blogeditor · 23 de noviembre de 2016
Por: Carlos Sierra (@CarlosSierraOz)
La victoria de Donald “Donnie / The Donald” Trump es ante todo el triunfo de la emoción: del miedo, el coraje, la frustración, las ganas de venganza. Un claro statement de quienes se sienten olvidados, atacados, extranjeros en su propia tierra… la clase media blanca.
Para ellos esta elección se trató de quemar las naves, destruir (con sus propias reglas, desde sus entrañas) al sistema que sienten los ha condenado, que se ha olvidado de sus necesidades por atender las del otro, el inmigrante, el invasor, el alien.
La revancha de quienes identificaron en Obama un presidente preocupado por la “gay agenda”, la “illegal agenda”, pero nunca por la “White agenda”. El Demócrata que pudo ayudarles a olvidar las divisiones, pero nunca erradicarlas.
“I was embarrassed by Obama going to japan and apologizing to the Japanese people for our actions in WWII”.
Simpatizante de Trump.
Con su voto, los norteamericanos demuestran que compraron la promesa de Trump: “Make America Great Again”; la promesa de volver al rol hegemónico, la voz cantante en el planeta, de no rendir cuentas a nadie, de gobernar con puño de hierro el mundo.
Para los mexicanos esta victoria es una mala noticia, un capítulo más en este relato de amor-odio que es la relación entre Estados Unidos y México; sin embargo, para muchos norteamericanos es sólo la confirmación de lo que Monroe consignó hace mucho tiempo: América para los americanos.
“(The slaves) they still had better lives here than they did back in Africa (…) that’s a provable fact, cuz we have give’em all those freedoms”.
Simpatizante de Trump.
Notas
Las verbalizaciones fueron extraídas de The Young Turks (4 de noviembre de 2016). Trump Supporter: Black People Are Better Off Thanks to Slavery. Disponible aquí.