blogeditor · 25 de julio de 2016
Lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia, la falta de deseo, la desidia para el otro, la falta de interés en sus deseos y necesidades.
Estos días me he despertado con la exacta percepción del sueño en la conciencia, con esas pesadillas que te hacen levantarte de un salto, pesadillas que tienen que ver con lo que pasa en el mundo, torbellinos de pensamientos que vienen en bandada. Que intento acomodar, son tres mil doscientas sensaciones. O más. Son los testimonios que oí de una historia que no presencié.
El asesinato es un arma que sirve para defender las ideas. El mundo está lleno de gente a la que le acribillaron a mazazos las creencias. Saber quién es uno y en qué creer es una cuestión de audacia y hoy de supervivencia.
Somos profesionales en condolernos por las tragedias ajenas, más si tienen que ver con los grandes titulares, hablo desde condolernos por un atentado en Francia como por la muerte de un elefante en África, parece que ya es nuestra costumbre. Y es que nos entra un amor desmedido por el prójimo, una ternura incontenible, pero siempre por el que está lejano.
No por el gorila de Chapultepec, no por el indígena al que le quieren arrebatar su tierra, no por el limosnero que duerme bajo una marquesina, no por los bebés drogados en manos de quién sabe quién que pide limosna en cada esquina. Por ellos no.
No somos capaces de investigar de dónde vienen esos niños, y los que son capaces muchas veces terminan amenazados por las mafias de trata en México.
La vida es una suma de pequeñas cosas. Mínimos detalles.
Es increíble que hoy en día todavía existan personas que tiran basura en las calles, que golpean y degradan a sus esposas o novias, que se crean superiores por su condición económica. Hoy en día, cuando tenemos al alcance toda la información que dice que estos pequeños aspectos están erróneos, que son fallos y actos torpes que nos perjudican como humanidad, como planeta.
Ya dejen ustedes los temas de racismo, la guerra entre ideologías y religiones, los grandes temas en los que el mundo está enfermo. Vayan a las pequeñas cosas. Analicemos los pequeños detalles.
Que difícil pedir que no estemos preocupados por que gane el señor Trump y todas las implicaciones y afectaciones que se derivarán de esto. Lo que se nos viene encima en virtud de que el tipejo ese nos tiene bien catalogados como narcos y violadores no es cosa pequeña y mucho más si sabemos que una de nuestras grandes carencias es la adecuada diplomacia, si el NAFTA esta peligrando, si la posibilidad de una limpieza étnica nos coloca sumamente en desventaja.
¿Hacemos como nuestro señor presidente que ya dijo que no va a opinar nunca de los nuncas jamases?
¿Qué nos toca hacer mientras el destino nos alcanza? ¿Mientras la educación y migración los grandes temas que nos afectan como población no pueden ser resueltas por nuestros gobernantes?
Al final somos parte de la máquina expulsora, pero qué papel jugamos ahí, y si no te lo has preguntado, ¿no es momento de reflexionarlo ya?