msfmexico · 26 de abril de 2012
DEL 4 AL 13 DE MAYO MSF TRAE A MÉXICO
UN CAMPO DE REFUGIADOS AL BOSQUE DE CHAPULTEPEC
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA DE 10hs a 19hs
“Al principio nos recibieron con los brazos abiertos, teníamos cierta esperanza. Pero ¿cuánto puede durar esto? Llevamos aquí meses. La gente soporta una enorme tensión. Han perdido a sus familias, han perdido sus pertenencias, sus papeles. Se están volviendo locos y quieren salir de este campamento cuanto antes”. Emmanuel, 40 años, República Democrática del Congo. Actualmente, en el campo de refugiados de Shousha (Túnez).
Médicos Sin Fronteras trae a México la exhibición interactiva, gratuita y abierta a todo el público “Un campo de refugiados en el corazón de la ciudad”. Esta exposición reconstruye un campo de refugiados, como en el que trabajan muchos de los profesionales de la organización. Durante la visita, guiada por trabajadores de MSF, se explicarán los elementos cruciales que un refugiado o desplazado debe superar para sobrevivir.
Esta exposición es muy relevante en el marco de lo que ocurre hoy en día a nivel global, con más de 37.5 millones de personas refugiadas o desplazadas.
Pero ¿quién es un refugiado?
Un refugiado es una persona que ha cruzado una frontera nacional hacia otro país para huir de un conflicto o de la persecución. Actualmente, según cifras de Naciones Unidas (acnur.org) hay más de 10.5 millones de refugiados en el mundo. Más de la mitad de los refugiados del mundo son originarios de seis países: Afganistán, Irak, Somalia, la República Democrática del Congo, Myanmar y Colombia.
“Esperamos las lluvias lo que pudimos. Pero no llegaban. La cosecha se perdió. Los camellos, las cabras fueron muriendo uno a uno. Cuando murió el último nos pusimos en camino. Tardamos una semana en llegar, a pie, sin comida. Mi hijo necesita atención porque está desnutrido”. Aden Abdi, de 28 años, alojada en el campo de Dadaab, Kenia.
¿Y quién es un desplazado?
Unos 27.5 millones de personas en todo el mundo en la actualidad viven en situaciones de desplazamiento interno como consecuencia de conflictos bélicos, situaciones de violencia generalizada, violaciones de los derechos humanos, catástrofes naturales o provocadas por el ser humano. Se vieron obligados a huir de sus hogares porque sus vidas estaban en peligro, pero a diferencia de los refugiados NO cruzan las fronteras internacionales. A pesar de que los desplazados internos superan por dos a uno a los refugiados, su situación recibe menos atención internacional.
Existen seis países que albergan a cerca de la mitad de los desplazados internos: Colombia, Sudán, Irak, República Democrática del Congo, Somalia y Pakistán.
“Era un lunes y yo estaba tratando un asunto con las fuerzas locales. De repente, una mujer vino corriendo del campo para alertarnos de que los Mbarara estaban justo al lado del pueblo. Unos instantes después, empezaron a disparar. Inmediatamente huí con mi mujer y mis hijos para refugiarnos en Bobazi”. A mediados de febrero, los Mbarara atacaron el pueblo de Ngapélé, obligando a sus habitantes a huir. G.F., de 42 años, describe el momento de su huida.
La propuesta de MSF
El recorrido se divide en dos partes principales, la primera área se centra en la supervivencia básica durante una crisis de refugiados/PDI (refugio, agua y comida) y la segunda se concentra en las preocupaciones médicas (vacunación, nutrición, atención médica básica, epidemias). Como MSF es un actor importante en estos contextos, los guías de la exhibición serán trabajadores (médicos, logistas, psicólogos) humanitarios que compartirán con el público sus propias experiencias de trabajo en estos campos.
A lo largo de este recorrido, los visitantes podrán informarse sobre los desafíos que estas personas enfrentan. Esta exhibición pública ha sido presentada con éxito en Francia, Suiza, Bélgica, Alemania, Italia, Holanda, Canadá y Estados Unidos entre otros países, con giras por varias ciudades de cada país desde el año de 1995. MSF la trae por primera vez a Latinoamérica en el Bosque de Chapultepec, junto al Museo de Antropología.
“No, no creo que podamos volver a Somalia. No creo que allí podamos encontrar, a corto plazo, lo que necesitamos: paz y algo para comer”, dice Hadija. Sonríe un poco: su niño se está recuperando, y añade: “Espero reunirme con mi madre. Se quedó con nuestras dos últimas vacas y decidió ponerse en camino cuando también murieron. Se ha traído sus pieles para dormir sobre ellas. Está en el campo de tránsito y espero que pueda venir pronto con nosotros. Será difícil volver a Somalia”.
