Hay tuberías, pero no hay agua: la paradoja del servicio hídrico en México

Joel Aguirre · 24 de septiembre de 2026

Hay tuberías, pero no hay agua: la paradoja del servicio hídrico en México

Por Cuauhtémoc Osorno Córdova*

Este año resulta especial porque se actualizaron diversos datos del INEGI con relación a la gestión del agua, tanto con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), como la recién presentada Encuesta Intercensal. ¿Cómo nos fue?

La Encuesta Intercensal informa que en el país se ha incrementado la cobertura de la red de tuberías, para que en teoría llegue ese tan crucial líquido a nuestros domicilios. En el año 2020, la Encuesta Censal expuso que en México teníamos una conexión del 96.2 % al servicio público de agua en los hogares o predios, mientras que en 2025 la estadística subió a 97.5 %.

Los estados con más de 99 % de cobertura de infraestructura de agua entubada en las viviendas son Aguascalientes, Ciudad de México, Coahuila, Jalisco, Nuevo León, Quintana Roo, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. ¿Esto significa que son las entidades con el mejor servicio público de agua?

Los datos a nivel nacional y estatal de los dos párrafos anteriores solo significan que hay redes hidráulicas que pudieran transportar agua hacia nuestras casas. No más.

Si bien en 2025 la Encuesta Intercensal indica que en México existe una cobertura de conexión de agua en 97.5 % de los hogares, la ENCIG del 2025 muestra que solo 51.4 % de las personas encuestadas a nivel nacional están satisfechas con el servicio de agua, un 54.7 % reciben de manera constante el líquido y solo un 19 % consideran que el agua suministrada sea potable.

Entonces sucede que la gran mayoría de los hogares en México tiene una conexión a la red de tuberías públicas, pero eso no significa que se disponga físicamente del agua y que sea de buena calidad. Esto se puede corroborar con datos de dos de los mencionados estados con mayor cobertura de tubería hídrica a nivel domiciliario.

Hay tubería, pero el agua no corre

Por ejemplo, de acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025, Aguascalientes tiene una cobertura de redes de agua en las viviendas de 99.62 %, pero la ENCIG dice que el 48.4 % de las personas de esta entidad está satisfecha con el servicio hídrico recibido, un 43 % tiene un suministro constante y solo un 16.8 % de la población hidrocálida considera el agua suministrada por red como potable.

Lo mismo ocurre con Jalisco. La Encuesta Intercensal de 2025 explica que en 99.59 % de las viviendas existe una conexión a las tuberías públicas de agua, pero la ENCIG 2025 muestra que un 45.1 % de las personas encuestadas de la entidad se encuentra satisfecha con el servicio de agua, el 62 % tuvo un suministro constante y solo 9.9 % de la población cree que el líquido que sale de sus grifos es bebible (potable).

Por el otro lado, los cuatro estados con menor cobertura de las redes públicas de agua en los hogares son Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Veracruz.  En estas entidades, menos del 59 % de la población encuestada está satisfecha con el servicio hídrico, menos del 42 % tiene un suministro constante en sus viviendas y menos del 13 % califica como potable el agua que llega por medio de las tuberías.

Ante la falta de disponibilidad hídrica en los hogares, miles de familias tienen que comprar a pipas privadas, que poco están reguladas en cuanto a sus precios y a la calidad del líquido que distribuyen. Y por la desconfianza del suministro público, la mayoría de la población tenemos que comprar agua de garrafón para beber día con día.

Con la promulgación de la Ley General de Aguas en diciembre del 2025, ya se tuvo un avance para regular los derechos humanos al agua y al saneamiento en el país. A partir de este momento, los estados tuvieron que armonizar en el primer semestre del presente año sus leyes hídricas locales, pero ninguno lo ha logrado o ni siquiera han empezado sus respectivos procesos legislativos.

¿Y la autoridad responsable de vigilar el suministro de agua?

Un reto en materia de los servicios públicos es que en México no contamos con una autoridad nacional para regular a los organismos operadores de agua, como sí la tienen otros países de América Latina, como Argentina, Costa Rica y Colombia. En nuestro país se registran más de 2,500 entidades que tienen la responsabilidad de dotar el líquido vital en los hogares, la mayoría son municipales, algunos son de gestión estatal y otros muy pocos han sido privatizados.

Otro obstáculo a superar es dejar de centrarse solo en la obra pública de los tubos y concreto, para poder enfocarse en construir gobernanza institucional por medio de mecanismos efectivos de participación ciudadana, rendición de cuentas, transparencia proactiva, combate a la corrupción, planeación a largo plazo y evaluación de las acciones realizadas por los organismos operadores de agua.

Un tercer elemento para mejorar los servicios hídricos, en especial en las zonas rurales, es el fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua, que ha operado históricamente bajo el abandono gubernamental, y hasta la promulgación de la Ley General de Aguas tuvo un minúsculo reconocimiento legal, pero su regulación plena ha quedado en las manos de los congresos estatales, donde aún no se ven avances.

El paradigma de los servicios públicos tiene que actualizarse, si bien se requiere mejor infraestructura, a la par es fundamental fortalecer la gobernanza democrática, mientras se garantiza la conservación y restauración de los ecosistemas que son la primordial fuente hídrica de millones de personas. ¿Será posible que en algún futuro en México podamos beber tranquilamente agua de la llave sin desconfiar de su calidad?♦ 

*Cuauhtémoc Osorno Córdova es investigador y consultor especializado en derechos humanos y políticas públicas relacionadas con el agua.