Redacción Animal Político · 11 de junio de 2025
La inteligencia artificial (IA) ha permeado la educación médica contemporánea desde mediados del siglo XX. Uno de los tipos de IA que existen corresponde a la IA conversacional, a la que pertenecen los chatbots, programas informáticos que mediante el uso de aprendizaje automático y técnicas de procesamiento de lenguaje natural (PLN) consiguen simular una serie de respuestas razonables, en un contexto determinado, asemejándose a una conversación humana.
La IA conversacional es la fuente básica de los chatbots y gracias a ella se produce toda la gestión y el PLN. Los chatbots más avanzados implementan procesos de aprendizaje profundo para analizar el caudal de lenguaje (input) humano, aprender de las conversaciones y generar una respuesta lo más adecuada posible.
Los chatbots están revolucionando la forma como interactuamos y usamos la tecnología; buscan la ya conocida relación entre estudiante-contenido-docente y ya que se establecerá una comunicación con los chatbots, surge la pregunta: ¿qué elementos se deben tomar en cuenta para el diseño de la conversación, de manera que se realice una interacción ética, es decir responsable y respetuosa?
La primera persona que interviene en el proceso de creación de un chatbot es su diseñador. En el caso de la educación médica debiera ser el docente, experto en la práctica profesional, en el contenido y en los procesos de razonamiento médico involucrados en el manejo adecuado de la información y en la toma de decisiones, en el uso estratégico de la IA y en la serie de herramientas que ésta ofrece. Tomando en consideración los principios éticos de la IA, el diseño y la integración del contenido serán la base para que el usuario —en este caso el estudiante— potencie y agilice sus aprendizajes.
Ahora bien, la ética siempre ha partido de la dignidad humana como principio universal. De este principio se desprenden otros como la autonomía, la beneficencia y la justicia, principios que han sido utilizados por éticas aplicadas como la bioética, considerada como la ética de la vida.
En cuanto a la ética digital se trata de una ética aplicada que brinda respuestas a los desafíos en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), la navegación en internet y la interacción en las redes sociales; se posiciona con mayor fuerza con el planteamiento de dilemas humanos frente al uso de la IA.
De esta forma podríamos decir que la bioética es una ética aplicada: “disciplina científica que estudia los aspectos éticos de la medicina y la biología en general, así como las relaciones del hombre con los restantes seres vivos” (según la Real Academia Española). De acuerdo con Fernando Lolas, algunos de los atributos más comúnmente asociados con esta disciplina son producto de su nacimiento en una cultura determinada en un momento específico de su evolución.
Durante las últimas décadas del siglo XX, el término se empleó en una variedad de contextos. Se pueden identificar dos corrientes principales: la aplicación del razonamiento ético a la medicina y las ciencias de la salud, y una posición ética general al análisis de ciencia y tecnología. Hoy en día, la bioética es un término genérico que cubre intentos diferentes de humanizar la empresa científica, la práctica de las profesiones de salud y el respeto por los derechos humanos en economía, política y la investigación social.
Usar un chatbot implica su creación y puesta en marcha, por lo que es conveniente que los chatbots, al ser una IA, retomen las consideraciones éticas tanto digitales como del ámbito de la bioética en educación médica. Si bien se han esbozado algunos de los lineamientos para el uso ético de la IA, es necesario enfocar de manera específica el uso ético de los chatbots.
Es así que se considera la intervención de los actores (creadores y usuarios) para llegar a la reflexión ética tanto sobre su creación —que involucra apartados de razonamiento médico, del dominio de contenido para la interacción y el diálogo que se establecerá— como de la prestación del(los) servicio(s) que brindarán, en busca de facilitar la formación continuada de los futuros profesionales en medicina, practicando hasta hacer un hábito el proceso de mejora continua en el campo del razonamiento médico.
En cuanto al uso ético de los chatbots, es posible enunciar nueve consideraciones: Las primeras siete están dirigidas, principalmente, a quién los creará y corresponden a: 1) responsabilidad, 2) límites claros, 3) sustento académico de la información que se comparte, 4) comunicación aceptable, 5) enfoque humano, 6) sesgo y discriminación y 7) sustento académico que alimentará a los chatbots; este último debe tener un soporte que asegure que los contenidos serán veraces y actuales.
La siguiente consideración, la que corresponde al punto 8) propiedad intelectual y limitaciones en el aprendizaje, se destina propiamente al chatbot al considerar que requiere de un registro y que en algún momento puede aprender. Por último, la denominada 9) transparencia, está dirigida a quienes harán uso de los chatbots. La comunicación será el eje de la creación y, por lo tanto, el elemento más extenso, ya que la información que brinde el chatbot debe ser coherente para responder de manera pertinente a lo que el usuario solicita.
La cuestión no es sólo crear el chatbot, hay que probarlo y evolucionarlo, desplegarlo en varios canales y dejar en claro que si el docente solicita datos del usuario (estudiantes), serán tratados con el debido cuidado de la confidencialidad.
También hay que asegurar que el uso de los chatbots no genere ningún tipo de daño, ni voluntario ni involuntario. Por ejemplo, los daños pueden referirse a la reputación de una persona, su propiedad, privacidad, libertad, salud, así como sus intereses físicos o psicológicos.
El uso de un chatbot en el ámbito de la educación médica se debe adecuar a las necesidades de aprendizaje. Los estudiantes deberán utilizarlo como un apoyo didáctico complementario y no como un sustituto de la enseñanza y del docente. Lo recomendable es realizar una revisión continua por pares, de evaluación de la usabilidad (del inglés usability, facilidad de uso) para conocer la experiencia del usuario y posteriormente complementar, enriquecer y reestructurar si es necesario.
* Norma Lucila Ramírez López es doctora en Educación Médica, maestra en Comunicación y Tecnologías Educativas, médica cirujana y miembro fundador de la Academia Nacional de Educación Médica. Ha sido directora de tesis y sinodal en el Posgrado del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (2020-2024). Es académica definitiva en el área de formación de profesores, Unidad de Desarrollo Académico (UDA), de la Secretaría de Educación Médica (SEM) de la Facultad de Medicina de la UNAM. María de los Ángeles Equihua Orozco es maestra en Educación y Tecnología Educativa, licenciada en Pedagogía y colaboradora en la UDA de la SEM, donde realiza el diseño instruccional e imparte cursos para la formación docente. Es responsable del proceso de otorgamiento de aval a actividades de formación docente. Ulises Hernández García es médico pasante del Servicio Social de la carrera de Médico Cirujano asignado a la UDA en la SEM. Cursa la especialidad de Cirugía General en el Hospital General Regional 72 Licenciado Vicente Santos Guajardo, del Instituto Mexicano del Seguro Social. Todas las personas autoras diseñan y crean chatbots para la educación médica.
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