Redacción Animal Político · 25 de junio de 2023
El pasado 25 de mayo se reformó la Ley de Educación de la Ciudad de México en materia de “uniformes neutros”. Esto no tomó a nadie por sorpresa pues, desde junio de 2019, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, manifestó que: “han quedado atrás las épocas en las que las niñas tenían que tener falda y los niños tenían que traer pantalón”, por lo que, en adelante “los niños pueden traer falda si quieren y las niñas pueden traer pantalón si quieren”.
La determinación de que los niños podrán usar falda desató un revuelo en las redes sociales y medios de comunicación, donde la medida fue criticada y hasta ridiculizada. Para calmar las aguas, el entonces Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, manifestó se trataba de una “falsa polémica” ya que la propuesta no se dirigía a los niños sino a las niñas. Consideró triste que se borrara a las niñas del debate y que nadie hablara de ellas.
Es cierto. Por décadas, millones de niñas en México se han visto obligadas a usar falda para poder asistir a la escuela. Una falda que ha restringido su derecho al juego y a la recreación por dificultar actividades como correr, trepar o participar en los deportes cómodamente; que las ha hecho pasar frío de manera innecesaria y sentir vergüenza por no tener las piernas depiladas o por estar menstruando. Una falda que, en el contexto de un país con altísimos índices de violencia contra la mujer, pone a las niñas en una situación de vulnerabilidad que les impide estar y sentirse seguras en su trayecto a la escuela o, a veces, dentro de ella. En ocasiones, incluso, se ha subordinado el derecho a la educación al uso de la falda. Tal es el caso de Paola, la estudiante de Oaxaca a quien recientemente le fue negado el acceso a la escuela por usar pantalón.
Es cierto que permitir a las niñas usar pantalón implica dar un paso adelante en el respeto de los derechos de este sector vulnerable que debió ser el principal foco de atención de la implementación de los uniformes neutros. Sin embargo, no deja de ser alarmante, en el contexto de un país machista, la polémica que se desató en torno a que se “mencionara” que los niños podrían elegir usar falda, cuestión que ni siquiera fue plasmada expresamente en el artículo 6 Bis de la Ley que establece que: “En los centros escolares, tanto públicos como particulares, se permitirá que las niñas utilicen uniforme neutro. Podrán elegir libremente si desean usar pantalón o falda para asistir a clases”.
Pareciera que estamos avanzando hacia una sociedad donde cada vez se permite más a las mujeres participar en espacios que estaban reservados para los hombres, pero donde no ocurre a la inversa. Curiosamente, las mismas personas que aplauden que las niñas puedan usar pantalón en la escuela o que las mujeres dirijan empresas, se alarman de que se permita a los niños usar falda o de que los padres dejen el trabajo para cuidar a sus hijas e hijos, como si existieran razones lógicas para llegar a dichas conclusiones divergentes, más allá de argumentos dogmáticos e ideas preconcebidas sobre una manera única e inamovible de concebir la masculinidad.
Por eso, es positivo que las leyes y políticas públicas avancen hacia un México en donde los estereotipos de género sean cada vez menos rígidos y restrictivos, donde haya cabida para el feminismo y para las nuevas masculinidades. La escuela es un terreno fértil en donde, además de adquirir aprendizajes, las niñas y niños aprenden los valores con los que enfrentarán el mundo de afuera, como lo son el respeto, la inclusión y la equidad, además de que, hacer de la escuela un lugar seguro, les permitirá el libre desarrollo de su personalidad.
En el marco del Día Naranja, desde Mexicanos Primero aplaudimos y valoramos las dos caras de la moneda de la implementación de los uniformes neutros. El hecho de que se replanteen y combatan los estereotipos tanto de lo “femenino” como de lo “masculino” desde la escuela, nos permitirá seguir avanzando en la lucha contra el machismo.
* Begoña Suárez Carus (@begosuarezc) es Coordinadora de Judicialización en Mexicanos Primero.