Un riesgo en aumento: los gastos catastróficos en salud

Redacción Animal Político · 18 de abril de 2023

Un riesgo en aumento: los gastos catastróficos en salud

Probablemente, y sin temor a equivocarme, hay enfermedades que nos preocupan menos que otras. Por ejemplo, el temor de sufrir una gripe, un dolor de estómago o incluso una lesión muscular es menor si lo comparamos con el miedo que tenemos a enfrentar un cáncer, un infarto o algún tipo de insuficiencia renal. Esto es normal, no solo por el dolor y la carga que la enfermedad puede causar en nuestro organismo, sino también porque los tratamientos requeridos son de alta especialidad y por ende costos. Por lo que si no se cuenta con cobertura médica al respecto, podría ocasionar un gasto catastrófico para el enfermo y su familia.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera que una enfermedad tiene un impacto  catastrófico  cuando  para  atenderla  se  destina  más  de  30 %  del  presupuesto  familiar. Es decir, la enfermedad catastrófica se genera cuando la situación financiera del paciente se ve comprometida a consecuencia de la patología.

Precisamente, el Seguro Popular (que brindaba cobertura de salud a las personas que no cuentan con seguridad social derivado de su condición laboral) aseguraba la cobertura de malformaciones congénitas, tumores, cánceres, enfermedades cardiovasculares, trasplantes y VIH, que en conjunto representaban el 64 %  de  las  enfermedades que provocan las principales causas de muerte en México. El financiamiento del tratamiento para esas enfermedades se daba a través del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos que era nutrido con el 8 % del total del presupuesto destinado al Seguro Popular.

Con base en la Plataforma Nacional de Transparencia, al primer trimestre de 2019 dicho fondo contaba con más de 105 mil millones de pesos. Con la desaparición del Seguro Popular y el nacimiento del INSABI este fondo pasó a llamarse Fondo de Salud para el Bienestar (FONSABI), que tiene por objetivo financiar las mismas enfermedades que ocasionan gastos catastróficos que cubría el Seguro Popular, pero con un esquema de financiamiento distinto. De acuerdo a la misma plataforma, este nuevo fondo (que absorbió los recursos acumulados por el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos) a diciembre de 2022 contaba con poco más de 75 mil millones de pesos. Es decir, 30 mil millones de pesos menos que cuando se decidió desaparecer el Seguro Popular.

Sin embargo, la reducción del fondo no se ha traducido en más intervenciones o tratamientos a las enfermedades que ocasionan gastos catastróficos. Por el contrario, de acuerdo con un análisis de México Evalúa publicado la semana pasada, se puede observar que existe una caída en la atención médica y mayores desembolsos por parte de las familias para enfrentar enfermedades catastróficas a partir de 2019. Esto en gran medida porque con las reformas aprobadas en 2019, menos del 5% de los gastos del FONSABI se han dedicado a la atención de enfermedades catastróficas, mientras que el 95% restante se ha transferido al INSABI para gasto corriente, o a la Tesorería de la Federación (TESOFOE), donde no existen métodos de fiscalización claros para verificar que ese dinero sea destinado a la salud como lo mandata la Ley General de Salud.

Así, tan solo durante 2021, los recursos del FONSABI destinados a cubrir enfermedades catastróficas (cánceres, VIH/sida, infartos, etc.) fueron de casi 3 mil millones de pesos, 57 % menos que el promedio del sexenio pasado (7 mil millones cada año). Las enfermedades más afectadas han sido el cáncer cervicouterino, el de mama y el infantil, cuyo financiamiento se desplomó en más de 90 % frente a 2018, y los casos pagados en más de 60 %.

Además de excluir a miles de personas de estos tratamientos vitales para conservar y retomar la salud, el peligro de la situación es que las enfermedades que provocan gastos catastróficos no harán más que aumentar a lo largo del tiempo, conforme la transición epidemiológica y poblacional continúen su tendencia. Por ello, es fundamental que se rectifique el rumbo para contribuir a la mejora de la atención de enfermedades catastróficas, que no solo significa insatisfacción física y emocional, sino vulnerabilidad para millones de familias mexicanas que en caso de tener a un familiar con algún padecimiento de este tipo, pueden caer en situación de pobreza.

@ljcortes6