Tres testimonios de la tragedia humanitaria en Sudán a un año del comienzo de la guerra

Redacción Animal Político · 18 de abril de 2024

En una de las peores crisis mundiales de las últimas décadas, Sudán se enfrenta a una catástrofe colosal un año después del comienzo de la guerra. Desde Médicos Sin Fronteras (MSF) hacemos un llamado urgente para que amplíe inmediatamente la respuesta humanitaria. A continuación te contamos los testimonios de pacientes de Sudán.

• “Los militares entraban en nuestras casas y saqueaban nuestras pertenencias”. Testimonio de la paciente de Darfur Central, Sudán:

Soy Khadija Mohammad, tengo 25 años, y esta es mi hija Malaka. Fui desplazada por la guerra en Sudán. Hace cinco meses tuve que huir de mi hogar en el campo para personas desplazadas de Hasahissa, en Zalingei, Darfur Central, Sudán. Busqué refugio en el campo para desplazados de Tululu, aproximadamente a una hora de distancia de mi hogar.

Cuando empezaron los problemas entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), yo vivía en el borde del campo [Hasahissa], que está cerca de una base militar. Los militares entraban en nuestras casas y saqueaban nuestras pertenencias.

Durante los enfrentamientos no había acceso a atención médica ni comida en el campo. Tuve que vender mis pertenencias para conseguir algo de dinero para comprar comida. En algún momento, la situación de seguridad se volvió demasiado difícil y me vi obligada a mudarme al campo de Tululu, a una hora de distancia.

Sufrimos mucho. Durante tres días no pudimos dormir [en el campo de Hasahissa]. Ahora, donde estamos también es un mal lugar, porque no tenemos suficiente comida.

En el campo de Tululu no tenemos acceso a atención médica ni para mí, ni para mi familia. Viajé más de una hora al hospital escuela de Zalingei para recibir tratamiento para mi hijo Malaki, quien dio positivo por malaria en el hospital.

En el campo de Hasahissa, mi antiguo hogar, recibíamos medicamentos gratis. Aquí en Zalingei, no pasa lo mismo. Pero hoy por primera vez recibimos medicamentos de forma gratuita.

Desde Médicos Sin Fronteras estamos apoyando al hospital escuela de Zalingei. El 2 de abril, el hospital abrió el departamento de emergencias recientemente renovado, donde nuestros equipos apoyan al personal del Ministerio de Salud con incentivos, capacitación y rehabilitación de las instalaciones.

Lo que más me preocupa son los niños. Testimonio de la paciente en Adre, Chad:

Hace cuatro meses, Khartouma encontró refugio en Adré, Chad Oriental. Tuvo que huir de la violencia extrema y los enfrentamientos en su pueblo de Ardamata, en Darfur Occidental, Sudán.

Con sus seis hijos, de entre 9 meses y 15 años, todavía lucha por vivir en el sitio de tránsito para personas refugiadas en Adré, que cuenta con un acceso muy limitado a los servicios básicos esenciales. Desde el estallido del conflicto, 550,000 personas refugiadas de Sudán han huido hacia Chad Oriental y continúan viviendo en condiciones terribles. Carecen desesperadamente de alimentos, agua y servicios médicos.

Cuando los enfrentamientos armados y los bombardeos se acercaron a mi pueblo, no tuve otra opción que irme. Huimos con un grupo de personas, pero algunas de ellas no llegaron a la frontera. Con mis vecinos, huimos en automóvil y llevamos la mayor cantidad de equipaje posible. Pero en el camino, ha habido ataques, personas han sido asesinadas. Sufrimos robos por parte de hombres armados pero nosotros tuvimos suerte, solo tomaron nuestras pertenencias y no nuestras vidas.

Llegamos por la noche y con las manos vacías a la frontera. Al día siguiente, fuimos al sitio de tránsito para personas refugiadas de Adré, donde encontré a mi tía. Ella compartió con nosotros lo poco que tenía: una lona, unas pocas piezas de madera y tres kilos de harina para al menos poder construir un lugar sombreado, dormir y comer.

