Una persona mejor

blogeditor · 28 de abril de 2011

Una persona mejor

Por: Miguel Cane, Escritor. Narrador. Periodista. Crítico de cine para Milenio Diario.

Al parecer no hay modo posible de escaparse de la increíble (y triste, por múltiples razones) historia de la joven Estíbalis Georgina Chávez Guzmán.

Desde febrero, la odisea de este ejemplo notable de la generación “nini” ha estado aparente en los medios mexicanos – e incluso, en algunos internacionales-, primero por su huelga de hambre/plantón ante la Embajada de Reino Unido en la colonia Cuaúhtemoc, que mantuvo por 16 días en los cuales ostensiblemente – perdonarán que lo dude – no consumió más alimentos que agua, con el objeto de que le “dieran” una invitación a la boda a celebrarse entre el príncipe William, heredero aparente al trono inglés y su prometida de origen plebeyo, Kate Middleton.

Apelando a la sensiblería telenovelera popular, la joven de 19 años, que según ella estudia la “prepa abierta” y “quiere estudiar artes plásticas”, se mantuvo obstinadamente a la intemperie pintando un retrato de la pareja, aduciendo que era “fans” (así, en plural) de Lady Di (la difunta Diana Spencer, madre del interfecto) porque – y aquí una discrepancia notable- A) Su madre se lo inculcó desde niña o B) Su madre había fallecido en el parto y ella había ‘heredado’ – por así decirlo- la obsesión con la realeza, vía las revistas que su madre había coleccionado sobre el tema. Estíbalis lloró, suplicó y pintó, sin éxito aparente, al recibir una carta firmada por el asistente del secretario del príncipe (¡detallazo!)  diciéndole que NO. A continuación, lovely drama, la chicuela se desbarata en lágrimas y exclama: “¡Si me la hubieran dado yo sería una persona mejor!”. Luego amenazó con quedarse ahí sentada “hasta que me muera”, si no obtenía invitación, sólo para demostrar la perfidia de un gobierno – en este caso, el británico- por no conceder una petición que “es muy sencilla y no hace daño a nadie”.

Mientras Estíbalis montaba su circo, spammeaba en redes sociales como Twitter y Facebook pidiendo “ayuda económica” (né, pedir limosna) y explotaba el chantaje, en Londres ocurría algo muy diferente, puesto que una joven humilde – aún más que Estíbalis, que por lo menos tiene una casa familiar y un padre que la mantiene – que sí acudirá a la ceremonia y al banquete nupcial. Se llama Shozna, tiene 20 años y en 2009 sufrió un derrame cerebral a consecuencia de una enfermedad cardiaca.

Esta situación eventualmente llevó a la joven musulmana a vivir en las calles de la capital británica, apenas recuperándose del accidente cerebrovascular que le paralizó la mitad izquierda del cuerpo. En 2010, fue acogida por un refugio de la Fundación Centrepoint, una de las caridades auspiciadas por la Princesa Diana y fue a través de su programa de rehabilitación que Shozna (que estudió peluquería) recuperó el habla y la motricidad. Hace unos meses, conoció en una ceremonia de la fundación a William, que tomó un interés personal en su historia y rompiendo protocolo, la incluyó no solo en la lista de invitados a la ceremonia en la Abadía de Westminster; también en la aún más selecta lista de invitados a la recepción en Buckingham, ofrecida por la Reina… lo cuál, era el famoso sueño ambicionado por Estíbalis.

El caso de Shozna (que curiosamente, aunque ha tenido cobertura internacional, ha sido ignorado por los mismos medios mexicanos que han explotado el chantaje de la gordita de Atizapán) es una interesante muestra de dos cosas: la realeza inglesa sabe manejar muy bien las relaciones públicas y, más importante, con berrinches no se logra nada: Shozna no pedía nada más que ayuda para poder rehabilitarse y dejar de vivir en la miseria, a través de terapia y un oficio. Estíbalis, a quien se le conoce con el célebre mote – ganado a pulso, aunque le pese – de “la loca de la embajada” en Twitter y otros medios, lo que quería era ver de cerca a seres ‘mitológicos’, para entregarles su ostentoso cuadro y “cumplir su sueño”.

 

Pero ¿cómo cumplir un sueño sin esfuerzo? Hay cientos de miles de estudiantes mexicanos que se esfuerzan, muchas veces sin estímulo, por obtener becas para estudiar en el extranjero, para obtener un titulo que, las más de las veces, termina como un adorno de pared ya que no hay fuentes de trabajo disponibles. Sin embargo, nadie presta atención a sus historias cuando logran algo porque no tienen el morbo de la trama histérica de este berrinche.

Sin mediar escrúpulos y aduciendo “buena voluntad”, el secretario de la Fundación Pro Plata (uno de los muchos intereses del magnate Ricardo Salinas Pliego y familia, como ya es sabido), el mexicano Ocatvio Fitch Lazo que cree “en el nacionalismo, la libertad y la unidad nacional ” -según su biografía en Twitter-, le facilitó $15,000 pesos para la compra de un boleto de avión a Londres (¡en Semana Santa, que es temporada alta!). Él argumenta: “Apoyé a Estíbalis por su determinación y su TALENTO. Es una pintora excelente. Y merece destacar, como tantos mexicanos sin oportunidades.” Uno huele el tufillo de la búsqueda de publicidad barata: por una suma miserable, ha logrado salir del anonimato y que el nombre de la Fundación –que presuntamente cabildea para aceptar el uso de la onza de plata como moneda, algo que busca desde el sexenio de Ernesto Zedillo– aparezca en medios donde antes era olímpicamente ignorada.

Al momento de escribir esto, Estíbalis está por reincidir en su viaje a Inglaterra, después de haber sido deportada hace una semana, cuando se presentó en la aduana del aeropuerto Heathrow, sin dominar el idioma, con una tienda de campaña y el cuadro, motivo por el que fue detenida e interrogada. “Al principio mentí,” declaró Estíbalis a Notimex “pero luego les dije la verdad, pero no me dejaron entrar porque no tenía un lugar donde quedarme.”

Es de reconocer la obsesión y obstinación de la muchacha. También es de señalarse la desvergüenza con que ha estirado la mano para satisfacer su descabellado anhelo, transmitiendo un mensaje erróneo a las decenas de miles de “ninis” que hay en México y que ahora buscarán llamar la atención con tretas igualmente estúpidas e incoherentes para salirse con la suya, ¿por qué no? Si la loca de la embajada pudo, ¿yo por qué no?

Como sea, mientras Estíbalis hace todo este melodrama y tal vez llegue a tratar de colarse entre los numerosos admiradores de la realeza –cosa absurda donde las haya, en este tiempo– que desde el lunes ya hacen valla afuera del centenario templo londinense, con el fin de “ver aunque sea de lejos” (¡como Mamá Dolores en Angelitos Negros!) el enlace, hay una joven llamada Shozna, que estará sentada en la nave principal, junto a los pudientes, los dignatarios y las celebridades, ataviada con un modelo exclusivo en seda color papaya diseñado para ella por Raisha Islam (que también diseñó los trajes de Beatrice y Eugènie, las primas de William) y con un makeover completo, con toda una vida por delante, y sin haber hecho un solo chantaje ni berrinchito.

Pero, bueno, alguien siempre tiene que perder, ¿no?