blogeditor · 28 de marzo de 2017
El presidente Donald Trump ya en el cargo se enfrenta a la realidad. Los discursos y los exabruptos tuiteros son palabra que se lleva el viento. La realidad son hechos.
A dos meses de estar en el gobierno acaba de recibir un revés muy duro. Uno de sus más importantes compromisos de campaña fue terminar con el Obamacare. En más de una ocasión dijo que lo haría en el primer día de su mandato.
Una docena de congresistas republicanos impidió se derogue ese programa, para sustituirlo por la propuesta de Trump que implica dejar sin seguro médico a 24 millones de estadounidenses.
Paul Rya, líder republicano del Congreso, enemigo acérrimo del Obamacare, en acuerdo con Trump, decidió retirar la iniciativa al comprobar que no tenían el número de votos necesarios. Querían evitar la derrota.
Trump culpó del fracaso a los demócratas, para tratar de esconder la división de los republicanos y la falta de control sobre ellos. Los demócratas se sabía iban a votar en contra de la propuesta presidencial.
Lo nuevo es que ni Trump ni Ryan pudieron convencer a todos los republicanos de derogar el Obamacare que ha traído beneficios palpables a la población. Su capacidad de presión no les alcanzó.
El Obamacare, ha dicho el propio Trump, va a continuar. Ante la correlación de fuerzas no es posible que la Casa Blanca vuelva a intentar, en el corto y mediano plazo, introducir su iniciativa.
A este fracaso se suman las dos sucesivas iniciativas de migración, para impedir el ingreso de habitantes de media docena de países del Medio Oriente. El Poder Judicial ha impedido que éstas entren en vigor.
En la política de Trump, más allá de los dichos, siempre escandalosos y provocadores, hay que ver con mucho cuidado lo que realmente puede convertir en hechos y hacerse realidad.
Ahora el racista y xenófobo Trump se enfrenta a la realidad de la vida institucional de su país. Un gobierno no es una empresa privada en la que el dueño decide lo que se hace o deja de hacer.
El Poder Ejecutivo de Estados Unidos está realmente acotado por el Poder Judicial y el Poder Legislativo. El caprichoso empresario Trump se enfrenta a una situación que no había previsto. Su poder está acotado.