En los últimos cuatro meses, me beneficié de solo dos distribuciones de alimentos, me dieron bolsas de cereales, harina, aceite y más. Pero no es suficiente para cubrir nuestras necesidades.

En casa me ganaba la vida haciendo cerámica así que, para sobrevivir aquí, busco formas de hacer cerámica, que luego vendo en la comunidad y con ello compro un poco de comida.

La vida es muy difícil aquí. Pero lo que más me preocupa son los niños. No puedo proveer para ellos, ni siquiera encontrar zapatos.  Solo dan vueltas en círculos, no hay escuelas, así que no hacen nada durante todo el día. Quieren regresar a Sudán, en lugar dequedarse en el campo.

Mi esposo huyó antes que nosotros, porque tiene otra esposa en El Geneina. Ha sido reubicado en un campo oficial en Farshana. Estoy intentando desesperadamente unirme a él con los niños, pero no sé cuándo sucederá. Un día, nos dijeron que nos mudaríamos, así que empacamos todo, pero al final, no sucedió. Así que estamos esperando.

• “El almacén donde estaba fue bombardeado y entre 15 y 20 personas murieron en el ataque”. Testimonio del paciente en Sudán del Sur:

Mi nombre es William Jokite, tengo 19 años, soy sur sudanés y estaba trabajando en Jartum cuando estalló la guerra en abril de 2023. El almacén donde estaba parado fue bombardeado y entre 15 y 20 personas murieron en el ataque.

Cuando creímos que la situación se había calmado, salimos gateando. Uno de mis colegas trató de ponerse de pie y correr, pero vimos que le dispararon en el cuello, murió instantáneamente. Con un automóvil que encontramos, conduje hasta que se quedó sin combustible, y luego continuamos a pie. Sin embargo, una lesión anterior que sufrí cuando me bañaba en el río me frenó, y mis amigos me dejaron atrás para viajar más rápido.

Solo y con dolor, caminé durante tres días y tres noches sin descanso, empeorando mi pie herido. Temo por su futuro, pero debo seguir adelante para reunirme con mi familia en Maban, por las noches me despierto con los recuerdos de mis hermanos jugando en el patio. Solo quisiera estar con ellos de nuevo.

De vuelta en Jartum, cuando estallaron los combates, buscamos salir, pero nuestro jefe insistió en que solo hubiera salidas en grupo. Los cohetes golpearon nuestro complejo, dejando solo cinco sobrevivientes. Navegamos a través de la zona de conflicto, presenciando intensos combates hasta que encontramos relativa seguridad.

Continuamos con nuestro viaje y después de algún tiempo, conseguimos un auto abandonado. Arrancamos el auto y lo conduje hasta que llegamos a Block 3. Allí salimos del automóvil y lo abandonamos allí y entramos en nuestra área de residencia.

A la mañana siguiente, alrededor de las 7 am, comenzaron los enfrentamientos y hubo disparos por todas partes. Lucharon, lucharon y lucharon hasta que llegaron a los cuarteles del ejército en Korton. Vinimos a presenciar lo que estaba sucediendo. Tanto los soldados las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) no mostraron intención de dañarnos a menos que desobedeciéramos sus órdenes, amenazaron con dispararnos.

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“Instamos a la Organización de las Naciones Unidas a utilizar su influencia y liderazgo en esta crisis para garantizar que las partes en el conflicto cumplan con estas obligaciones. Además de iniciar una rápida ampliación de la respuesta humanitaria con carácter de urgencia. También instamos a los donantes a aumentar la financiación para la respuesta humanitaria en Sudán. Sin estos tres compromisos vitales, no será posible una respuesta humanitaria en la escala necesaria para evitar que esta colosal crisis se deteriore aún más”: Dr. Christos Cristou, Presidente Internacional de Médicos Sin Fronteras.

@MSF_Mexico