Redacción Animal Político · 28 de marzo de 2025
En México, el derecho a la vivienda sigue siendo una deuda pendiente. Según el CONEVAL, más del 24.3 % de las viviendas presentan rezago habitacional, lo que significa que millones de familias viven en hogares sin acceso adecuado a servicios básicos, en condiciones de hacinamiento o con materiales inadecuados.
Pero detrás de estos números hay historias. Familias que, con esfuerzo y perseverancia, enfrentan cada temporada de lluvias viendo cómo sus hogares se inundan, dejando sus pertenencias empapadas y su seguridad en riesgo. Niñas y niños que crecen en espacios oscuros y fríos, donde estudiar o descansar se convierte en un desafío diario. Comunidades enteras que, a pesar de las adversidades, siguen organizándose y buscando alternativas para asegurar que mañana tendrán un lugar donde vivir.
Cuando hablamos de pobreza, es fácil pensar que se trata solo de ingresos. Sin embargo, la falta de una vivienda digna impacta directamente en la educación, la salud y el desarrollo de las personas. Por ejemplo, en muchos asentamientos populares, el acceso al agua potable es nulo, lo que obliga a las familias a recorrer largas distancias para conseguirla, utilizando tiempo y recursos para acceder al agua potable. Esta vulnerabilidad también se refleja en los miles de hogares con pisos de tierra, situación que incrementa los riesgos para la salud, sobre todo de niñas, niños y adultos mayores. Además, muchas viviendas presentan una precariedad estructural tan grave que cualquier tormenta representa una amenaza para la integridad de quienes las habitan.
Esta crisis no es nueva, pero su solución no debe seguir postergándose. La vivienda no solo es un espacio físico, sino el punto de partida para una vida digna y de oportunidades. No es solo un techo, es la base sobre la que una familia construye su presente y su futuro. Más que proteger de la intemperie, un hogar brinda la tranquilidad de saber que hay un lugar seguro para crecer, aprender y soñar.
En TECHO México, trabajamos junto a comunidades organizadas en situación de pobreza para construir viviendas de emergencia y desarrollar proyectos de infraestructura que mejoran la calidad de vida de miles de personas.
Pero construir una vivienda es solo el inicio. A través de este proceso, las familias participan activamente en la planificación, la toma de decisiones y la construcción, fortaleciendo la organización comunitaria y su liderazgo local. Más de 95,000 jóvenes voluntarios también se han sumado a este esfuerzo, generando cambios reales en las comunidades con las que trabajamos.
La construcción de viviendas de emergencia en dos días permite responder rápidamente a la urgencia de quienes más lo necesitan. Sin embargo, este proceso va más allá de levantar paredes. Las familias son protagonistas del cambio, involucrándose desde el inicio hasta el final del proceso, fortaleciendo los lazos comunitarios y generando un impacto duradero en sus entornos.
Hoy comenzamos nuestra Colecta Nacional 2025, una movilización que no solo busca recaudar fondos, sino también visibilizar la crisis de vivienda que enfrentan millones de familias en México, América Latina y el Caribe. Más que una colecta, es una expresión de solidaridad y un llamado a garantizar el derecho a una vivienda digna para todas las personas.
Del 28 al 31 de marzo, estaremos presentes en las principales avenidas y plazas públicas de Oaxaca, Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Jalisco, Tamaulipas, Nuevo León y Guanajuato, invitando a todas las personas a sumarse a esta causa. Busca a quienes llevan la playera de TECHO y únete al cambio. Cada donación, sin importar el monto, se convierte en una oportunidad para seguir construyendo soluciones reales junto a las comunidades.
Si no puedes salir, también puedes sumarte donando en línea a través de 👉 este enlace. Cada aporte cuenta, y con tu apoyo seguiremos impulsando la transformación desde el trabajo conjunto con las familias.
El derecho a la vivienda no debe ser un privilegio, sino una garantía para todas las personas. Sin embargo, la realidad nos muestra que aún hay mucho por hacer. Las viviendas de emergencia son un primer paso, pero el proceso de transformación continúa con la organización y participación activa de las comunidades, que siguen impulsando cambios para mejorar sus condiciones de vida.
Cada peso donado, cada voluntario que se suma, cada persona que comparte este mensaje es parte de la solución. La transformación comienza con pequeñas acciones que, sumadas, pueden cambiar la vida de miles de familias. Un México donde todas las familias vivan con dignidad es posible si sumamos esfuerzos.
Hoy más que nunca, tu cambio construye hogares y reconstruye vidas.
* TECHO (@TECHO_mx) es una organización sin fines de lucro que trabaja en América Latina y el Caribe para superar la pobreza en asentamientos populares, a través del trabajo conjunto con las comunidades y la movilización de voluntariado. Contacto: [email protected].