Trabajo digno para jóvenes: una tarea que Tijuana no puede resolver sola

Joel Aguirre · 20 de agosto de 2026

Trabajo digno para jóvenes: una tarea que Tijuana no puede resolver sola

Por Miguel Ortega*

La ciudad de Tijuana, en Baja California, siempre ha sido un contexto complejo desde diferentes perspectivas. Aunque la violencia y la migración están constantemente en el centro del foco internacional, hay muchas otras problemáticas que ocupan a la sociedad tijuanense. Una de estas problemáticas es la incertidumbre que enfrentan las juventudes en relación con su futuro: ¿qué estudiar?, ¿dónde trabajar?, ¿cómo conseguir un empleo que permita construir un proyecto de vida?

En la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno les llamamos Jóvenes Oportunidad a aquellos a los que, por barreras estructurales, en este momento no tienen acceso a oportunidades laborales y educativas. No hablamos de jóvenes sin capacidades o sin ganas de salir adelante. Hablamos de jóvenes que, a pesar de contar con intereses, habilidades y aspiraciones, se enfrentan a condiciones que muchas veces están fuera de su control.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2026, “En Baja California viven 954,000 personas jóvenes entre los 12 y 29 años. De ellas, 323,000 son Jóvenes Oportunidad: personas que enfrentan una o más condiciones de exclusión, precariedad o pobreza”.

Desde 2014, Fronteras Unidas Pro Salud, A. C. opera el programa “ÓRALE: orientando a jóvenes en el mundo laboral”, para la vida y el empleo. Consiste en formar grupos de Jóvenes Oportunidad en centros comunitarios o centros de rehabilitación. Estos jóvenes reciben dos meses de etapa formativa donde aprenden habilidades para la vida y el empleo. Después, forman parte del periodo de derivación, que consiste en cuatro meses de seguimientos quincenales, donde se les acerca a oportunidades laborales/escolares, o a iniciar con los primeros pasos de su plan de vida. 

Una brecha entre las necesidades de las juventudes y las oportunidades

El programa nació desde la necesidad de dar algo más que solo pláticas o talleres y apuesta por el acompañamiento sostenido como algo fundamental para las juventudes. A lo largo de estos 12 años, ÓRALE ha acercado a más de 2,900 jóvenes a oportunidades laborales y educativas.

Sin embargo, cada vez es más evidente que no es suficiente acercar a los Jóvenes Oportunidad a cualquier trabajo. Sus condiciones han ido en descenso, el sector informal sigue aumentando y encontrar un empleo no necesariamente significa encontrar una oportunidad que permita construir un proyecto de vida. Por otro lado, la colaboración de empresas y el sector público ha sido un ir y venir. Existen esfuerzos importantes, pero todavía hay una brecha entre las necesidades de las juventudes y las oportunidades que encuentran al momento de incorporarse al mundo laboral.

Como una manera de afrontar los retos que enfrentan los Jóvenes Oportunidad del programa ÓRALE, Pro Salud se une a la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno. En esta alianza se reconoce y se trabaja sobre uno de los principales desafíos: la colaboración con el sector privado.

Para  ÓRALE esta colaboración es importante porque acercar a una persona joven a un empleo no debería terminar en el momento en que consigue trabajo. También necesitamos preguntarnos qué tipo de trabajo está encontrando, cuáles son sus condiciones y si realmente representa una oportunidad para desarrollarse. El trabajo digno implica que las juventudes puedan acceder a empleos donde sus derechos sean respetados, que les permita tener estabilidad y que contribuya a construir el proyecto de vida que desean.

Los problemas que vemos en Tijuana no son únicamente de Tijuana

La participación en la alianza también nos ha permitido reconocer algo que hemos aprendido durante los años de trabajo con juventudes: una sola organización no puede resolver todos los retos que enfrenta una persona joven. Desde ÓRALE podemos trabajar habilidades para la vida y el empleo y acompañar a las juventudes en la construcción de sus objetivos, pero existen necesidades que requieren de otros conocimientos, recursos y capacidades.

Aquí es donde toma importancia el periodo de derivación. Como parte de la alianza, buscamos que las juventudes puedan tener acceso a otras organizaciones y oportunidades cuando sus necesidades van más allá de lo que podemos ofrecer desde ÓRALE. La derivación no se trata solamente de enviar a una persona de un lugar a otro. Se trata de reconocer qué necesita cada joven y encontrar una oportunidad dentro de la red que estamos fortaleciendo.

Para Pro Salud, participar en la AJTD también significa compartir lo que hemos aprendido a lo largo de más de una década de trabajo cercano con juventudes en Tijuana. Significa llevar a la conversación las dificultades que encontramos en el día a día, pero también las capacidades, intereses y aspiraciones que vemos constantemente en los jóvenes con quienes trabajamos.

Al mismo tiempo, formar parte de una alianza nos permite aprender de otras organizaciones y entender que los problemas que vemos en Tijuana no son únicamente problemas de Tijuana. La falta de oportunidades, la precariedad laboral y las dificultades para acceder a empleos dignos son retos que enfrentan juventudes en diferentes partes del país. Por eso es importante que quienes trabajamos con ellas y ellos podamos construir una agenda común.

En la construcción de soluciones colectivas

La experiencia de ÓRALE nos ha enseñado que acompañar a una persona joven puede abrir una puerta. Pero también nos ha enseñado que abrir una puerta no siempre es suficiente. Necesitamos trabajar para que detrás de ella existan oportunidades reales y dignas.

El trabajo digno para las juventudes no puede depender de los esfuerzos aislados de una organización. Necesitamos que las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, las instituciones públicas y las propias juventudes podamos encontrar puntos en común y construir soluciones colectivas. La Alianza Juventudes por el Trabajo Digno representa para nosotros una oportunidad para hacerlo.

Después de 12 años de ÓRALE, seguimos creyendo en la importancia del acompañamiento cercano y sostenido. Pero hoy también entendemos que acompañar significa saber cuándo podemos ayudar directamente y cuándo necesitamos buscar a alguien más. La alianza nos permite hacer justamente eso: sumar capacidades, compartir aprendizajes y construir juntos mejores oportunidades para que las juventudes no solo encuentren un trabajo, sino que puedan hallar en él una forma digna de construir su futuro.

*Miguel Ortega es coordinador de Programas Juveniles de Fronteras Unidas Pro Salud, A. C.

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