy No Circula también les afecta a ellos y, por ende, al abastecimiento de cicloestaciones.
La página oficial del programa Hoy No Circula aclara qué vehículos están exentos de la medida, como los transportes escolares con autorización, vehículos para servicios de emergencia, el servicio público federal de transporte de pasajeros, vehículos con placa de auto antiguo o clásico (seguramente, antes contaminaban menos), tractores, maquinarias para construcción, coches de servicios fúnebres durante su actividad (como sea que eso se verifique) y aquellos que usen energías no contaminantes (solar, eléctrica, etc.). En ninguna categoría caben explícitamente los vehículos que permiten la operación de ECOBICI, el programa de bicicletas públicas más grande de América Latina y uno de los más relevantes a nivel mundial de acuerdo con su desempeño en términos de viajes diarios por bicicleta y por residente.[1]
La respuesta de la Dirección de Cultura, Diseño e Infraestructura Ciclista de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) a un cuestionamiento directo en su cuenta de Twitter, ahonda la preocupación: “(…) los vehículos de Ecobici no están exentos. Sin embargo, la medida no aplica para vehículos eléctricos”. La siguiente pregunta surge sola. Al demandar el tamaño de la flota de vehículos de reparto de ECOBICI y cuántos de ellos funcionan con energía eléctrica o solar, la SEDEMA juega la carta burocrática y contesta que puede “(…) atender tu solicitud de información a través de @infoDF”, la cual se presentó y cuya respuesta, a la fecha, aún no se ha recibido.
Entre los beneficios del programa Hoy No Circula se anuncia que no sólo da “una clara ventaja (sic) a la hora de limitar la contaminación en la ciudad”, sino que “ha impulsado al uso (sic) de formas alternativas de transporte”. Como están las cosas, no cabe duda de que la “clara ventaja” incluye limitar la circulación de vehículos como los que abastecen la red de bicicletas públicas y que, por lo tanto, las formas alternativas de transporte impulsadas por el programa abarcan caminar, UBER y el pesero-que-no-está-afinado-pero-que-aun-así-hoy-sí-circula.
En la página web de ECOBICI se puede leer que “[el programa] ha sido adoptado como una alternativa eficaz para trasladarse en la Ciudad de México (…) por lo (sic) beneficios que aporta en salud, medio ambiente, ahorro de tiempos de traslado y mejora de la calidad de vida”, afirmación plausible al ver las cifras que han acompañado a ECOBICI desde su puesta en marcha en 2010:
No obstante, desde una perspectiva de política pública es válido (y necesario) cuestionar la eficacia del programa si el sistema de abastecimiento de las cicloestaciones falla en días de contingencia, es decir, cuando su óptimo funcionamiento es requerido más que nunca (un estudio reciente muestra que, en ambientes contaminados, la bicicleta es la alternativa de transporte más saludable).
Un reportaje publicado por Animal Político en 2015 señala que ECOBICI contaba, en ese entonces, con 51 vehículos abastecedores (“vehículos de operación y balanceo”) para las 444 cicloestaciones (ahora 452) que tenía el sistema. Si asumimos —conservadoramente— que la mitad de ellos opera con energía limpia y que la asignación de placas a los que utilizan algún tipo de gasolina fue aleatoria, aproximadamente diez de ellos (20%) no circularon el miércoles 1º de junio de 2016.[2] ¿Cuántos ciclistas —amantes del Sistema de Transporte Individual ECOBICI y guerreros de la sostenibilidad— dejaron de circular también? En un día sin contingencia, son cinco los vehículos que no pueden operar. No obstante, la ironía reside en el hecho de que todos ellos deberían estar exentos del Hoy No Circula, ya sea porque cuentan con un permiso especial para circular o —idealmente— porque todos son eléctricos. De otra manera, surgen dos flagrantes contradicciones: la primera, entre un programa que fomenta el uso del transporte individual no motorizado (ECOBICI) y otro que, si bien indirectamente, lo limita (Hoy No Circula); la segunda, dentro del programa mismo resulta paradójico que el funcionamiento de un esquema de movilidad verde como ECOBICI requiera de vehículos que funcionan con diésel.
Aunque el balance de ECOBICI ha sido positivo, una estrategia integral de movilidad requeriría de menos paradojas y de más política pública. Déjenme ser claro: el problema no es la ausencia de bicicletas en un lugar y momento determinados (lo que podría indicar, incluso, el éxito del programa), sino la falta de coherencia entre dos políticas que buscan el mismo objetivo: disminuir el uso del transporte individual motorizado. Como efecto mariposa, estas pequeñas fallas en el diseño y la implementación de políticas podrían agravar el problema público en lugar de contribuir a su solución.
Queridos tomadores de decisiones mexiqueños: dejemos por un momento los silbatos, el 2018 y la profunda discusión del gentilicio y ayúdennos a pedalear hacia adelante.
* Víctor Aguilar forma parte de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (@MXvsCORRUPCION).
[1] ITDP, The Bike-share Planning Guide (Nueva York: ITDP, 2013), 41-46. Disponible en línea aquí.
[2] El 6 de junio de 2016, dos diferentes conductores de vehículos abastecedores confirmaron al autor la tibieza de este cálculo al sostener que la mayoría de ellos circulan con diésel, que sólo algunos son eléctricos y que, efectivamente, la operación de la flota y el abastecimiento de cicloestaciones se ven afectados por el programa Hoy No Circula.