blogeditor · 7 de noviembre de 2011
I. A manera de justificación
Hace no tanto, la Corte se ocupó de varios casos de gran impacto mediático: el aborto o el caso Rosendo Radilla. Por otro lado, pronto habrá de lidiar con asuntos no menos importantes: la modificación de la jurisprudencia que prohibe el control difuso o la inconstitucionalidad de la ley Duarte (la de la libertad de expresión y los “tuiteros”). En estos momentos, sin embargo, estamos en una especie de paréntesis. Pero esto no quiere decir que no haya temas para platicar. Al contrario, es una buena oportunidad para darle un giro al blog y hablar de algo distinto a los casos que resuelve la Corte.
II. ¿Qué pasaría si…?

Hace algunos años era aficionado a los comics de superhéroes y disfrutaba especialmente de una estrategia conocida como el “What if?”. Esta herramienta sirve para contar historias sin necesidad de usar una u otra trama de manera definitiva. Imaginemos que un guionista de Wolverine quisiera enfrentar en una batalla final a este superhéroe con su archienemigo, Sabretooth. Cualquiera que sea el desenlace, un suceso de esa magnitud no podría ser ignorado en los números subsecuentes y un personaje tan relevante como el némesis del protagonista no podría aparecer de nuevo. ¿Cómo se puede evitar esto? Fácil, sacando un ejemplar titulado, por ejemplo, ¿Qué pasaría si Wolverine mata a Sabretooth? De esta manera, el guionista en turno puede contar una buena historia sin necesidad de sacrificar su libertad narrativa: incluso si Sabretooth muere, podrá seguir apareciendo pues todo fue un “¿Qué pasaría si…?”. Todo esto para decirles que hoy usaré esta herramienta para hablar de los dos ministros de la Corte que saldrán el próximo año: Aguirre Anguiano y Ortiz Mayagoitia. Por si la salida (y entrada) de ministros no fuera lo suficientemente importante, en 2012 hay un ingrediente adicional que le pondrá mucho sabor: la elección de presidente y de legisladores federales.
III. Tú una terna y yo otra, ¿no?
El escenario es el siguiente:
La elección será el 1º de julio de 2012.
Los ministros Aguirre Anguiano y Ortiz Mayagoitia salen el 30 de noviembre de 2012.
La sesión constitutiva del nuevo Senado será el 29 de agosto e iniciará funciones el 1 de septiembre de 2012.
El nuevo presidente entrará a ejercer su cargo el 1º de diciembre de 2012.
¿Ya vieron dónde está el problema? Para cuando el presidente Calderón mande la terna ya habrá presidente electo y nuevo Senado. Para entenderlo mejor vale la pena repasar el procedimiento de designación de ministros.
*La primera terna. El presidente envía una terna al Senado y puede pasar lo siguiente:
– El Senado elige a uno de los candidatos por una mayoría de 2/3 partes de los miembros presentes. Resultado: tenemos nuevo ministro.
– El Senado no hace nada, pasan 30 días hábiles y no hay designación. Resultado: el presidente designa a cualquiera de los tres integrantes de la terna.
– El Senado rechaza la terna dentro del plazo de 30 días hábiles. Resultado: el presidente debe enviar una nueva terna.
*Segunda terna (sólo cuando sea necesario). Sucede lo mismo que en el caso anterior sólo que, si el Senado rechaza la segunda terna, el presidente puede designar como ministro a cualquiera de los integrantes de esta nueva terna.
Hasta ahora, la práctica ha sido mandar las ternas unos cuantos días antes de la salida de los ministros. Bajo este escenario, ¿qué pasa si el presidente envía las dos ternas el día 20 de noviembre a un Senado poco receptivo? Básicamente podría perder la oportunidad de designar ministros pues los senadores podrían hacerse locos 30 días y para cuando se tenga que designar al ministro o presentar la nueva terna eso será chamba del nuevo presidente.
Una posible solución es hacerle como Fox y Calderón en 2006. Según las versiones más autorizadas, ambos “negociaron” la terna conformada por Fernando Franco, Rafael Estrada Sámano y María Teresa Herrera Tello. Como ahora habrá dos ternas, una solución salomónica sería pactar una terna para cada uno. Sin embargo, ésta no es la única salida y, francamente, es la menos interesante.
IV. Mejor yo dos ternas y tú ninguna
Por la relevancia de la Suprema Corte en la vida política del país, cualquier presidente tiene un gran interés en la designación de ministros. ¿Hay alguna salida a este embrollo? ¿Podría Calderón garantizar la designación de los nuevos ministros? De alguna manera, sí.
La Constitución no dice nada sobre la fecha en la que el presidente debe mandar las ternas. Como decía antes, el uso ha sido enviarla cuando los ministros salientes están a punto de irse, pero eso es sólo una costumbre, como ir al cine los miércoles. Así que el presidente bien podría mandar dos ternas en, digamos, septiembre de 2012. El Senado, por su parte, no tendría ningún argumento para negarse a recibirla, al menos no uno jurídico. Una vez que se envía la terna, se activa el plazo de 30 días y todo está dicho: 30, 29, 28…
Pero todo esto es teoría y libro de texto. En principio, el Senado no podría negarse a recibir la terna. ¿Pero y si sí? ¿Cuáles serían las opciones del presidente? ¿Cómo convencer por las buenas (o incluso por las malas) al Senado? Como diría un amigo con el que platicaba hace unos: bonita crisis constitucional que tendríamos. Por fortuna, todo se queda en un simple “¿Qué pasaría si…?”. La cosa es que, a diferencia del mundo de los comics, esto sí podría ocurrir en la vida real.