Una sociedad en silencio: más allá de Internet

blogeditor · 23 de abril de 2014

Una sociedad en silencio: más allá de Internet

Sentir que el Internet estaba en riesgo, que la privacidad de nuestras conversaciones se acabaría, que revisarían nuestros correos y controlarían lo que vemos, hacemos y compartimos, nos hizo salir a la calle. Lo sentimos personal. Fueron a donde ni los más apáticos dejarían que llegaran. Traspasaron nuestra esfera individual. En el fondo, cada una de estas agresiones era un ataque directo a nuestros derechos y, aunque intentaron disfrazarlo, el ataque iba mucho más allá de Internet. La persecución a la libertad de expresión y a las ideas es mucho más amplia; el intento de apagarnos es más elaborado pero, deteniéndonos un poco, es fácil de ver.

Una sociedad en silencio puede lograrse generando barreras de entrada a la libertad de expresión y estableciendo otras limitaciones directas e indirectas para que, al final, las personas no puedan alzar la voz, criticar, cuestionar, discutir ni opinar sobre lo que sucede en la vida pública. Todas estas medidas son antidemocráticas, regresivas y, para quienes entendemos a la libertad de expresión como un elemento fundamental para la formación y desarrollo de la identidad personal, de la manera de concebir el mundo y de relacionarse con otras personas, son también medidas que atentan directamente contra la dignidad humana.

[contextly_sidebar id=”2619a0a11ab8c6b04f143e586762bb90″]La iniciativa de ley de telecomunicaciones presentada por el Poder Ejecutivo Federal el 24 de marzo de 2014 provocó la indignación de miles de personas porque es un gran ejemplo de este intento autoritario para establecer una sociedad en silencio. Durante semanas, estas personas se agruparon en redes sociales en torno a distintos hashtags (#NoMásPoderAlPoder, #ContraElSilencioMX, #EPNvsInternet, entre otros), para denunciar los excesos en la propuesta de ley y rechazar la amenaza a sus derechos.

En un mes, dos manifestaciones sociales sacaron a miles de personas a las calles. La primera (en la Ciudad de México el 10 de abril) fue convocada por distintas organizaciones de la sociedad civil, como la Red en Defensa de los Derechos Digitales, el Colectivo de Abogadas y Abogados Solidarios (CAUSA) y Artículo 19, entre otros.

Video de la marcha del 10 de abril

La segunda marcha se realizó ayer, 22 de abril (tanto en la Ciudad de México como en Guadalajara), con una convocatoria diversa, espontánea y plural, donde miles de personas tomaron nuevamente las calles, reconociéndolas suyas como otra vía más para hacerse escuchar. Porque cansadas de ver cómo detrás de muros y rejas de tres metros se legisla para una clase política y empresarial que nada tiene que ver con ellas, prefirieron ir a las calles por entenderlas como el espacio primario de participación. Por compartir un mensaje: “si nos quitan las redes, tomaremos las calles”. Ahí, afuera del Senado, entre consignas y música del “Son de Maguey” (“Ay vámonos a salir, las calles se están llenando y los que estamos aquí vamos cantando, vamos luchando…”), la gente salió a reclamar su derecho de expresarse libremente.[1]

Video de convocatoria a marcha del 22 de abril

El problema es que, mientras todo esto pasaba, el Senador Javier Lozano (PAN) se encargó de imponer su propuesta de dictamen de la ley.[2] Así el juego de la política partidista: dentro del Senado, se avanzaba un proyecto con modificaciones mínimas a la propuesta de Enrique Peña Nieto, manteniéndose profundamente inconstitucional;[3] afuera, el repudio a estas disposiciones, en defensa de las libertades, siendo ignoradas. El choque de quienes buscan construir una sociedad en silencio, contra la sociedad disidente, ruidosa, incómoda.

