Uniforme y arma, pasaporte de ciudadano de segunda

blogeditor · 24 de febrero de 2016

Uniforme y arma, pasaporte de ciudadano de segunda

No importa cuántas veces se produzcan imágenes y eventos que nos recuerdan que los policías son ciudadanos de segunda, los políticos siguen haciendo lo necesario para que eso no cambie. La Ciudad de México nos lo acaba de recordar una vez más.

El 15 de febrero el portal Aristegui Noticias publicó una noticia acompañada de fotografías de policías uniformados dormidos en cajeros automáticos. “El horario normal de un policía es de 12 horas de trabajo por 24 de descanso; pero desde un día antes de la visita del Papa hemos tenido que pasar por 24 horas de trabajo por 12 de descanso, en el mejor de los casos”, declaró un policía, quien además refirió que “sus compañeros presentan problemas de salud como consecuencia de los cuatro días que han vigilado el paso del Papa por la ciudad, como diarrea, gripe y tos”. Las fotografías fueron enviadas por miembros de la SSP-DF. Todo según la misma nota.

Foto: Aristegui Noticias
Foto: Aristegui Noticias
Foto: Aristegui Noticias
Foto: Aristegui Noticias

Un día después, la secretaría de seguridad pública respondió así: “Esta institución es respetuosa de las jornadas laborales, las cuales están sustentadas con base en la ley. Los horarios estipulan 12 horas de trabajo por 24 de descanso, 12 por 36, 24 por 48, o bien 12 horas de trabajo descansando sábado y domingo… Algunas imágenes que han sido difundidas a través de redes sociales y retomadas por algunos medios de comunicación no corresponden al operativo por la visita del Papa Francisco a la CDMX”.

El mismo día 16 de febrero el portal antes mencionado publicó una segunda nota sobre el tema, donde se incluye la imagen de un memorándum fechado el 10 de febrero en el que “se ordena a un policía presentarse a las 06:00 los días 12, 13, 14, 15 y 16 de febrero, cinco de los seis días de la visita de Francisco a México”.

Foto: Aristegui Noticias
Foto: Aristegui Noticias

El título del comunicado con el que la SSP-DF intenta defenderse desnuda al trasfondo del problema. “La SSP-DF respeta las jornadas laborales que tienen sustento en la ley”. Quien escribió eso, acaso sin saberlo, acaso sin importarle mayor cosa, ayudó en mucho a desnudar la vulnerabilidad extrema en la que vive la policía. Las jornadas laborales de la policía no existen en la ley y ahí está una de las fallas de origen que tienen a nuestras instituciones policiales sumidas en una crisis sin fondo. La Ley de Seguridad Pública del Distrito Federal enseña bien la trampa. En algo que casi podemos calificar de humor negro, el legislador creó un capítulo denominado “De los Derechos de los Miembros de los Cuerpos de Seguridad Pública”, apartado en el que anotó lo siguiente: “Tener jornadas de trabajo acordes con las necesidades del servicio”. Imagine un contrato con una cláusula así: las jornadas de trabajo serán las que sean necesarias. ¿Usted lo firmaría? Yo tampoco.

[contextly_sidebar id=”b0N69splMXzmyFCrG5U8acUlsJSHburW”]Buena parte de la sociedad civil organizada y los académicos expertos en seguridad pública y policía vienen enfatizando el despropósito de las jornadas de trabajo de la policía extendidas en muchos lugares del país. Según Causa en Común, la policía de la ciudad capital trabaja turnos de 24 por 24 y al menos otras diez entidades federativas usan el mismo esquema.

Estamos ante un nuevo capítulo de un viejísimo problema. Vaya paradoja, el Papa levantó la voz por los derechos humanos violados contra múltiples poblaciones vulneradas y su visita misma provocó la reproducción de los rituales oficiales del abuso. El comunicado de la SSP-DF enfatiza que la institución respeta los derechos humanos de los policías. Hay imágenes y declaraciones de ellos mismos que muestran y afirman lo contrario. Si miramos la discusión desde la ley e incluso desde la Constitución misma, los policías son ciudadanos de segunda, justamente porque no tienen un piso mínimo de derechos. Desde el 2009 la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal publicó un informe especial al respecto, investigación que, hasta donde sé, jamás ha merecido respuesta pública por parte de la propia policía y del gobierno de la Ciudad de México.

Yo todavía no encuentro a un policía aquí, que no sea mando, cuya respuesta sea que sí tiene derechos y le son respetados por la institución. Pero otra manera de comprobar si la secretaría respeta o no los derechos humanos de los policías a su cargo sería aplicar un estudio empírico sobre sus rutinas. Una investigación académica independiente o bien una investigación ordenada desde el poder legislativo podría develar la realidad de la vida cotidiana de los policías en las calles de la Ciudad de México. No tengo expectativa alguna de que esto vaya a suceder, al menos en el corto plazo. El patrón inercial generalizado de comportamiento político es hacer todo lo posible por alejar a la policía de cualquier mirada profunda externa. A sus vez, los legisladores lo reproducen auto inhabilitando sus poderes de fiscalización.

Las imágenes de los policías dormidos en cajeros bancarios quedan para la historia de la vergüenza. La SSP-DF se defiende y ni por asomo lamenta el hecho. Nada nuevo. Los policías deberán seguir esperando otros tiempos para acceder a las condiciones de ciudadanos con plenos derechos. Los ciudadanos deberemos también esperar a contar con uniformados en verdad preparados para protegernos. Por ahora, sólo recuerde que el policía que usted encuentra en la calle podría estar en la hora 23 de su turno.

 

@ErnestoLPV