Umbrales

blogeditor · 10 de marzo de 2022

Umbrales

La única diferencia es que en esta ocasión la violencia fue televisada a nivel nacional y en vivo. Ahora fue masivamente mediático, pero las violencias azotan al país todos los días.

Lo ocurrido en el estadio Corregidora de Querétaro me hace recordar otro evento en el que una balacera, perpetrada por los Zeta, en las afueras del estadio del Santos de Torreón el 20 de agosto de 2011 también fue televisado en vivo y generó gran conmoción. 

11 años después las violencias solo se han exacerbado mientras que la impunidad sigue siendo la misma, absoluta. Seguimos traspasando umbrales. Las respuestas son las mismas de siempre: “habrá justicia”, “se llegará hasta las últimas consecuencias”, “debe haber un cambio”, “tocamos fondo”.

Perpetrar tal violencia en un estadio de futbol con cámaras de televisión y miles de celulares solo nos habla de que a los perpetradores no les inquieta ser identificados. Se sienten inmunes ante un Estado desbordado y sin intenciones de actuar, la impunidad sistémica ha impulsado las violencias. 

El horror que inunda el país muestra, una vez más, la urgencia de Estado de derecho y más Estado. La respuesta de los gobiernos federales y estatales por mucho tiempo ha sido mantener la impunidad y un Estado cada vez más débil. Investigar solo a autores materiales no es justicia. 

Mientras las fiscalías del país se abocan a complacer los grandes intereses políticos-económicos-criminales, el territorio se ahoga ante las violencias. Al tiempo que el país se desfonda, el presidente se inventa enemigos y el fiscal general destruye la FGR. La oposición completamente ausente y sin respuestas.

Tanto los medios como la sociedad hemos normalizado las violencias y la impunidad sistémica. Tan solo se llega a la indignación, que permanece algunos días, en hechos aislados que alcanzan notoriedad mediática mientras los miles y miles de hechos violentos pasan desapercibidos y no se logra una articulación social que exija cambios.

En esta ocasión se ven afectados intereses de la industria del futbol y los medios, entre otros. Será que por fin se den cuenta de que la agenda de seguridad, verdad, justicia y paz es urgente, que es inviable un país donde el horror es la constante junto con la impunidad, que la apuesta por la militarización y abandono de las policías municipales y estatales es un suicidio. ¿Acaso pensarán que la Federación Mexicana de Futbol puede resolver el problema sin el Estado? ¿La Federación y los medios se sumarán a los esfuerzos que exigen un fin a la violencia y la impunidad o seguirán cómodos con su cercanía al poder?

Para iniciar un proceso que contenga y reduzca las violencias se requiere un compromiso político de largo aliento. Colocando la prioridad en el Estado de derecho, en reducir la desigualdad, colocar la seguridad en manos de civiles y un Estado fuerte con una democracia sana. Esto no ocurrirá sin la participación de víctimas, medios, sector empresarial, iglesias, sector artístico y cultural, organizaciones de la sociedad civil y academia, entre otros.

La agenda de Estado de derecho no es asumida por ningún partido político. Las fiscalías del país no son la solución. Se requieren largos procesos de fortalecimiento e independencia. En lo que se logra, la implementación de un mecanismo extraordinario de justicia con acompañamiento internacional sería la solución.

La prioridad no debe ser resolver este caso sin ocuparse de lo sistémico. Mantener la inercia actual solo garantiza la repetición y seguir profundizando el horror. Seguir traspasando umbrales. ¿Cuánto durará la indignación? Mientras tanto, seguimos debilitando al Estado y la democracia. La justicia nunca ha llegado.

@dayan_jacobo