Un recuento de dos convenciones

blogeditor · 31 de agosto de 2020

Un recuento de dos convenciones

Las convenciones partidistas son un evento muy particular de las campañas estadounidenses. Anteriormente eran utilizadas para elegir al candidato, y pese a que con la llegada de las primarias su papel se hizo menos prominente, siguen cumpliendo tres objetivos fundamentales: 1) consolidar la nominación presidencial y la plataforma del partido, 2) exponer al candidato presidencial a los medios y 3) energizar a la base electoral del mismo.

En el caso de la Convención Demócrata, durante 4 días distintas personalidades como Barack y Michelle Obama, Hillary Clinton y los precandidatos presidenciales hablaron sobre la relevancia de esta elección y la importancia de que Biden llegue a la presidencia. La Convención Demócrata reflejó su diversidad racial e ideológica y presentó la posibilidad de un futuro muy distante del actual: uno con cooperación bipartidista y poca polarización. Para algunos críticos, Biden no ofreció una plataforma ideológicamente coherente más allá de sacar a Trump de la Casa Blanca; sin embargo, el rechazo a la actual administración demostró ser suficiente para unir a todas las facciones demócratas.

La convención se caracterizó por una agenda definida por Black Lives Matter, el combate a la epidemia de COVID-19 y el regreso a la normalidad pre-Trump. El escenario virtual en el que se desarrolló facilitó un diálogo directo cada noche entre Biden y los ciudadanos, generó un sentido de cercanía con la base partidista y contrastó su personalidad con la de Donald Trump. En comparación con 2016, esta convención sobresalió por la unidad y fortaleza con la que el partido pudo introducir a su candidato. Además, Biden logró demostrar que los demócratas pueden adoptar propuestas progresistas sin tener una revolución ideológica, un mensaje que podría ser exitoso dentro y fuera del Partido, especialmente para los votantes que están hartos de Trump, pero rechazan propuestas de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio Cortez. A diferencia del 2016, donde el privilegio de la duda caía sobre Donald Trump, en esta ocasión los demócratas se encargaron de presentar esta elección como un referéndum en la administración republicana y sus fracasos.

De frente a la asamblea demócrata y por primera vez desde 1800, los republicanos no contaron con una plataforma partidista, sino que se posicionaron como un movimiento cuyo único objetivo es reelegir a Donald Trump y la convención lo evidenció. Durante 4 días, personas cercanas al presidente como Kellyanne Conway, la familia Trump, senadores y personajes de la “cultura pop” conservadora se encargaron de reflejar lo que Estados Unidos sería si Biden llegara al poder: un país plagado por malestar social, socialismo, crimen y persecuciones. Bajo una línea discursiva muy particular en la que se culpó a los demócratas de la situación actual del país (aun cuando Trump es el mandatario a cargo), en palabras del analista Tim Alberta la convención se caracterizó por mensajes de martirio, agravio y victimización.

De igual forma, los republicanos buscaron posicionarse como un partido a favor de las minorías raciales y los inmigrantes e insistió en exhibir a Donald Trump como una buena persona, aunque los últimos 4 años demuestren lo contrario. Por si fuera poco, más allá de los discursos, el presidente utilizó abiertamente al gobierno federal para hacer campaña, convirtiendo a la Casa Blanca en un escenario de campaña, en una evidente violación de la ley. Si bien todos se concentraron en presentar una realidad llena de datos falsos y tergiversados, se hizo evidente que hasta hoy el Partido no ha encontrado una línea de ataque efectiva y consistente contra Joe Biden y que están dispuestos a todo con tal de mantenerse en el poder.

En cuanto a lo que se pudiera esperar como resultado de las convenciones, diferentes estudios de la ciencia política han demostrado que éstas influyen poco o nada en la opinión de los votantes. Si bien es poco factible que se observe un salto en las encuestas para cualquiera de los dos candidatos, lo que las convenciones reafirmaron es que de aquí a noviembre los desplantes del presidente solo incrementarán y los demócratas tendrán que consolidar todas sus energías en una carrera presidencial que es probable se vuelva muy competida en las próximas semanas.

* Carlos Galina (@CharlieGalina) es internacionalista por el ITAM y becario Fulbright-García Robles. Actualmente estudia la maestría en Ciencia Política en The George Washington University. Su temas de interés es la intersección de los procesos políticos estadounidenses y la relación bilateral México-Estados Unidos.