#UnaDisculpita

Redacción Animal Político · 15 de mayo de 2023

Estar en radio por fin está palomeado en mi bucket list.

Yo pertenezco a una generación que no veía con buenos ojos no “enforcarse” y elegir SÓLO UNA COSA que hacer en términos  profesionales, porque la banda cree que de lo contrario “te mueres de hambre” y yo de hambre sí he estado catatónica, pero porque me gusta hacer muchísimas cosas y afortunadamente, la gran mayoría han sido extremadamente rentables; sola y en equipo, además. Me atormentan todavía muy de vez en cuando las voces de los sabelotodo, diciéndome que o escribes, o eres actriz, o eres modelo, o te pones a escribir/dirigir cortos que nadie va a ver, o pintas y ¿poeta? nememes, todos los adolescentes cursis lo hacen. En eso estábamos cuando me toca otro cambio de 180 grados y me da por hacer un pódcast de experiencias personales y de lo que yo consideraba en 2019 la verdadera pandemia que -para mí- era {y es} un tema grave de salud mental. Nadie hablaba de “eso” porque no conviene que te etiqueten de la loca cuando en realidad yo ya era poseedora de esa magna etiqueta, por pertenecer a un segmento estigmatizado entre la gente “bien”, con la que me tocó convivir por ser nieta de mi abuelo y por Puebla y el pedigrí y todas esas cosas irrelevantes, hasta que rompes la foto de lo que pensaban que eras y ahí sí #VALV.

Y pues ‘ora sí mi loveada raza, que yo soy más de “sólo sé que no sé nada” y termino haciendo lo que me paga y pega la gana.

Diez años de querer hacer radio.

Diez.

Pero el “tú no eres ni conductora de radio ni periodista” como en su momento “¿tú, modelo? Pero ¿por? O ¿actriz? ¿De dónde?

Estaba fácil entrarle si y sólo si hacía un programa de revista dando recetas de mascarillas de aguacate, chismes de la banda famosa (de preferencia perseguida en las redes), publicando tips para estar flaca, o recomendando harto libro de autoayuda. Obvio también tener la habilidad -y el estómago- de caer en lugares comunes con especialistas de ovarios poliquísticos y esas cosas que a nadie le importan, le divierten o le retan el intelecto.

Hablo por mí.

Después de tener el -mega fun– honor de escribir para Animal Político y publicar papers de buyllying en varios periódicos de circulación nacional, yo quería un programa de opinión. No se me antojaba un espacio para marujear, lo cual no sólo me parece loable sino divertido para las personas que gozan del chismecito medio shallow que no suma y los expertos en nutrición, tips de baberos, recetas de felicidad en un segundo o secretitos fuchi de famosos #yougetdapoint.

Porque como decía Margarita Youcenar –lo mejor para las turbulencias del espíritu es aprender– y ESO me importa un chingo; aprender de todo y de todos y para poder dar una opinón de lo que sea debes por lo menos remangarte un poquito y tener idea de lo que hablas. Una postura no se copia ni se imposta ni se inventa. Una opinión se construye a partir de muchas lecturas y también de varios putazos. Es lo único que jamás se malogra. Puedes comenzar a envejecer, tener el 70 % de la cabeza llena de canas (y obvi pintártelas) y morir de la impaciencia para seguir cubriéndolas, puedes echarte unos miligramos de botox en el entrecejo para que parezca que gozas de buen humor 24/7, hacer recomendaciones de cómo emprender el viaje del autoconocimiento, pero tus venas por las noches las escuchas tú, el tic tac del corazón también y depende del día, te da ansiedad o emoción, de que la válvula de titanio va viento en popa. Esta forma de vivir hace que te puedes quedar cada vez con menos amigos y tú hacerle menos acompañamiento a los conocidos, para gozar más de tu espacio privado y tus construcciones espirituales a modo. El dinero entre menos te va preocupando va cayendo más seguido del cielo (y por los aprendizajes de barras de ACCESS cada vez con más Y con total facilidad, gozo y Gloria).

TAMBIÉN PUEDES caer en las garras de monstruos peligrosos e invisibles para la banda -y no hablar de lo que VERDADERAMENTE importa- pero que en realidad es lo único que sí y ver a diario entrar hasta por las coladeras una bola de gente que se dedica a tratar de joderte la calma y ver pisoteado el honor de la Patria y sus convenencieros, esos que siempre te sonríen y te abrazan, te someten a tres o cuatro minutos de small talk, tragándose el cuento de que eres menos inteligente de lo que parece y que los tienen o trepando la larga escalera social descalzos y/o bien aburridos con pláticas efímeras en viajecitos (con farmacia completa incluída). Como si una no supiera a lo que huele el lavado de dinero y la traición en México. Como si los amigos y los vecinos y los familiares jamás hubieran traicionado a los hermanos del alma. Como si las políticas públicas funcionaran como reloj y el estado de derecho fuera un refugio a prueba de balas en el que los muertos y los desaparecidos estuvieran presentes en alguna joya arquitectónica gozando de una elipsis perfecta con vinos y charla que los tienen divertidos y ocupados y todos los “casualties of war”  fueran construcciones y mentiras del imaginario colectivo. Como si todo el tejido social no oliera a vómitos y excremento.

Cuando puedes ver la realidad exactamente como es, sólo queda seguir aprendiendo a sobrevivir y opinar de la mano de los que pueden cambiar las cosas -tanto a nivel micro como macro- con su libros y sus quehaceres y sus dudas y sus cuestionamientos que nos dejan reflexiones de las que ya ni Netflix nos puede llegar a distraer. Hay que opinar desde la información para que el algoritmo mental deje de conformarse con tips y nos den ganas de hacer más, de ser mejores, de apalabrarnos con los inteligentes que nos meten en camisa de once varas. Por esto y mucho más Martha Cristiana Al Aire es -en esta nueva etapa- un espacio de opinión  y no un programa de revista, en el que no tenemos partido ni bandera política que no sea la construcción de una conversación abierta y un espacio de inclusión para abrir conversaciones que nos sumen a todos y construyamos narrativas más inteligentes que nos acerquen cada día más con el único objetivo de sumar y de aprender de la mano de Manuelón Flores, biólogo, florista y hermanos de vida y de nuestro director, curador y productor de nuestra plataforma de información y contenido transversal y multimedia que incluyen conferencias, cenas petit con  personajes y eclecticismos sabrosos, venues con eventos brutales. Contenido en YouTube de un proyecto que se está cocinando a fuego lento en ollas de cobre por los mejores de la industria y un pódcast con gente elegida en la verdulería más variada y exótica de la vida.

Estamos en el 105.3 de la FM en streaming por lanuevaradio.com.mx, donde tendremos de fijo a gente que admiramos y respetamos por ser agentes de cambio y locos de la guerra que se la siguen rifando del mismo modo que lo seguiremos haciendo nosotros.

Nos escuchamos pues de lunes a viernes de 10.30 a 11.30 en vivo por lo pronto, en lo que parimos al resto de los chamacos.

@marthacristiana