blogeditor · 30 de diciembre de 2011
Nada lejos de los poblados de Tamazunchale y Ciudad Valles, enclavado en la Huasteca Potosina, se encuentra Xilitla: Región de los Caracoles. A este pintoresco rincón cafetalero le debemos uno de los lugares más alucinantes en México. La historia de su creación se remonta al año 1947, durante una afanosa búsqueda de orquídeas por parte del aristócrata inglés Edward James (1907-84), a quien acompañaba el sonorense Plutarco Gastélum: telegrafista de la Ciudad de Cuernavaca, quien ahora fungía como traductor y guía del visitante británico.
James era coleccionista de arte, poeta, amigo y mecenas de pintores surrealistas tales como Salvador Dalí, René Magritte y la recién fallecida Leonora Carrington. Se rumoraba que su verdadero padre había sido el mismísimo rey Enrique VII. Era un excéntrico de larga estirpe: un consumado romántico e incurable visionario. Además, viajante en busca del lienzo que sirviera para plasmar la gran obra concebida por los sueños en su imaginación durante el sueño, inspirada en la jardinería inglesa y la naturaleza cifrada del Jardín de las Delicias, de El Bosco u otras obras que sirvieron de inspiración al Surrealismo.
La tradición apunta que mientras chapoteaba en alguna de las bellísimas cascadas que se encuentran en ese lugar, un tupido enjambre de mariposas revoloteó en torno suyo. Fue en ese momento cuando Edward James decidió que en ese lugar iba a edifucar su versión personalísima de La Utopía, con coordenadas mexicanas.
Escaleras a ninguna parte. Bóvedas al vacío. Constelaciones que sólo pueden verse con los ojos cerrados. Aposentos invocados, flora y fauna: parajes secretos, en medio de la hermosa vegetación que los realza. Una imponente Basilica interrumpida. Compendio de formas caprichosas o alucinante espejo de la imaginación.
Formas que compiten imitando la selva que las rodea, monumento a la inmortalidad efímera y cambiante. Para disfrutar Las Pozas que idearon James, Gastélum y cientos de trabajadores, es necesario visitarlo: Dejarse envolver por la magia del lugar.
Las Pozas, o el Testamento poético de un romántico surrealista. sueño concreto de opio que envidiaría el Xanadu del célebre poema de Samuel Taylor Coleridge. O una interpretación onírica del Museo, Bodega o Casa del protagonista inmortalizado por Orson Welles en su propio Xilitla cinematográfico llamado El Ciudadano Kane.
Obra totalizante y abierta a distintas y contradictorias interpretaciones. Es de esperar que Xilitla goce de larga vida. Este delirio arquitectónico, que fue comprado en una operación supervisada por la familia de Gastélum, ya pertenece a un Fideicomiso cuya misión aparente es la de conservarlo. Ojalá los responsables de su cuidado resistan la tentación de convertirlo en un polo comercial, a la usanza de nuestros funcionarios y desarrolladores vivales: otro Mexican curios rodeado de centros comerciales, campos de golf, tiempos compartidos…
Su relativa lejanía de los principales centros urbanos me hace pensar que la visión del Demiurgo James será la que guíe los designios de esta nueva administración, aunque podría estar equivocado.
Si el extraordinario legado de Xilitla es figurativamente hablando, Edénico, la realidad mexicana no lo es tanto. Las bizarrías expuestas en la Huasteca con provecho, tienen
en el ámbito político nacional una contraparte harto perniciosa y bastante aventajada en las encuestas.
La esencia autoritaria del PRI no parece haber cambiado sobremanera, y su peso en la vida pública es, en gran medida, pernicioso. Rara avis: como aquellas creaturas míticas (unicornio, catoblepas) de las que se ocupó alguna vez Borges, pero que en versión 2011 se cierne sobre la población como los mutantes tan favorecidos en las películas japonesas.
Por voz de su único y engominado precandidato, el PRI quiere: exige, que le demos otra oportunidad (¿y que ésta dure otros setenta años?).
Será como tener a Andrópov o Chernenko y debidamente ataviados, maquillados y rejuvenecidos: un vacuo Vladimir Putin toluqueño, y la Restauración transmitida en horario triple AAA. Escenografía telenovelera, y la consabida estrella del momento de la mano del nuevo Principito.
¿Y cuál sería telón de fondo, caro a los dinos y cachorros del PRI y sus aliados? Acaso, y como hipótesis de trabajo, la guerra que en sus actuales términos inició Calderón contra las drogas: la Chechenia que aprovechó el sucesor de Yeltsin para afianzar un poder que hoy se antoja -a pesar de las fisuras, y hasta nuevo aviso- dominante.
El partido tricolor se percibe con un pie dentro de Los Pinos, por culpa también de las torpezas y omisiones de la oposición que no desaprovechó para incorporar los peores vicios y costumbres del príismo.
Tiempos y circunstancias son distintos, pero la pregunta puede ser útil. ¿Vendrá una re-edición del esquema inaugurado por Carlos Salinas, con el PAN cumpliendo el mismo rol de puntal y comparse? ¿Con una leal oposición o gabinete-sombra en donde interlocutores con derecho de picaporte: versiones nuevas del Jefe Diego serían gentes como el impresentable Juan Molinar: el mismo de la Guardería ABC? ¿Con personajes aún más fortalecidos como Elba Esher Gordillo, ama y señora de la educación pública? ¿Monopolios inabarcables? ¿Conflictos sin fin? ¿Daños permanentes a los Derechos Humanos y al Medio Ambiente?
Éste no es el único desenlace posible, por supuesto, pero requiere que el verdadero y transversal progresismo: no su vertiente oportunista, que acarrea el ADN tricolor, le apueste sin cortapisas al fortalecimiento ciudadano. Que se ponga al día, como pudo hacerlo en otros lugares que también vivieron crisis como la nuestra, y un similar naufragio de la vida pública. Quizás, entonces, seremos testigos por fin de su momento bajo el sol.
¿Será la historia de los últimos años una suerte de paréntesis o anomalía histórica, recuperados en 2012 por el Antiguo Régimen de la Revolución Institucionalizada en las elecciones que vienen? O por el contrario: ¿sabremos llegar a la modernidad democrática plena, después de los tropiezos de Fox y Calderón?
Abrochen cinturones. Será una jornada turbulenta.
Feliz Año Nuevo.