blogeditor · 9 de junio de 2014
Lo observas y notas en su mirada triste, en su sonrisa y en sus bostezos, los pocos momentos que piensa en ti durante el día, casi siempre puedes intuir sus trasnochadas actividades en las que cualquier otra cosa pareciera mucho más emocionante que tu matrimonio.
Puedes buscar las señales que quieras, casi todas llegan a ser visibles y te contestan, de la forma más honesta y sin lástima ni piedad, que los dos son solo un par de cobardes que se han empeñado en poner un “te quiero” donde va un “te necesito”.
Así, han conseguido vestir de bella una vida amarga en donde todo se asemeja a una competencia de cobardes.
Un día te atreviste a preguntar por qué nunca te había escrito un poema, y te contesto que sí, ¡que una vez te escribió en un post-ip una frase poética, si claro hace ya más de tres años de eso, y te dijo que él quería pero que no le salía escribirte versos, que no le salían las metáforas, que en realidad nunca le había ido bien con los adjetivos en la escuela, que no se sabía muchos, que no tenía una influencia literaria que lo inspirara.
Pero que, aquella pequeña nota poética que en alguna ocasión te había escrito englobaba todo el sentimiento que podía tener hacia ti.
“Como me gustan tus piernas,
suaves como la espuma del mar
y tu sonrisa inmensa también
como el mar”
-A ver, comparas mis piernas con la espuma del mar, que ni es suave ni mucho menos se parece a mis piernas, y vuelves a utilizar la misma metáfora con mi sonrisa. WTF.
No tiene la menor relación lo que pusiste en el poema o intento de poema con la realidad, le dices o lo piensas, mejor dicho.
[contextly_sidebar id=”0a146e13dd3a4a3ced7862fe49373455″]Y también piensas que muy probablemente ese hombre con el que compartes la vida probablemente tenga una embolia mental y tu ni siquiera lo sabías… hasta ahora, hasta ahora que puedes ver claramente las señales de que tu matrimonio es un fracaso y que estás muy lejos de tener una exitosa trilogía en tu película de amor, ¡vamos! como Matrix, El Sr. de los anillos, Volver al futuro o cualquier otra película que venga a tu mente. Ok, ninguna de ésas es de amor, pero contiene escenas esporádicas de amor y romance y es a lo menos que puedes aspirar con el tipo de relación que llevas hasta ahora.
Y mientras tu divagas pensando sobre todas estas tonterías, un día tu marido se levanta y te dice: “No quiero ser esto que soy”. “Quiero el divorcio”.
“Lalala”, resulta que ahora pasas a ser una señora con exceso de peso emocional, ay.
La tan difícil consecuencia de haber elegido el camino del “te necesito” disfrazado del “te quiero”.
Pero, si no hubiera hablado aquella mañana al despertar o si por lo menos hubiera dicho alguna otra cosa, bien dice mi abuela, las paradojas destruyen universos, en ninguna escuela te enseñan eso y tus padres jamás te lo dicen, pero todo mundo lo sabe y de ahora en adelante te quedas sola quizá por un buen rato, que la ecuación que suponías perfecta resulta una absurda farsa.
Los planetas implosionaron. De golpe, todo lo que podía tener cierto sentido en el mundo ya no lo tiene.
Pero ¿quién tiene la culpa? ¡Ah! Claro, porque siempre hay un culpable, así que decides que no, que la culpable por supuesto no eres tú, porque él jamás te escribió un poema, porque le salían mal las metáforas.
Ahora te queda comenzar a buscar la verdadera clave de la felicidad y tengo una noticia para ti, no tendrás que buscarla porque una servidora ha viajado incansablemente por el mundo en busca de ella y la gran noticia es que la tengo ahora mismo en mis manos, porque a lo largo de los años y de buscar incansablemente alrededor del mundo en los rincones más lejanos y luchando contra terroristas que querían apoderarse de ella muy al estilo Jack Bauer sufrí las peores torturas, incluso en una de esas escapatorias huyendo de aquellos que me la querían arrebatar sufrí graves accidentes, uno de ellos fue la pérdida de un dedo de la mano, de pasar 30 días con hipo y pensando en cómo regresar a México; hasta sufrí por tener una solitaria en mi estómago y severas consecuencias debido a ella.
Pero la encontré, finalmente la encontré.
La clave de la felicidad es:
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Claro ahora falta descubrir en donde hay que ingresarla.
¿Qué aprendimos hoy!?
1. Se puede tener hipo por 30 días
2. La clave de la felicidad no es muy útil.
Queridos lectores, piensen muy buen antes de decir “te quiero”, puede ser que sea un “te necesito”.
Hasta la próxima.