blogeditor · 2 de agosto de 2020
Aún no terminaba nuestro periodo de descanso y un anuncio había generado alerta en Yo también (y en varios organismos enfocados a la discapacidad y activistas por los derechos humanos): la discusión de la aprobación de una Ley General de Salud Mental presentada por la senadora Geovanna Bañuelos. ¿Por qué generó angustia? Principalmente porque se trataba de una ley que no contemplaba los derechos humanos de las personas con discapacidad psicosocial; no contemplaba, además, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, y tenía un lenguaje lleno de estigmas.
El 29 de julio era la fecha en la que la Comisión de Salud del Senado discutiría la iniciativa propuesta por el Partido del Trabajo. La movilización para que la bautizada #LeyBañuelos no llegara fue titánica. Conocedores del tema, organismos en pro de los derechos humanos y la sociedad civil nos unimos al unísono para que las autoridades competentes se dieran cuenta que, efectivamente, es necesario una ley de salud que contemple a las enfermedades mentales, pero desde una visión humanista. Charlas con actores políticos, reuniones virtuales y movilización en redes sociales fueron parte de las acciones que hicimos para pedir que hubiera #SaludMentalConDerechos.
Después de cinco días, Ricardo Monreal posteó en su cuenta de Twitter que, tras hablar con Geovanna Bañuelos, habían decidido posponer la discusión de su iniciativa sobre Salud Mental y hacer un Parlamento Abierto. Sin lugar a dudas fue una acción que celebramos, no hubo un retroceso.
Yo hice una crónica en la cual relato todos los pormenores de este camino que apenas comienza. Viene por delante un Parlamento Abierto que, además, deberá cumplir con el mandato de escuchar a todas las voces de la sociedad civil y, sobre todo, los involucrados en el tema: las propias personas con discapacidad psicosocial sobrevivientes de malos tratos psiquiátricos, con la comunidad médica (que mucha sigue sin entender el nuevo paradigma del consentimiento informado) y con las familias de algunas de estas personas que sí están de acuerdo con recluir a una persona con una condición de salud mental.
En Yo también regresamos a ‘la normalidad’, es decir, newsletters semanales con todas las noticias sobre discapacidad y de manera accesible. Gracias por esta ligera espera.
Este texto fue publicado originalmente en Yo También.