Un país posible. Manual para trazar el México del futuro

blogeditor · 29 de agosto de 2022

Un país posible. Manual para trazar el México del futuro

El presente texto es la introducción del libro Un país posible. Manual para trazar el México del futuro, escrito por Julio Madrazo y publicado por la editorial Ariel.

 

 

Fuera de la política, no hay salida para la humanidad, para la democracia, para el crecimiento económico y la distribución de la riqueza. Todo depende de la política.

Luiz Inácio Lula da Silva 1

 

No solo México, sino el mundo entero está en una seria y grave encrucijada sobre qué clase de capitalismo y de andamiaje político habrá de prevalecer de cara a los próximos 30 años y cómo éste nos permitirá construir una mejor sociedad. La pandemia del COVID-19 ha exacerbado los principales problemas y retos de nuestras sociedades. En general, desde la crisis financiera de 2008, se ha agudizado la sensación de que la economía no funciona para el bienestar de las mayorías, que la inequidad se ha incrementado y que el modelo de desarrollo y producción ha tenido un altísimo costo ambiental. 2

Si bien los índices de pobreza han disminuido en todo el planeta, enfrentamos una frustración generalizada por el deterioro en la calidad de vida de las clases medias y los sectores populares, aunado a la amenaza que el cambio climático representa para la viabilidad del mundo. A esto se le suma una crisis de legitimidad de la democracia liberal como modelo político para resolver los retos ya descritos, así como para dirimir nuestras diferencias de opinión y construir el rumbo de las naciones. El principal y más grave reclamo a la democracia es que le sirve solo a los de «arriba», a la clase dirigente, a los que tienen acceso al poder y pueden influir en el sistema político.

En 2016 esta situación fue el caldo de cultivo para que en Estados Unidos llegara Donald Trump a la presidencia y en Reino Unido para que ganara el Brexit. La crisis del capitalismo y la globalización se extiende por Norteamérica, América Latina, Asia, Europa y Oceanía. Los principales foros del mundo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el Foro Económico Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina, así como un inmenso número de think tanks y ONG, llevan al menos una década señalando, documentando, alertando sobre los graves riesgos de este panorama.

Lo anterior ocurre a pesar de que a lo largo de décadas el sistema económico capitalista generó la mayor expansión económica de la historia humana. Durante más de un siglo, desde finales del siglo XIX hasta la actualidad en el siglo XXI (con todo y las graves crisis económicas), se han tenido avances tecnológicos, de conocimiento, de salud y medicina, de bienestar y calidad de vida, tal vez como nunca en la evolución humana. Esto significó la más grande expansión de la clase media en el mundo desarrollado, donde prácticamente se eliminó la pobreza, así como el mayor aumento en los niveles de bienestar y la disminución de la pobreza en los países del Tercer Mundo o en vías de desarrollo. Este avance y prosperidad, que se detonó gracias al modelo capitalista, se detuvo con la imposición del neoliberalismo, la teoría que postula el mercado como la única forma válida de organización social.3

Escuelas de pensamiento

He revisado una buena cantidad de la literatura reciente (2010 a 2021) sobre cómo enfrentar los principales y más urgentes retos de nuestra sociedad, y creo que se puede agrupar en tres escuelas de pensamiento:

  • La primera analiza aspectos de la economía y del mundo de los negocios (la crisis del neoliberalismo, un nuevo capitalismo, stake holder capitalism, impact investment, entre otros).
  • La segunda aborda las alternativas para resolver el problema del cambio climático, así como del cuidado y remediación del medio ambiente.
  • La tercera, desde la ciencia política, trata sobre la crisis de la democracia, del liberalismo fallido y del ascenso del populismo autoritario.

Es decir, un cuerpo de literatura sobre tres grandes temas: economía, sustentabilidad y política.

