Tren y circo

blogeditor · 24 de agosto de 2020

Tren y circo

La semana pasada se publicó el séptimo capítulo del programa Pan y circo de Diego Luna, el cual se transmite por la plataforma de Amazon Prime. Conforme a su formato habitual, el actor mexicano se sienta a la mesa con distintos personajes a hablar de temas sociales. La particularidad de esta entrega es que, entre otros, se abordó la construcción del denominado “Tren Maya”. El elenco de comensales incluye a dos de las principales cabezas de este megaproyecto: Rogelio Jiménez Pons, titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) y a Eduardo López Moreno, director de la Oficina para México de ONU-Hábitat. Bien vale la pena verlo por ofrecer una breve radiografía del discurso de quienes operan esta obra magna de la actual administración.

A primera vista, este capítulo titulado “Mirarnos al espejo: identidad y racismo” extraña por la ausencia de personas mayas entre los invitados. Si bien cuenta con las valiosísimas participaciones de la lingüista e investigadora Yásnaya Aguilar y la soprano María Reyna González –ambas indígenas mixe-, así como del periodista mapuche Pedro Cayuqueo, es inevitable cuestionarse las razones para no invitar a indígenas mayas si uno de los temas a abordarse era el impacto del “Tren Maya” en sus vidas. Más teniendo en cuenta que el rodaje se realizó en la Península de Yucatán.

Los participantes –entre quienes también se encuentra Eugenia Iturriaga, investigadora sobre temas de racismo- inician reconociendo de forma genérica la diversidad étnica en nuestro país y la discriminación histórica hacia los pueblos indígenas. Sin embargo, tal y como suele suceder en las mesas más cotidianas, este aparente consenso se evapora conforme se adentran a temas específicos. Si bien este artículo no suple la experiencia de ver el episodio, destaco aquí dos de sus momentos.

Cuando se plantea el papel que han tenido las instituciones estatales e internacionales en el asimilacionismo de las naciones indígenas, López Moreno difiere bajo el conocido argumento del racismo a la inversa: “(s)i solo fortalezco lo que yo soy porque los otros lo denegaron en su momento, lo subyugaron, entonces adopto una forma que al final me lleva a un cierto racismo con los demás”. Cuando Cayuqueo menciona que él como indígena mapuche reconoce como “parientes” a personas mixes como Aguilar y González, Jiménez Pons interrumpe para decir “¿viste el racismo que no consideró a los mestizos como parientes? Fíjate que en tu racismo no nos consideras parientes”.

Pareciera que personajes como Jiménez Pons y López Moreno no terminan de comprender de qué hablamos cuando hablamos de racismo y discriminación estructural. Quizá por eso sostienen con vehemencia que la bondad del proyecto se demuestra por el simple hecho de que hay indígenas mayas que lo apoyan, invisibilizando a los que se oponen. Parecieran obviar el aparato estatal y económico a su favor con el cual se aproximan a las comunidades. Utilizan el hecho de que hay mayas que apoyan el proyecto para saltar a la homogeneizante conclusión de que “los mayas están con el proyecto”. Una postura que, al igual que la del misionero religioso, no deja de ser neocolonialista por más que insista en sus buenas intenciones.

ONU-Hábitat fue contratada por Fonatur –por un monto de 5.5 millones de dólares, según trascendió en medios-1 para brindar asesoría técnica en el proceso de “reubicación” de las poblaciones que se encuentran viviendo sobre el paso que tendrán las vías del tren. En Campeche, por ejemplo, esperan el cambio de semáforo de riesgo por la pandemia para iniciar con las transferencias de propiedades. Al mismo tiempo en que aseguran que nada se hará por la fuerza y todo será por conciliación, aseguran que el desalojo y la reubicación serán un hecho “inminente” en contra de las no pocas personas que se resisten a abandonar sus casas.

Mientras Jiménez Pons y López Moreno toman vino en Tulum y hablan de incluir a las comunidades indígenas en el proyecto, en muchas casas de Campeche personas mayas tratan de conciliar el sueño entre el temor a la pandemia y el temor al tren.

@kalycho

 

 

1 Pie de Página. “Fonatur paga 5.5 millones de dólares a ONU Habitat para «ejecutar» proyecto de Tren Maya”, 9 de junio de 2020. Disponible en formato digital a través de este enlace.