¿Una vicepresidenta para los Estados Unidos?

blogeditor · 7 de julio de 2020

¿Una vicepresidenta para los Estados Unidos?

¿Quién será la primera mujer en habitar la Rotonda del Observatorio #1) i Hoy distintas encuestas dan un margen mayor a 10 puntos al candidato demócrata la presidencia, Joe Biden. Al contrario que en 2016, Trump tiene una tendencia descendente en los estados que le dieron la victoria, por lo que la compañera de fórmula de Biden muy probablemente será la primera mujer en el segundo puesto del poder ejecutivo de los EEUU. Ya en 1984 el demócrata Walter Mondale eligió a la congresista Geraldine Ferraro como la primera candidata a la vicepresidencia de los EEUU, y en 2008 los republicanos tuvieron a su primera nominada en la ultraconservadora gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Más allá del margen de ventaja, la compañera de fórmula que Biden elija podrá ser clave para acercarla a sectores del electorado, ya sea los famosos estados del “Cinturón del Óxido” que dieron la espalda a Hillary Clinton en 2008, o poner su mirada al sur en el “cinturón del sol” en el cual los votantes latinos y afroamericanos podrían inclinar la elección en Arizona, Texas y Florida.

Hoy hablamos con certeza de que Biden elegirá a una mujer como compañera de fórmula porque ha hecho este compromiso en reiteradas ocasiones, la más notoria en el último debate de la precampaña frente a su entonces opositor Bernie Sanders. Ante el perfil de un hombre septuagenario, que sería el presidente de mayor edad en ser jurado presidente, un rostro fresco que rompa con los cánones tradicionales de la política norteamericana se antoja necesario. También a medida que se acerca la fecha esperada para que se anuncie esta elección, vale la pena revisar algunos de los perfiles más interesantes para hacer frente a la fórmula Trump – Pence. Hay que tomar en cuenta que esta elección pasa por el comité de campaña del candidato, Biden ha formado un equipo de asesores para ponderar los perfiles de las potenciales candidatas a la vicepresidencia.

La amplia victoria en Carolina del Sur frente a Bernie Sanders cambió la lógica en la que se estaba dando la primaria demócrata y espoleó a Biden a la victoria. Para ella los votantes afroamericanos fueron clave: el vocero de los demócratas en la entidad, Joe Clyburn, detuvo el momentum que arrastraba la precampaña de Bernie Sanders tras sus victorias en Iowa, New Hampshire y Nevada. Clyburn, un afroamericano, pide ahora que sea una mujer de esta comunidad la que acompañe a Biden en la fórmula. En días recientes la senadora por Minnesota, y también precandidata presidencial, Amy Klobuchar, pidió que se le retirara de las potenciales compañeras de fórmula, considerando que una mujer de color sería más apropiada para el encargo.

Pese a lo anterior, hay todavía dos mujeres blancas que resuenan entre las candidatas para el encargo. La primera de ellas, la senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren. Como precandidata presidencial buscó el voto del sector progresista del partido. Su enfrentamiento con Bernie Sanders por lo dicho en una reunión privada meses atrás y que ella hiciera público antes del debate por la primaria en Iowa le restó credibilidad con esta ala del partido. Sin embargo, varias voces consideran que sería una voz capaz de unificar al partido. Mientras que la senadora por Wisconsin, un estado que Trump ganó en 2016, Tammy Baldwin, podría ser atractiva en los ya mencionados estados del cinturón del óxido. Baldwin ya manifestó su interés en ser considerada. Empero las ya mencionadas voces, así como el auge del movimiento Black Lives Matter ha complicado mucho el escenario para ambas.

