Tú construye, no pasa nada

blogeditor · 9 de abril de 2015

Por: María Elena Morera (@MaElenaMorera)

Hace más de un año, vecinos de Bosques de las Lomas documentan y denuncian cómo algunos vivales sin documentación en regla pretenden cambiar el sentido habitacional de la zona a partir de construcciones irregulares como la ubicada en la calle de Pinos 33.

Cuando empezó la obra, los vecinos preguntaron directamente a los constructores por los permisos, toda vez que les parecía extraño que se dejara construir con esas dimensiones. Les dijeron que sí tenían los permisos, pero nada más.

Ante ello, acudieron a presentar una queja ciudadana a la delegación Miguel Hidalgo, donde documentaron que nunca se presentaron manifestaciones ni de demolición ni de construcción. Además la obra está totalmente fuera del reglamento ZEDEC, vigente para Bosques de las Lomas, que regula altura, restricciones y uso de suelo.

[contextly_sidebar id=”pCWK4X8vTqSTuT0n1qg4Ohsk08y0VLk1″]Desde entonces, la jefatura delegacional les ha respondido lo clásico de una autoridad que sólo busca dar largas a la denuncia ciudadana: que van a investigar porque nadie sabe lo que están construyendo, que el propietario tiene derechos, que se va revisar el uso del suelo, que les den tiempo, que tienen todo su apoyo y un largo peregrinar en reuniones y oficinas; pero en tanto, la continuación de esta obra abre las puertas para que más constructoras quieran hacer lo mismo.

Ante este panorama pensamos que la denuncia ciudadana tiene que ser atendida tanto por la jefatura delegacional que para eso existe, como por las propias autoridades centrales del DF, ya que en la ciudad de México existen cientos, tal vez miles de casos similares, y ante los cuales pareciera que para las autoridades es más fácil decirle a los particulares y empresas: tú construye, que no pasa nada con las quejas ciudadanas.

Frenar con la ley este tipo de construcciones irregulares ayudará a evitar que la anarquía en la construcción padecida en buena parte de la ciudad, sea la que gobierne en las jefaturas delegacionales. Evitaría además los consecuentes problemas de impacto ambiental, de salud e incluso, de gobernabilidad que en el futuro se pudieran contraer. Para esto no basta la buena voluntad de los vecinos sino de la correcta aplicación de la ley.

Entendemos que la ciudad de México como cualquier otra gran urbe, necesita entre otras, a la industria de la construcción para mantener su dinamismo económico, sin embargo para que realmente funcione en completa armonía, necesita estar sujeta al Estado de Derecho.

Por fin esta semana de Pascua, el INVEA clausuró la obra hasta que demuestren que cuentan con todos los permisos o si de plano, solo es una medida temporal, mientras encuentran cómo darle otra salida a las leyes y reglamentos de la construcción en el DF.