En los libros y ensayos que he podido revisar y estudiar en estas áreas, he encontrado muy pocos textos que aborden la crisis del capitalismo y de la democracia de manera conjunta, como las dos caras de una misma moneda. Esta forma de analizar las cosas por separado me parece un grave error. Los académicos Daron Acemoglu y James A. Robinson son, tal vez, la principal excepción. De hecho, sus libros, Why Nations Fail y The Narrow Corridor son excelentes análisis de los profundos y permanentes vasos comunicantes entre ambos campos, así como del bienestar, desarrollo o atraso de una sociedad en virtud de su diseño institucional.

En su más reciente libro, estos académicos utilizan la figura del Leviatán en cuatro posibles escenarios, según el espacio y las oportunidades de desarrollo económico que una nación tendría en función de su andamiaje político: «De papel», «Despótico», «Encadenado» o «Ausente».

El ambiente propicio para el crecimiento económico con mayor bienestar para la sociedad en su conjunto surge cuando el poder del Estado y el poder de la sociedad se equilibran y juntos «encadenan», es decir, ponen límites al Leviatán que emana de ese contrato social. 4

Desafortunadamente, este equilibrio es muy difícil de alcanzar. El sistema y modelo político y económico que tenemos en el mundo occidental (al cual pertenece México) responde a los valores y principios que se vienen gestando desde finales del Renacimiento. Intelectuales como Locke, Hobbes, Rousseau, Montesquieu, Ricardo, Adams, Marx, Engels, Keynes, Hayek, entre otros filósofos y teóricos de la economía y de la política, llevan siglos conceptualizando, ordenando, definiendo, estableciendo y explicando las «reglas del juego» de nuestra sociedad (cada uno en su propio contexto histórico), así como deliberando sobre las razones y los beneficios de las alternativas que la sociedad ha adoptado en su evolución y desarrollo. Sus ideas han sido el motor de enfrentamientos políticos, económicos, ideológicos, filosóficos y académicos. Las distintas posiciones han generado conflictos entre aristócratas y el tercer estado, liberales y conservadores, izquierda y derecha, capitalistas y comunistas, y ahora, en el siglo XXI, entre los antisistema y los neoliberales.

Esta última rebelión, hoy presente en el mundo occidental, se traduce en una sociedad harta y en contra de casi todo lo establecido, contra el sistema, contra las instituciones y normas que nos hemos dado para organizarnos. De ahí que actualmente haya tanta confusión e incertidumbre sobre el rumbo a tomar y las herramientas o mecanismos disponibles para resolver las amenazas que nos asfixian. En particular, a la luz del rechazo popular al sistema político y económico, los gobiernos populistas irresponsable y equivocadamente han optado por desmantelarlo, amputándose los brazos y las piernas que se requieren para construir e implementar las soluciones que la sociedad reclama.

¿Pero cómo llegamos a esto?

En todos estos siglos y, en particular, a raíz de la Revolución Inglesa, la Revolución Francesa y de la Independencia de Estados Unidos, los arreglos políticos de la democracia son, en gran medida, el andamiaje que el sistema capitalista ha necesitado para florecer. Pero algo que quiero dejar claro y establecido desde ahora es que se trata de arreglos hechos por personas, no nos cayeron del cielo ni surgieron por generación espontánea.

El diseño legal e institucional de nuestras sociedades es producto de ideas, principios, valores, anhelos; pero también de mezquindad, miedos, cálculo o timidez de la clase dirigente. En ese sentido, la alianza, la colaboración y la complicidad entre las élites políticas y económicas siempre ha estado presente en la historia de la gestación, desarrollo y evolución de nuestra sociedad.

