ernestoramos · 1 de noviembre de 2011
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ha inundado de cruces, veladoras y Cempasúchitl al Ángel de la Independencia. Su Destello en la Oscuridad –como lo han llamado, recuerda a las más de 50 mil víctimas que ha dejado la lucha contra el narcotráfico.
La cifra atroz e indignante.
En toda la geografía del país las heridas sangran, se muestran y recuerdan.
Suben las cruces por la escalinata, y el Ángel es refugio, es memoria, es lamento.
Suben las cruces por la escalinata, y el Ángel es exigencia de justicia a la vista de todos. Es altar gigantesco gritando por ser escuchado.
Para que la cotidianidad del país se detenga a indignarse y a pedir un alto.
Para que la cotidianidad del país se una al grito de No más muerte, Paz.
Hay que pintarlo todo con brochas blancas.