Trump y su regalo a los demócratas: el Senado

blogeditor · 4 de enero de 2021

Trump y su regalo a los demócratas: el Senado

En medio de la incertidumbre que se originó después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, surgió una duda adicional: ¿qué partido controlaría el Senado? La respuesta será respondida el próximo martes 5 de enero cuando los votantes del estado de Georgia elijan en una segunda vuelta a sus próximos dos senadores. Lo que parecía ser una contienda en la que los republicanos se posicionaban para ganar, ha sido alterada por el presidente Donald Trump en perjuicio de su partido.

El control del Senado nunca es un tema menor y menos ahora. En caso de que uno de los dos candidatos republicanos, los senadores David Perdue y Kelly Loeffler, se reeligiera, el partido de Trump mantendría el control del Senado con más de 50 miembros. Con esto, su líder Mitch McConnell tendría el poder de establecer la agenda legislativa y decidir qué se vota y qué se ignora. Cabe recordar que cuando Barack Obama envió al Senado su propuesta para juez de la Suprema Corte, McConnell la bloqueó por 10 meses, mientras que logró convertir a Amy Coney Barrett en jueza en menos de cinco semanas.

En caso de que los dos candidatos demócratas, el pastor Raphael Warnock y el documentalista Jon Ossoff, ganen las próximas elecciones, el Senado estará compuesto por 50 demócratas y 50 republicanos, con lo que la agenda legislativa no estaría a merced exclusivamente de un partido.

Ante el nuevo reto de las dos elecciones, inicialmente existen varios indicadores que señalaban que los republicanos parecían estar mejor posicionados para ganar. Si bien Joe Biden se llevó Georgia, lo hizo con un margen de menos de 0.24 puntos porcentuales y, además, los candidatos al Senado de su partido obtuvieron una menor cantidad de votos que él. Históricamente, los votantes demócratas son menos consistentes y salen a votar en menor proporción en las segundas vueltas que en las elecciones generales. Sin el presidente Trump en las boletas, y su salida de la Casa Blanca, una parte significativa de demócratas que votaron como forma de rechazo a su gobierno podrían estar menos emocionados por votar en unas elecciones donde el incendio pareciera ya estar apagado.

Sin embargo, parece ser que el presidente ha logrado generar un nuevo incendio, uno que podría movilizar a los votantes demócratas y desmovilizar a los republicanos.

Poco tiempo después de que el Congreso aprobara el último paquete de estímulos de 900 millones de dólares, el presidente Trump tomó las redes sociales para llamarlo “una desgracia”. Incluso les exigió a los congresistas incrementar los cheques que se repartirán a gran parte de la población de 600 a 2 mil dólares. Esto causó una sorpresa generalizada debido a que el partido republicano dedicó múltiples esfuerzos para que la cantidad de los cheques fuera pequeña.

Aunque la crítica al paquete no evitó que el presidente lo firmara –los 600 dólares empezaron a enviarse a partir del martes pasado– sí promovió que la cámara baja del congreso, controlada por los demócratas, aprobara y enviara al Senado un nuevo paquete con el que se incrementaría la ayuda a 2 mil dólares.

Con el respaldo de Donald Trump, una recuperación económica en desaceleración y procesos de vacunación más lentos de lo estimado, es posible que la nueva medida logró ampliar su apoyo entre la población. El apoyo al aumento de los cheques es tal, que incluso cuatro senadores republicanos lo respaldan, incluyendo a los dos senadores de Georgia. Esto significa que si la medida se pusiera a votación, sería aprobada. Sin embargo, el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, ya rechazó en dos ocasiones introducir la iniciativa a votación, oponiéndose al presidente y a sus simpatizantes.

El resultado, quizá no intencional, del apoyo repentino de Donald Trump a una mayor ayuda económica es que coloca a sus simpatizantes en una disyuntiva. Por una parte, proclama que otorgar cheques de 2 mil dólares es lo correcto y los promociona con su electorado. Por otra, les pide el voto a los ciudadanos de Georgia a favor de los dos candidatos republicanos, con lo que su partido y McConnell seguirían controlando el Senado, ocasionando que no se otorguen los nuevos cheques y se limiten futuros paquetes económicos.

Ante una elección altamente cerrada, con encuestas que sólo muestran empates técnicos, una ligera desmovilización de los simpatizantes de Trump en las próximas elecciones de Georgia, le podría dar el control del Senado a los Demócratas. Lo que parecía tan impensable para los demócratas como una alianza con el presidente, podría convertirse el mejor regalo de año nuevo.

* Oscar Alcántara Vidaña (@OAV95) es licenciado en Ciencia Política por el ITAM y analista de relaciones gubernamentales en Miranda Partners, una agencia de comunicación financiera.