Un grupo que fue clave en la victoria de Sanders en Nevada son los latinos. La senadora progresista, Catherine Cortez-Masto, era un perfil natural para mostrar diversidad cultural e ideológica en la fórmula. Lamentablemente pidió que ya no se le considerara para el encargo, por lo cual la única latina que está siendo tomada en cuenta por el grupo asesor es la gobernadora de Nuevo México, Michelle Luján Grisham. Entre sus principales cartas están ser la primera mujer de origen latino en ser elegida para un cargo de representación estatal, y más aún su larga carrera en promoción de temas de salud pública, una de las agendas que más movieron a los demócratas a las casillas en la precampaña de 2020. Luján Grisham ha criticado abiertamente el manejo de Trump de la crisis por el coronavirus. En México es más conocida por un spot en el que ridiculizó la propuesta de un muro fronterizo. Un grupo con el que Biden está sufriendo particularmente son los latinos, es de extrañarse que no haya más mujeres de este grupo siendo consideradas.

A menos que algo inesperado suceda, hoy son las mujeres afroamericanas las mejor posicionadas para estar representadas en la fórmula vicepresidencial de los EEUU. Entre ellas destaca como una apuesta del grupo político de Barack Obama su asesora en seguridad nacional Susan Rice. Su experiencia en política exterior la pone en ventaja respecto a otras aspirantes, pese a ello nunca ha ocupado un cargo de elección popular y puede ser percibida como falta de diversidad ideológica en un partido que cada vez premia más a perfiles frescos y progresistas. En el extremo contrario, con muy poca experiencia a nivel nacional, está la vocera del congreso de Georgia, Stacey Abrams, quien hace tan sólo un par de años montara una poderosa campaña que se quedó a punto de ganar la gubernatura de Georgia. Su estilo arrogado y agenda recuerdan al estilo de Sanders, además de que ha sido una de las que más vocalmente ha hecho campaña por ocupar un espacio en la fórmula. Abrams es mi favorita personal, aunque su inexperiencia a nivel nacional y el desagrado que causa en ciertos sectores del Comité Nacional Demócrata la alejan del encargo.

Así como Abrams surge otro perfil novedoso proveniente de Georgia, la alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms. Una voz muy vocal en distintos temas de la agenda demócrata surgió a la fama internacional por su discurso ante las protestas por el asesinato de George Floyd. En este caso su juventud es vista como una virtud ante la edad de Biden, siendo de una corriente política más conciliadora aparece en varios tops de probables nominadas. Cada uno de los nombres anteriores tiene ciertas virtudes, mas la favorita absoluta de medios de comunicación, líderes políticos y casas de apuesta es la Senadora por California, Kamala Harris. Al haber sido una precandidata en el proceso electoral por la presidencia, ser 20 años más joven que Biden, en adición a su experiencia en diversos cargos de la procuración de justicia en California, Harris promete ser un terror para Pence en el debate vicepresidencial; ya el mismo Biden sufrió al enfrentarse a ella meses atrás. La crítica de Harris al récord de Joe Biden sobre la política de autobuses escolares fue su momento de mayor brillo en la contienda. Hoy eso queda en el pasado, mientras que Harris hace eventos de recaudación de fondos para Biden y declaró su apoyo para él desde principios de Marzo.

Otras como la congresista Val Demings o la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, han sido mencionadas como parte de las consideradas con menos ahínco. El peso de la decisión por la edad de Biden no es menor, se especula que en caso de ganar pudiera no estar en condiciones para buscar la reelección en el 2024: tendría 82 años. Por lo que una eventual vicepresidenta arrancaría con ventaja la sucesión de este. Se espera que la compañera de fórmula no le reste espacios a los demócratas en el Senado, apoye a buscar los votos de un sector clave del electorado y pudiera ser una eventual candidata para el próximo periodo. Cada una de las mencionadas tiene ventajas comparativas en alguno de estos campos, por el momento, la moneda sigue en el aire.

* Saul Vazquez Torres (@Sawie) es Licenciado en Relaciones Internacionales por el ITESM, Consejero Nacional del PRD, Integrante de la Iniciativa Galileos, Asociado del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI) y miembro de la Red de Norteamericanistas del Centro de Investigaciones de América del Norte de la UNAM.

 

i Residencia oficial de la vicepresidencia de los Estados Unidos de Norteamérica.