El nacimiento del alfabeto es un ejemplo clarísimo de la simbiosis entre economía y política; entre el conocimiento y los bienes materiales. Según relata Irene Vallejo:

El arte de escribir tuvo, según las teorías más recientes, un origen práctico: las listas de propiedades. Estas hipótesis afirman que nuestros antepasados aprendieron el cálculo antes que las letras. La escritura vino a resolver un problema de propietarios ricos y administradores palaciegos que necesitaban hacer anotaciones porque les resultaba difícil llevar la contabilidad de forma oral. (…) Somos seres económicos y simbólicos. Empezamos escribiendo inventarios, y después invenciones (primero las cuentas, a continuación, los cuentos). 5

Estas alianzas ocurren tanto en el mundo del libre mercado occidental como también sucedieron en el sistema comunista de la Unión Soviética y sus satélites. Igualmente acontece hoy en China, donde el sistema del Partido Comunista, dueño del Estado y de las políticas económicas y de producción, prevalece hasta nuestros días. 6

La colaboración entre las élites no es intrínsecamente mala, puede también ser una alianza positiva para la sociedad en su conjunto. Sin embargo, la cercanía del poder económico y del poder político por lo general busca incrementar la posición y los privilegios de ambos, y no el bien común.

Ante esta realidad, este libro propone una salida para México sobre los retos que nuestro sistema político y económico debe resolver. Mi propósito es fortalecer nuestra democracia para encontrar mecanismos que nos permitan construir soluciones y adelantarnos a los conflictos sociales que nos amenazan, y que se agudizan día a día.

El mundo entero está viviendo retos enormes: resolver el calentamiento global y acelerar la transición a energías limpias; el respeto de los derechos humanos; la protección de datos personales en las redes digitales; un nuevo acuerdo fiscal a nivel global, sin paraísos fiscales; la carrera tecnológica entre China y Estados Unidos; la creciente inequidad social en prácticamente todas las economías del mundo; la amenaza a la salud de pandemias como la que aún prevalece de Covid-19,  entre otros. Muchas de estas dinámicas rebasan lo que nuestro país pueda definir o aportar para su solución. Escribo este libro mientras transcurre el más grave conflicto militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, tras la invasión de Rusia en Ucrania. La posibilidad de un conflicto nuclear es real, se han afectado los mercados de energía, financieros, agrícolas y de manufactura en todo el mundo. Lo que en 2021 se preveía como un incremento inflacionario “transitorio” en la economía, parece que llegó para quedarse unos años.

México, en este contexto, tendría que ir incorporando algunas de las soluciones que se adopten de manera multilateral, espero. Sin embargo, tenemos una tarea más urgente para corregir el rumbo de lo que sí podemos y debemos resolver dentro de nuestras fronteras.

Entonces, ¿cómo modificar, corregir y reorientar el capitalismo neoliberal en México?, y ¿cómo fortalecer la vida democrática de nuestra sociedad? Estas dos grandes preguntas no se pueden contestar sin resolver lo que en la iniciativa Méxicos Posibles se llamó las tres íes: ilegalidad, inequidad e inseguridad.

En febrero de 2015 un grupo de mexicanas y mexicanos contratamos al despacho Reos Partners para que hiciera un diagnóstico del clima social que el país vivía. 7 El «Mexican Moment» de 2013 se había derrumbado tras la desaparición de 43 jóvenes normalistas en Iguala, Guerrero. Los excesos de corrupción de Peña Nieto y su administración ya se padecían en todo el país, y el Pacto por México de 2012 había quedado aniquilado tras la votación de la reforma energética, por lo que jamás se llevó adelante la agenda social que incluía.

En ese diagnóstico, titulado Una oportunidad a raíz de una crisis, 8 Reos Partners sintetizó los retos del país en esas tres íes en su significado más amplio:

  • Ilegalidad (corrupción, impunidad, injusticia y falta de estado de derecho).
  • Inequidad (no solo de niveles de vida, sino también de oportunidades, calidad en los servicios de educación y salud, entre otros).
  • Inseguridad (crimen, violencia, desapariciones, feminicidios, derechos humanos, competencia económica, inversión privada, entre otros).

En esa «hélice siniestra» de íes se funden todos los problemas de México.

