blogeditor · 8 de julio de 2014
Por: Carlos De la Rosa (@delarosacarlos)
En CIDAC estamos interesados en conocer el grado y la calidad del avance en la implementación del sistema de justicia penal acusatorio en el país. Consideramos fundamental que desde la sociedad civil se genere información confiable que puede ser utilizada para confrontar la precisión y veracidad de los dichos de la autoridad para así contribuir a consolidar una cultura de supervisión ciudadana sobre las acciones gubernamentales. Con este fin, hace un año decidimos dar inicio a una búsqueda de información en relación con el progreso de la reforma de justicia penal. Decidimos que, además de acudir a los portales de información pública, sería una gran oportunidad para poner a prueba los mecanismos de transparencia disponibles. En ese momento realizar solicitudes de información parecía –al menos en el papel- el canal idóneo para conseguir la información que buscábamos. ¿Qué podría salir mal? ¿Acaso no es suficiente contar con el derecho de acceder a la información pública y la obligación constitucional de las autoridades para proporcionarla?
[contextly_sidebar id=”ddddc052a5c5bd76ad473948b181bb41″]En este tenor realizamos 1,486 solicitudes –por medio de los portales de transparencia y acceso a la información- a las distintas instituciones involucradas en el proceso de reforma al sistema de justicia penal (Procuradurías/Fiscalías, Poderes Judiciales, Secretarías/Comisiones de Seguridad Pública, Defensorías Públicas y Órganos Implementadores de la Reforma Penal) en las 32 entidades federativas y en la Federación. El primer obstáculo que encontramos fue la heterogeneidad entre los portales de transparencia en las entidades, si bien la mayoría ha sido desarrollada bajo la lógica de INFOMEX, varían considerablemente tanto en el proceso de elaboración y envío de las solicitudes como en los alcances de las mismas. Mientras en ciertos casos el proceso es ágil y amigable con el usuario, en otros enviar una solicitud resulta tortuoso y desgastante (ej. limitar toda solicitud a un máximo de 300 caracteres al estilo de Twitter); mientras en algunos casos se pueden realizar desde el mismo portal solicitudes a todos los órganos del gobierno, en otros los alcances se encuentran limitados a ciertas oficinas del Poder Ejecutivo. Lo anterior sin tomar en cuenta casos como los de Colima y Nayarit en los cuales los portales de INFOMEX nunca funcionaron.
Del total de las solicitudes realizadas el 40% fueron rechazadas (bajo todo un abanico de justificaciones inverosímiles) y dependencias de al menos 10 entidades simplemente nunca respondieron. Al final del ejercicio sólo el 10% del total de las solicitudes obtuvo una respuesta que resultara útil para los propósitos de la investigación. Sobraron las respuestas incompletas y deficientes, las declaraciones de incompetencia, los envíos de discos compactos sin contenido alguno e inclusive documentos sin ningún tipo de sello o firma oficial. Si algo transparentó nuestro ejercicio fue que la transparencia no es una prioridad. Durante el proceso que se prolongó varios meses identificamos una serie de malas prácticas que ahora consideramos pertinentes difundir. A continuación señalamos algunas que llaman especialmente la atención[1]:
Ahora estamos seguros: no es suficiente que la Constitución establezca nuestro derecho a acceder a información y la obligación de las instituciones de proveerla. Si bien algunas de las prácticas identificadas podrían presentarse como anécdotas graciosas, en realidad son motivo de alarma ya que evidencian la reticencia que existe desde la autoridad para proporcionar información a la ciudadanía, así como su voluntad para acudir a cualquier pretexto para negarla. No se puede omitir que buena parte de la ausencia de transparencia en México es atribuible a deficiencias en los mecanismos o en las capacidades técnicas de los operadores. Sin embargo –y derivado de nuestra experiencia-, podemos afirmar que el mayor obstáculo es la desconfianza que existe desde las instituciones hacia los ciudadanos: ¿para qué quieres la información? ¿Quién la está solicitando? ¿Tiene esto un trasfondo político? La transparencia les incomoda.
Limitar de forma discrecional el acceso a la información compromete la capacidad de la sociedad civil para vigilar el desempeño de las instituciones de gobierno y reduce las posibilidades de una auténtica rendición de cuentas. Los resultados de este ejercicio demostraron que, a pesar de los avances, aún nos falta un largo trecho por recorrer. Este año, en CIDAC estamos repitiendo el ejercicio de búsqueda de información, por lo que veremos si el resultado es distinto. Además, atendiendo al mismo objetivo, elaboramos una propuesta que pretende contribuir a la consolidación de un sistema de transparencia y acceso a la información efectivo.
[1] Cabe señalar que no pretendemos ser exhaustivos en los ejemplos. Destacamos sólo las prácticas que nos parecieron icónicas aunque otras entidades y dependencias hayan incurrido en casos similares.