Trump, el miedo y la furia…

blogeditor · 10 de noviembre de 2016

Trump, el miedo y la furia…

Este no es el texto que me hubiera gustado escribir tras la elección en Estados Unidos. Todavía en la tarde de este martes estaba preparando algunas notas para otro tipo de texto; tuve que modificar todo en la medida que la noche avanzaba… En esta mañana fría y lluviosa en la Ciudad de México, empiezo de cero, tratando de hilar algunas ideas entre esta pesadumbre que lo hace ver todo borroso y gris…

Confieso que escribo estas líneas más como una necesidad de catarsis que como un análisis frío y riguroso. Espero que me permitan esa licencia. Escribo con una gran incertidumbre sobre el futuro del país y del mundo, con miedo de que se cumplan esas propuestas que balbuceó en campaña, que sus amenazas sean reales, que seamos testigos del surgimiento de un dictador con todo el poder de un Estado como el norteamericano; un hombre sin checks and balances, que cuenta con la mayoría de su partido en ambas cámaras. Escribo con miedo a un futuro que no puedo imaginar, miedo a que persiga a las minorías de ese país, que cierre las fronteras, que use todos los medios bélicos para cumplir sus egoístas fines…

Escribo, pues, desde ese lugar que intenta buscar un orden a las piezas de una narrativa que lo daba por muerto desde el primer momento en que se subió al podio de la política. Para alguien que lo hizo todo mal –en las voces de miles de analistas y textos que he leído hasta el día de hoy– llegó muy lejos. Quizá demasiado. Es un hecho: hay algo en los medios, en las encuestas, en los analistas que no estamos viendo y que hoy estalla frente a nuestras narices.

Intentaré esbozar algunos temas de reflexión que estoy seguro se irán clarificando en los siguientes días, pero que hoy son apenas algunas preguntas que me persiguen…

  1. Las encuestas están rebasadas: Aceptémoslo ya, nadie le está atinando a “medir la opinión pública”. Primero fue el Brexit, luego vino Colombia y hoy es el triunfo de Trump. Mucho se discutió sobre la calidad de los modelos, sobre las fórmulas de apuestas, sobre las poll of polls, todos los gurús nacionales e internacionales de la econometría aseguraban contar con modelos predictivos adecuados, robustos, probados, acertados; con muestreos a prueba de balas, con márgenes de error controlados…. Entonces, ¿qué pasó? Algo hay en los modelos actuales de encuestas que no están logrando capturar El Pulso de la Democracia (como le gustaba llamarlo a George Gallup), o hay un error oculto que no terminamos de comprender o bien las personas simplemente mienten. Yo no lo sé, espero que algún experto venga pronto con una explicación convincente.
  1. Motivados por el miedo y la furia: Durante casi todo el proceso electoral se hizo constante énfasis en la terrorífica personalidad y visión de Donald Trump. Según algunos colegas viviendo “del otro lado”, aquí lo magnificamos un poquito de más y al parecer era un fenómeno que exagerábamos por la distancia con el día a día del proceso en EUA, donde la gente no notaba ese silencioso “fantasma” que recorría los pueblos de América. Making America Great Again. No lo sé, no estuve ahí. Sólo me queda claro que el miedo, el odio y el resentimiento fueron los detonadores que motivaron al famoso median voter americano; la pulsión que movió a esos 59 millones de norteamericanos a votar por lo que según el gran consenso de la prensa era “lo peor que podía ocurrirle a ese país”. Creo que habrá que revisar los modelos de elección racional del voto o quizá repensar la definición de racionalidad y considerar con un ponderador más elevado el papel de las emociones en la política como factor para explicar el voto.
  1. My own private poll: Como anécdota que no tiene nada de científica. Apenas hace una semana estuve en la Ciudad de Nueva York (ojo, no era Arkansas), e hice un mini muestreo con algunas personas con las que intercambié impresiones sobre la elección. Un hombre de unos sesenta y cinco años, neoyorkino de nacimiento, universitario, que tenía apertura por culturas y países exóticos, me comentó que votaría por Trump, principalmente porque no confiaba ni creía en Hillary. Para él, y quizá para millones de norteamericanos Hillary era solamente un representante más de su sistema político; era un lobo disfrazado de oveja. Lo soltó calmado y sin pasión: votaré por Trump porque no es Hillary. Así me sucedió con otras personas con las que tuve un poco de small talk. Trump es el cambio; Hillary la continuidad de un sistema que los agobia. Hay un cierto hartazgo en la sociedad norteamericana contra algo que creen que puede ser mejor y que se ha perdido. Hay una nostalgia por un pasado más próspero, más benefactor, menos plural.
  1. El racismo está vivo: A lo largo de toda la campaña hubo una narrativa explícita para resaltar lo que suele llamarse como la supremacía blanca; desde el KKK hasta los videos de odio en las redes sociales; desde las señales de fascismo en algunas de sus formas y soundbits, hasta las contundentes frases contra minorías latinas, musulmanas y otros grupos minoritarios. El racismo existe y está vivo en Estados Unidos y Trump le da nueva voz y poder. Lo sacó del clóset de la sociedad norteamericana para revivirlo con mucha fuerza. Si observamos en detalle los mapas de resultados electorales lo primero que se observa es que la marea roja de Trump está en todos los condados rurales del país. Esos mensajes resonaron ahí en los rincones de ese país, quizá lo que Tocqueville alguna vez vio con asombro, hoy es la mano que da vida al Trumpismo. Pienso que los Founding Fathers habían diseñado un sistema político y electoral para evitar un escenario así… ¿Qué salió mal? ¿Dónde está la falla? In God we Trust. 
  1. En fin, ¿qué sigue? Eso es lo que me pregunto y no tengo respuesta. Veo las redes sociales como autómata, los chats se llenan con frases de desesperanza y ánimo alternativamente; hay dolor, tristeza, chistes, desesperanza, memes y desconsuelo. ¿Para dónde corremos? No hay dónde esconderse ¿o si? Solo queda enfrentar lo que viene con entereza y calma. Queda estar unidos, respetar al vecino, tolerar las diferencias, buscar la igualdad, celebrar la libertad y de vez en cuando revisar al pequeño Trump que todos llevamos dentro. Hacerle frente, no darle la espalda, no creer que porque no lo vemos a diario es que no existe… ahí está, como esa sombra que pasa por detrás del espejo. Volteas y no hay nada…

 

@rodaxiando