Para resolver estos grandes retos de nuestra sociedad, debemos encontrar el mecanismo que nos permita diseñar un mejor capitalismo y una mejor democracia en México. Por mejor me refiero a que deben reorientar y fortalecer los que tenemos hoy, ya que no nos han funcionado para alcanzar los niveles de bienestar social que el país merece. Mejorarlos, además, porque en su estado actual nuestros sistemas económico y político cada día nos sirven menos.

Es decir, no podremos solventar los principales males, los cánceres que son la ilegalidad, la inequidad y la inseguridad si no transformamos el modelo económico y el sistema político de México. Su transformación debe de ser simultánea, la una no puede estar subordinada a la otra, ni en tiempo ni en prelación de importancia, son igual de urgentes. Tal vez ese fue uno de los más graves errores de Mijaíl Gorbachov, subordinar la Perestroika a la Glasnost, y en el caso de Salinas de Gortari lo mismo, pretender instaurar un nuevo andamiaje económico sin las instituciones democráticas que lo condujeran. Por ejemplo, haber privatizado Telmex sin dividirlo en varias empresas y antes tener un regulador de telecomunicaciones con verdadera independencia, autonomía, expertos y facultades para promover la competencia en el sector. Así nos fue y nos sigue yendo.

En el análisis académico e histórico de ambas corrientes —economía y ciencia política—, en términos generales podríamos decir que hay dos grandes escuelas. Las voy a bautizar como: inocente y conspiratoria.

En la inocente parecería que no hay vasos comunicantes entre la toma de decisiones de las élites en el poder (empresarial y política) con respecto al diseño, la vocación y el alcance de las instituciones del Estado, las decisiones sobre políticas públicas, programas de gobierno, regulaciones, formas de gobernar, entre otras. Es inocente ya que no elabora sobre la comunicación, colaboración, alianza o subordinación, de los intereses políticos a los intereses económicos.

Por el contrario, la conspiratoria ve en todas y cada una de las decisiones del Estado la mano que mueve los hilos del poder para favorecer los intereses privados de la clase económica dirigente. Quienes ven el sistema así, tomado por los intereses económicos, han lanzado, por ejemplo, la hipótesis de que la COVID-19 responde a una conspiración de Gates y los laboratorios, entre otras.

Por el beneficio de unos pocos billonarios y sus empresas, que lograron transformar la política económica a través de Margaret Thatcher y Ronald Regan, se ha dañado el bienestar de las mayorías, lo cual está acabando con el medio ambiente. Desde esa misma óptica y lógica de pensamiento, la llegada de autos eléctricos se ha retrasado décadas, debido a que las grandes petroleras inhibieron el desarrollo tecnológico para seguir viviendo del petróleo y las gasolinas. Y ni qué decir de la epidemia de los opioides en Estados Unidos generada y fomentada por los hermanos Sackler. 9 Sería el poder corporativo dañando el bienestar de las mayorías para maximizar sus ganancias billonarias.

En relación con estos dos extremos en su visión del vínculo entre el poder económico y el poder político, mi aproximación es intermedia: «ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre», diría mi abuelo. Me parece natural que el poder económico busque incidir en las políticas, las reglas, las normas que establecen las condiciones del mercado y la competencia en sus distintos sectores (energético, financiero, comercial, alimentos y bebidas, farmacéutico, minero, transporte, químico, etcétera), pero confío, tal vez más de lo que debería, en que los políticos —legisladores y gobernantes— tendrían autonomía e independencia como para escuchar argumentos, datos, razones, y al final decidir por la política pública o ley que tenga mayores beneficios para el país y la sociedad en su conjunto. Su tarea y misión como servidores públicos es ser capaces de poner el bien común antes de los intereses de las grandes empresas.

Sin embargo, justamente el hartazgo (asco) que genera la clase política se nutre de esta vocación incumplida. La clase gobernante no ha estado a la altura de sus responsabilidades y lo que la ley y la propia Constitución les exige. La rectoría del Estado ha claudicado ante el poder económico. Frente a esta realidad, hay que fortalecer la democracia y no caer en la tentación del autoritarismo.

