Joel Aguirre · 29 de junio de 2026
Al momento de la entrevista, Iván viajaba acompañado por un grupo de personas que había conocido durante el trayecto. Había mujeres que viajaban con sus hijos, personas provenientes de distintos países y trayectorias migratorias muy distintas entre sí. A simple vista, podrían parecer una familia. Sin embargo, no compartían parentesco ni habían iniciado juntos el viaje.
Lo que existía entre ellos era otra cosa: una red de protección construida en movimiento.
Se habían encontrado en distintos puntos de la ruta y habían decidido permanecer juntos. Compartían información sobre riesgos, rutas y lugares donde descansar. Se acompañaban durante los traslados, cuidaban a las niñas y niños cuando era necesario y tomaban decisiones colectivas sobre cómo continuar avanzando. Después de haber enfrentado agresiones, amenazas e incertidumbre durante el camino, permanecer juntos se había convertido en una estrategia de cuidado.
La historia de Iván muestra una realidad que pocas veces aparece en las estadísticas migratorias. En las rutas de movilidad, muchas personas construyen formas de cuidado que van más allá de la familia biológica. Frente a la violencia, la discriminación y las barreras para acceder a protección, estas redes espontáneas suelen convertirse en uno de los recursos más importantes para seguir adelante.
En 2025, menos del 1 % de los registros realizados por Redodem correspondió a personas que se identificaron como parte de la población LGBT+. La cifra podría parecer pequeña, pero requiere una lectura cuidadosa. Las experiencias de discriminación, violencia y persecución asociadas a la orientación sexual, identidad o expresión de género generan condiciones de subregistro. No siempre es seguro decir quién eres cuando tu seguridad depende de pasar desapercibido.
La invisibilidad que enfrentan muchas personas LGBT+ migrantes no puede explicarse únicamente por el miedo o el estigma. También es producto de un contexto político donde la prioridad institucional se ha desplazado de la protección hacia la contención. Cuando los sistemas migratorios se organizan para impedir el movimiento antes que para garantizar derechos, las experiencias específicas de grupos históricamente discriminados tienden a quedar relegadas, subregistradas o simplemente fuera de la conversación pública.
Una parte importante de las personas LGBT+ registradas señaló viajar sin compañía o depender de redes construidas durante el trayecto. Aunque los datos disponibles no permiten explicar todas las razones detrás de esta situación, sí nos sugieren experiencias migratorias distintas a las observadas en los crecientes flujos familiares que caracterizan la movilidad regional de los últimos años.
Respecto a la percepción de seguridad personal, al menos una de cada diez personas LGBT+ registradas señaló que su vida corría peligro al momento de ingresar a alguno de los espacios de la Red. Detrás de esta cifra se encuentran trayectorias marcadas por amenazas, agresiones y contextos de violencia que obligaron a estas personas a abandonar sus lugares de origen en busca de protección.
Aunque los registros disponibles no permiten reconstruir en detalle cada una de estas experiencias, sí muestran que para una parte de la población LGBT+ la movilidad continúa estrechamente vinculada a la búsqueda de seguridad frente a contextos de exclusión, discriminación o violencia.
Estas experiencias permiten recordar que la movilidad LGBT+ no puede entenderse únicamente desde la búsqueda de mejores oportunidades económicas. Para algunas personas, migrar constituye una estrategia de supervivencia frente a entornos donde la orientación sexual, la identidad o la expresión de género continúan siendo motivo de persecución, exclusión o violencia.
La historia de Iván ayuda a entender una realidad que no siempre aparece en los registros migratorios. Las personas que forman parte de la comunidad LGBT+ aparecen poco en los registros, no necesariamente porque estén ausentes, sino porque los sistemas de control, atención y protección no han sido diseñados para comprender plenamente sus experiencias. En un contexto donde la movilidad se ha vuelto menos visible y el acceso a derechos más restrictivo, el desafío no es únicamente contar cuántas personas LGBT+ migran, sino preguntarnos qué condiciones existen para que puedan ejercer derechos, acceder a espacios seguros y construir proyectos de vida libres de violencia. ♦
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Redodem, A. C. es una red de 19 organizaciones defensoras de personas en contexto de migración forzada y con necesidades de protección internacional. Desde el acompañamiento directo, la documentación y la investigación, genera información para visibilizar y denunciar las condiciones que enfrentan las personas en movilidad e impulsar estrategias de defensa de sus derechos humanos. Redes: X: Redodemmx