Contenido Animal Político · 1 de septiembre de 2020
La más reciente edición de la Convención Nacional Republicana (CNR) se llevó a cabo del lunes 24 al jueves 27 de agosto. Al igual que la Convención Nacional Demócrata, los delegados republicanos se reunieron desde el lunes para renovar la candidatura de Donald Trump, por la presidencia estadounidense. Sin embargo, la CNR distó de compartir el formato virtual por el cual se destacó la Convención Demócrata.
En un principio, la CNR debió haberse celebrado en Charlotte, Carolina del Norte; sin embargo, después de diversas modificaciones surgidas a raíz de la pandemia de COVID-19, el formato para la Convención fusionó un híbrido entre lo virtual y lo presencial para el evento. A diferencia de la Convención Demócrata, la CNR se transmitió desde cuatro locaciones en particular. Al inicio de la semana, un grupo de 336 delegados se reunieron en Charlotte para el tradicional roll call que oficializa la nominación del candidato a las elecciones presidenciales.
Asimismo, gran parte de los discursos que se llevaron a cabo en el horario estelar de la CNR se transmitieron desde el Mellon Auditorium en Washington, D.C. Por su parte, el vicepresidente Mike Pence presentó su discurso de aceptación desde el Fuerte McHenry, en Maryland, acompañado de un grupo menor de personas, entre ellas familiares y el propio Presidente estadounidense. No obstante, la Casa Blanca resaltó como el sitio favorito para el material transmitido durante la Convención.
Durante los cuatro días del evento, los republicanos aprovecharon la transmisión de la CNR para presentar una imagen más incluyente y responsable de Donald Trump. Gran parte de la narrativa utilizada por los oradores durante la Convención se enfocó a resaltar las propuestas cumplidas por el presidente Trump. Más aún, en medio de una serie de protestas derivadas del movimiento Black Lives Matter, el partido republicano se esforzó por presentar personas afroamericanas dentro de las filas del partido que rechazaran las acusaciones de racismo adjudicadas al presidente Trump. Asimismo, la CNR incorporó la equidad de género como uno de los temas principales. A pesar de los escándalos en los que se ha involucrado al Presidente estadounidense, Kellyanne Conway, Kayleigh McEnany, Lara Trump, entre otras, testificaron la lucha de Trump para incluir a las mujeres dentro de su gobierno.
Aunado a los discursos que se dedicaron para alabar el trabajo de Trump en distintas áreas, de igual manera se utilizó el periodo de los cuatro días para hacer una réplica a las acusaciones recibidas durante la Convención Demócrata. Como parte de la estrategia republicana, los ponentes resaltaron diferentes argumentos que colocaron al candidato demócrata Joe Biden como un político socialista y marxista, a pesar de que se ha posicionado como un candidato francamente moderado dentro de su propio partido.
Asimismo, el concepto de la “cultura de la cancelación” también adquirió importancia, puesto que diversos oradores destacaron la preocupación por las repercusiones que este tipo de acciones ha acarreado para algunos republicanos. Sin embargo, el tema que mayor trascendencia tuvo durante la CNR fue la propagación del miedo y la inseguridad que el posible gobierno del demócrata Joe Biden traería consigo para Estados Unidos.
Pese a la gran agenda que la CNR presentó, hubo un tema que brilló por su ausencia: la pandemia de COVID-19 que mantiene a Estados Unidos en los primeros lugares de contagios y fallecimientos por dicha enfermedad. Los oradores y el propio presidente Trump enfocaron la responsabilidad de la gravedad de la pandemia a China, por su mal manejo de la misma al inicio del 2020. Más aún, los participantes en la CNR aplaudieron las acciones, supuestamente preventivas, puestas en marcha por el gobierno de Trump para combatir la enfermedad y para prevenir un futuro aún más desgarrador para los ciudadanos estadounidenses.
A pesar de que durante los cuatro días de la Convención se registraron un total de 4 mil 37 nuevas muertes, para acumular un total de casi 179 mil fallecimientos al 27 de agosto en Estados Unidos, la Casa Blanca recibió a una numerosa audiencia presencial que careció de las medidas óptimas de protección y distanciamiento durante el discurso de Melania y Donald Trump. El jueves 27 de agosto, Donald Trump recitó su discurso de aceptación a la candidatura republicana para la presidencia, con una duración aproximada de 70 minutos, con la presencia de más de 1500 asistentes en el Jardín Sur de la Casa Blanca destacando el verdadero sentir del gobierno hacia la pandemia.
Durante la cobertura mediática de la CNR, diferentes medios estadounidenses trajeron al ojo público que las acciones de campaña del presidente se estarían llevando a cabo en terreno federal. De acuerdo con un análisis realizado por el New York Times, aproximadamente dos horas y media de toda la Convención se grabaron en la Casa Blanca. Si bien no suele ser un suceso cotidiano durante un año electoral, el uso de eventos oficiales o territorio federal como estrategia de reelección es conocido como la “Estrategia Rose Garden”.
A pesar de que en otras ocasiones, presidentes como Jimmy Carter y Gerald Ford, hicieron uso de la Casa Blanca para apoyar sus campañas de reelección, esta estrategia podría tener consecuencias legales. De acuerdo con la Ley Hatch de 1939, se dispone que los empleados de la administración pública, especialmente en la rama ejecutiva, no pueden participar en ninguna actividad política de índole electoral. Así, la aparición de un oficial del Cuerpo de Marines, el discurso del presidente y la subsecuente celebración a su aceptación como el futuro candidato podrían entrar en conflicto con la Ley Hatch. Paradójicamente, parte de la observación y aplicación de la ley recaen en el titular del ejecutivo, por lo que a pesar de su obvia violación, es posible que la campaña de Trump no reciba sanción alguna.
Si bien al igual que la Convención Demócrata, la CNR careció de la presentación de políticas y promesas concisas para un posible segundo término del presidente Trump. El contexto actual del país sirvió para ampliar la gama de los ponentes que participaron durante el evento. Siendo así, a pesar de que la clara estrategia de campaña de Donald Trump es continuar con la agenda establecida en 2016, podría resultar benéfica la inclusión de las minorías dentro de su discurso político. Con el cierre de la Convención Republicana, arranca oficialmente la campaña electoral por la presidencia estadounidense que, como es de esperarse, dará mucho de qué hablar en los meses por venir.
* Daniela Sánchez (@ShDanne) Relaciones Internacionales, ITAM. Consultora en SPIN-TCP.