No cabe duda de que en México nos ha hecho mucha falta mayor vocación de servicio, más transparencia e información concreta sobre medidas y decisiones de política pública, que den mayor certidumbre sobre los principios y objetivos de acciones legislativas y/o de gobierno. La opacidad en la que se nos ha gobernado durante décadas solo ha alimentado la desconfianza y el enojo de la sociedad en el sistema político-económico y sus élites.

Proponiendo un camino

Regresando a nuestro principal objetivo, este texto propone un camino para responder a estos retos: ¿Cómo impulsar en México un modelo de desarrollo económico incluyente y sustentable?, y ¿cómo fortalecer las instituciones de nuestra democracia?

Para ello haré una revisión breve sobre dónde estamos parados hoy en nuestro país en estos dos ámbitos, para proponer un debate urgente sobre qué sigue y cómo empezamos.

Mi propuesta es enriquecer el paradigma de nuestra democracia y de las instituciones del Estado. El presidente y su partido no pueden seguir siendo el actor dominante del sistema. El centro de gravedad y la columna vertebral no pueden ser el Poder Ejecutivo y su camarilla, ni recaer solo en elecciones y consultas populares. Tampoco los partidos de oposición y sus líderes (dueños) deben ser la única voz en el equilibrio de poderes. Nuestra democracia debe superar la penosa partidocracia que nos asfixia. Es decir, gobernar no puede seguir siendo una facultad exclusivamente de los partidos políticos, de sus legisladores y funcionarios en el Ejecutivo.

En las urnas y en la contienda electoral es razonable que sigan siendo los partidos políticos los que se enfrenten para acceder a las posiciones de gobierno y al poder, pero en el diseño del rumbo del país habrá que darle voz e injerencia permanente a la sociedad. Ahí está el planteamiento central de lo que sigue para México. Una democracia fortalecida donde los ciudadanos participemos mucho más y directamente en definir cómo, para qué y desde dónde se gobierna.

Hoy el sistema político no es ni del pueblo ni para el pueblo. Es de los partidos políticos para las élites. Acabemos con eso y construyamos una democracia donde los ciudadanos tengan facultades de contribuir a establecer el rumbo, los objetivos y la agenda. 10 La razón es simple: los políticos profesionales han fracasado en servir al país con patriotismo y una verdadera vocación de Estado. Nuestra democracia requiere evolucionar más allá de ellos, sus partidos y sus aliados económicos.

En su más reciente libro, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas lo pone en términos muy precisos: “La democracia que necesita hoy México no puede ser sino una democracia construida colectivamente”. 11

El primer capítulo de este libro es una rapidísima revisión de la evolución del pensamiento liberal y del desarrollo del capitalismo, y de cómo se insertaron en nuestro país. Esta sección busca ilustrar simplemente que ambos sistemas, político y económico, se han desarrollado juntos siempre, y por ello deben seguir transformándose para resolver los problemas que hoy amenazan a las sociedad occidental contemporánea a la que México pertenece.

En el segundo capítulo sostengo que el capitalismo por sí solo no es capaz de autorregularse, comportarse mejor, de manera más ética o humana. Si bien hay una enorme discusión sobre un nuevo capitalismo, lo que se requiere es más y mejor rectoría del Estado. Un Estado eficaz en promover una verdadera competencia económica, acabar con los oligopolios, poner en marcha mejores esquemas fiscales y garantizar el desarrollo sustentable.

La evolución del capitalismo y la democracia está marcada por el papel que juegan las élites, y el enfrentamiento entre distintas posturas de la clase gobernante. La historia, se dice como verdad de Perogrullo, la escriben los ganadores. La transformación, habría que decir, la realizan los poderosos. De ahí la necesidad de trastocar estas reglas no escritas de nuestra sociedad.

