blogeditor · 25 de septiembre de 2020
Todas y todos conocemos historias, sea personales o de personas cercanas, sobre cómo un problema de salud ha implicado un gasto fuerte en las familias. Ha llevado al endeudamiento, pérdida del patrimonio y en ocasiones, al empobrecimiento.
A través de un sondeo, conocimos la historia un hombre fuera de un hospital público en la Ciudad de México:
Tuve que pedir prestado. Fueron cuatro meses de tratamiento para los riñones. Entonces, mis hermanas más que nada me ayudaban y estoy endrogado. Hasta ahorita, todavía debo.

Desde la sociedad civil coincidimos que urge más presupuesto para la salud para reducir el gasto de bolsillo1.
Un mayor presupuesto permitiría atender las fallas en la atención, derivado de la falta de recursos, personal médico, de enfermería y técnico, camas, medicamentos, insumos, y equipamiento.
El 9 de septiembre, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza realizó una mesa de diálogo con representantes de organizaciones especialistas en el sector salud: Judith Méndez del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Andrés Castañeda de Nosotrxs, y Hortensia Reyes del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
En la mesa, se analizaron las causas del gasto de bolsillo y se propusieron vías para aumentar el presupuesto en salud con miras a lograr la cobertura universal.
A continuación, las principales conclusiones de la mesa de diálogo:
Judith Méndez del CIEP explicó la gran desigualdad en el gasto público entre los diversos subsistemas. Mientras que quienes están afiliados a servicios de salud de Pemex tienen un presupuesto de 12 mil pesos por persona, quienes carecen de seguridad social se les asigna poco más de 2 mil pesos y quienes viven en zonas rurales e indígenas de mayor marginación, se les destinan 900 pesos por persona, a través del IMSS Bienestar.
Fuente: CIEP (2020), Financiamiento del sistema de salud: antes, durante y después de COVID-19
Esto significa que sólo Pemex cumple el estándar de 80 público – 20 privado, y el resto de la población está en una situación precaria. En particular aquellas personas que acuden a IMSS Bienestar gastan en salud una proporción significativamente más alta de su ingreso que el resto de la población, pues son los hogares en mayor pobreza.

Andrés Castañeda explicó que la falta de medicamentos y el surtimiento incompleto de las recetas es una violación del derecho a la salud. Hay muchos medicamentos y tratamientos que son de uso constante o que tienen un costo que es inalcanzable para la gran mayoría de la población, como las quimioterapias, los retrovirales y otros medicamentos. Esto genera desigualdad y pobreza.

La Dra. Hortensia Reyes detalló que hay tres cambios indispensables para garantizar atención y así reducir el gasto de bolsillo:

Propuestas para lograr un sistema público de salud con cobertura universal y calidad
Para tener logros efectivos en la reducción del gasto privado y en particular del gasto de bolsillo, desde la sociedad civil proponemos para 2021:
La mesa de diálogo “El precio de la salud El gasto de bolsillo en salud ¿Cómo evitarlo?” se puede encontrar en nuestro canal aquí.
También, se encuentran disponibles los dos programas anteriores de la serie “La salud es un derecho”:
El programa 1 “La salud es un derecho, no una prestación” que trata sobre la ruta para lograr cobertura universal de salud, se encuentra aquí.
El programa 2 “El sistema de salud necesita una transfusión” que trata sobre el presupuesto para la salud, se encuentra acá.
1 El gasto privado de bolsillo se da cuando alguien enferma y las familias tienen que recurrir a un servicio privado y pagar el costo de medicamentos, de un estudio médico o de cualquier gasto relacionado con la salud.