En todo esto, la demanda por un Internet libre de control y censura fue un elemento de cohesión que catalizó la indignación y que viralizó también la preocupación sobre la ley.[4] Sin embargo, ahí donde fue una ventaja, también se construyó un riesgo: centrar la alerta por la iniciativa solamente en el Internet. La disidencia, la crítica y el libre flujo de información buscan ser clausurados por todas partes: discriminando a medios de comunicación públicos y sociales, manteniendo al duopolio televisivo sin restarles poder, controlando los contenidos en la televisión a través de la Secretaría de Gobernación, violando los derechos de las audiencias y usuarios, entre otros. Todo esto es la ley de telecomunicaciones. Un ataque directo a las libertades que va más allá de Internet.

 

Que no controlen tus ideas! #ContraElSilencioMX #EPNvsInternet @derbeze pic.twitter.com/InRzX9iJE6

— Valeria Hamel (@valehamel) abril 22, 2014

 

La bandera de Internet ha funcionado como un elemento aglutinador de personas que normalmente no protestan, de personas que no participan fuera de las redes, pues su mundo se vio amenazado. Así como hace dos años un candidato presidencial hecho por una televisora –y su poder de manipulación y control político- fueron banderas comunes (si bien no totalitarias, pero sí generales), hoy la libertad en las redes y la privacidad sirvieron para disparar a un sector que había permanecido alejado de la protesta social. Sin embargo, el poder de las redes en defensa del Internet ladeó el discurso y la presión hasta el punto de hacer parecer, en distintos momentos, que la protesta se centraba sólo en el Internet y que éste era su único objetivo.

Al final, algo muy bueno es que las personas han vuelto a salir a las calles para romper el determinismo político de quienes gobiernan en contra de los derechos bajo la idea de “el poder por el poder”. Pero no podemos cerrar los ojos a la realidad de que muchos de quienes gobiernan lo hacen a través de mentiras, sin tomar en cuenta más que sus intereses propios.[5] Esta ley buscará pasarse a toda costa, porque el PRI, Televisa y sus personeros (Lozano y el resto de la telebancada) cuentan con los números para hacerlo. Porque su noción de democracia es numérica, no de derechos. Todo esto apenas comienza y, si nosotrxs no hacemos algo, nadie allá adentro lo hará.

 

Que linda marcha. Me trajo recuerdos de la primavera #DefenderInternet #NoMásPoderAlPoder #EPNvsinternet pic.twitter.com/PbkqUyp0eS

— Valeria Hamel (@valehamel) abril 23, 2014

 

 

Un chingo de gente en el #Ángel #EPNvsInternet #NoMásPoderAlPoder pic.twitter.com/eYiQJnBtqb

— Valeria Hamel (@valehamel) abril 22, 2014

 

 

@VladimirChorny1

 

[1] En el Distrito Federal, los elementos de seguridad pública se encargaron de volver a acciones represivas bien practicadas durante gran parte del 2013, para terminar encapsulando, golpeando y presionando a las y los manifestantes. En Guadalajara, por otra parte, se llevó con éxito otra movilización –también en contra de la ley de telecomunicaciones-, que sacó a la calle también a miles de personas.

[2] Para ver la propuesta concreta, revisar acá.

[3] Muchas cosas fueron escritas al respecto de la inconstitucionalidad de la ley y de los excesos en ella contenida, todos con el objetivo de dar mayor control al gobierno y limitar las libertades de todas las personas. Durante días, las redes sociales se llenaron de imágenes y videos sobre el tema, llegando al caso de que medios de comunicación que normalmente se habían mantenido al margen participaran en la difusión de la información, tal como los casos de Sopitas y El Deforma.

[4] Tal como muestra otro de los videos que fue rápidamente viralizado: “What’s Happening in Mexico”.

[5] Para muestra el gran ejemplo de Javier Lozano, quien se ha encargado de impulsar los intereses de las televisoras a través de esta ley, sin importarle nada más que una ansiada –y próxima- candidatura por la gubernatura de Puebla. Él mismo prometió que toda la censura a Internet sería removida y justo ayer presentó un proyecto aberrante en el tema, que no resuelve el problema, sino que –cuando menos- lo disfraza.