El tercer capítulo es un llamado a la urgencia de actuar. Nos quedan pocos años para revertir el daño social y ecológico que amenazan la viabilidad de un sistema político y de libre mercado donde haya paz social, se respeten los derechos humanos, se conserven las libertades individuales y políticas que hoy tanto valoramos. Es un llamado sobre todo para la generación a la que yo pertenezco, tenemos la obligación de no heredar un tiradero a nuestros hijos y nietos.

Por último, el cuarto capítulo propone una solución concreta para fortalecer nuestro sistema político, y que con base en dicho mecanismo vayamos recomponiendo y fortaleciendo el contrato social de nuestra convivencia política, económica y social. Se trata de sumarle a nuestro diseño institucional un espacio de deliberación y decisión ciudadana, que acabe con el monopolio que tienen los partidos políticos y la élite gobernante (empresarial, sindical, eclesiástica, militar) en forjar el destino de México.

* Julio Madrazo (@julio_madrazo) es egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, con maestría en políticas públicas de la Universidad de Georgetown. Es consultor en políticas públicas y comunicación desde 1998; actualmente es socio de @cmm_mx, consultoría en estudios económicos y asuntos públicos fundada en 2004. Fue presidente del Patronato del Museo Tamayo, donde coordinó la ampliación del Museo. Actualmente es fellow del Aspen Institute México.

 

 

1 Jan Martínez Ahrens y Carla Jiménez, «“La política es mi ADN, solo cuando muera dejaré de hacerla”. Entrevista al expresidente de Brasil», El País, 6 de marzo de 2021, p. 6.

2 La edición más reciente del World Inequality Report muestra cómo la inequidad se incrementó de manera aguda tras la pandemia, principalmente en los países desarrollados. Lucas Chancel, Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, World Inequality Report 2022, World Inequality Lab, 2021. Disponible aquí.

3 Geoffroy Lagasnerie, Foucault Against Neoliberalism?, Rowman & Littlefield, 2020, p. 5.

4 Daron Acemoglu y James A. Robinson, The Narrow Corridor. States, Societies, and the Fate of Liberty, Penguin Press, 2019, pp. 338-369.

5 Irene Vallejo, El Infinito en un junco, Siruela, 2019, p. 113.

6 Lluís Bassets, «Apoteosis del partido único», El País, 30 de junio de 2021, p. 10. «A falta de una profunda y rápida renovación de las democracias occidentales, y especialmente de la rival y mayor de todas ellas que es la estadounidense, el modelo de Xi Jinping se ofrece a los adoradores de la eficiencia económica y del orden social como una nueva distopía disponible y también la más inquietante. Además de un centenario, es una advertencia y una amenaza».

7 Reos Partners y su principal socio, Adam Kahane, hicieron un primer ejercicio de esta naturaleza en Sudáfrica que permitió la transición pacífica a la democracia y la llegada al poder de Nelson Mandela. También habían realizado ejercicios similares en Guatemala y Colombia, así como regionalmente en América Latina.

8 Méxicos Posibles, Una oportunidad a raíz de una crisis, Punto de Partida, 2015. Para la elaboración del diagnóstico se contrató a Reos Partners, y para el documento llevaron a cabo cerca de 180 entrevistas a un grupo amplio y plural de mexicanos y mexicanas.

9 Lioman Lima, «Los Sackler, la reservada familia de multimillonarios a la que señalan de beneficiarse con la crisis de opioides en Estados Unidos», BBC News, 26 octubre de 2017 (actualizado 26 marzo de 2019). Disponible en bbc.com/mundo/noticias-internacional-41744306.

10 Steven Pinker, Rationality. What It Is, Why It Seems Scarce, Why It Matters, Viking, 2021 p. 317.

11 Cárdenas, Cuauhtémoc, Por Una Democracia Progresista, Debate, 2021, p. 238.