Contenido Animal Político · 7 de julio de 2021
En México vivimos un momento de efervescencia de los feminismos. Si pensamos en el pasado reciente, la marcha del 24 de abril de 2016 que desde Nezahualcóyotl y Chimalhuacán tomó la Ciudad de México, inauguró un ciclo de movilizaciones. Herederas de las luchas feministas anteriores, estas protestas lograron colocar en el centro del debate político la violencia y la inseguridad que atraviesan mujeres, jóvenes y niñas. Una violencia que no es ciertamente nueva, pero que a partir de al menos dos momentos recientes en la historia de México, se recrudece y extiende bajo formas que son, a veces, difíciles de nombrar: los feminicidios que desde los años noventa azotan a Ciudad Juárez, y la guerra contra el narco que inicia en 2006.
Así también, en el presente sexenio, un supuesto giro a la izquierda en la política partidista nacional ha resultado incongruente con el reconocimiento y avance de los derechos humanos, entre ellos los que incumben a la agenda política feminista. Vemos el cierre del espacio cívico y el diálogo con todos aquellos movimientos con agendas de justicia social. Al mismo tiempo que evidenciamos un aumento de la violencia e inseguridad que se incrementa generando desafección, amenaza e incertidumbre.
Si bien, en estas décadas, las luchas y resistencias feministas no han dejado de reclamar justicia por las asesinadas y desaparecidas, por los feminicidios y los transfeminicidios, como bien nos recuerda el caso de Marisela Escobedo, Irinea Buendia, Kenya Cuevas y tantas otras, el auge de las protestas que se suceden desde 2016 han detonado nuevas perspectivas y desafíos a las luchas feministas.
Las movilizaciones feministas en las calles han desplegado de forma evidente la pregunta por las diferencias que nos atraviesan. Si bien la diferencia sexual ha explicado por largo tiempo la construcción del sujeto político hegemónico del feminismo, desde Sojorneur Truth hasta Gloria Anzaldúa, pasando por el feminismo descolonial y los transfeminismos, no han cesado las voces de mujeres lesbianas, afros, chicanas indígenas y trans que han señalado esa construcción del legado político del pensamiento feminista como una forma de mirar el mundo solo desde los problemas de la mujer blanca, heterosexual y cis.
En este sentido, hemos visto cómo el género ha sido insuficiente para explicar las complejidades de la identidad y, al mismo tiempo, cómo la identidad es insuficiente para explicar el devenir de las luchas feministas contemporáneas, a pesar del fuerte intento de definición de un sujeto político monolítico de algunos feminismos.
En la misma dirección, las recientes protestas feministas, aunadas a la oleada de denuncias contenidas por el #MeToo, abrieron preguntas sobre la justicia, la impunidad y la naturalización de las violencias que nos atraviesan como mujeres cis y trans(1). Tenemos por delante la urgencia de pensar los desafíos que este contexto nos pone de frente, en al menos dos sentidos:
Por un lado, hacia dentro de los feminismos, el repensar las diferencias que nos atraviesan y la posibilidad de articularnos y acuerparnos sin reproducir violencias racistas o transfeministas en pos de un proyecto político común.
Y, por otro, ante el contexto de creciente desigualdad, violencias y precarización, construir horizontes feministas que pongan la vida en el centro, es decir, que reconozcan que son los cuidados los que nos sostienen a nosotres y al entorno que habitamos.
En este sentido desde el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir nos interesa tender puentes y abrir diálogos entre los distintos feminismos que se están poniendo en juego la capacidad y la imaginación política de mundos más justos y equitativos. Construir desde aquellos saberes que han sido relegados a las periferias de los feminismos hegemónicos: los transfeminismos, el antirracismo, las luchas de las mujeres indígenas y afromexicanas, que nos interpelan a construir agendas más justas en las que quepamos todas.
Es así que lanzamos la Campaña #TejiendoResistencias con la que pretendemos detonar el diálogo sobre las potencias y desafíos que tenemos como feministas, desde sociedad civil pero articuladas con la academia y los activismos. La campaña se plantea desde tres líneas de contenidos y debates que creemos urgentes y necesarios: los saberes interseccionales, los transfeminismos y el antirracismo. Debates que queremos plantear con las organizaciones, colectivos, activistas, aliadas con las que venimos trabajando, activando y pensando los feminismos, y también con todas aquellas que se sientan interpeladas a pensar las potencias y desafíos que tenemos por delante, imaginando mundos más justos y equitativos para todes.
¡Súmate!
¡Participa!
Puedes consultar más información sobre la campaña #TejiendoResistencias en: tejiendo-resistencias.ilsb.org.mx
*Feminista, oficial del programa de Formación del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.
[1] Cisgénero o transgénero se refiere a la identificación (cis) o la no identificación (trans) que las personas mantenemos con el sexo y el género que nos asignan al nacer.