Redacción Animal Político · 24 de julio de 2022
Tomás Moro: Lord canciller de Inglaterra (editorial Rialp, 1999) de Andrés Vázquez de Prada, sobre el extraordinario personaje que es el santo, el político, el teólogo y el intelectual inglés, me decepcionó.
Es una hagiografía escrita a la manera de las vidas ejemplares con elucubraciones piadosas sobre lo que supuestamente vivió y pensó Moro. Hay poco de historia.
No se introduce de lleno en la obra y el pensamiento humanista, político y teológico del canciller inglés. El autor censura partes de la vida de Moro, que no cuadran con el propósito apologético de la obra.
A pesar de lo anterior, que no puede negarse, se plasman aquí y allá rasgos de la vida de este personaje al que desde hace muchos años le tengo enorme respeto y simpatía. Lo admiro.
Hay muchas cosas en la vida de Moro que me impresionan. Su amor por el estudio, su afición por coleccionar, sus ideas humanistas, su vida en familia y el sentido de la amistad.
En él siempre me ha llamado la atención su idea de la Utopía y la manera de entender la política como servicio a la justicia y a los más necesitados.
Me impresiona su idea del poder, su fidelidad al príncipe, pero sobre todo su amor a Dios y, en razón de él, el tratar de vivir y actuar siempre en coherencia con lo que se piensa.
Siempre procuró su relación con Dios, que fue parte de la vida de todos los días. Tomás Moro nace el 7 de febrero de 1478 y muere ejecutado por Enrique VIII, el 6 de julio de 1535.
Cuando vi por primera vez la película El hombre de los dos reinos, en Guadalajara, tenía 21 o 22 años. Me impresionó mucho. Desde ese momento la figura de Moro pasó a ser importante para mí.
El abordaje de Vázquez de Prada a la figura de santo Tomás Moro es limitado y parcial. Se ubica en el campo de la hagiografía y no de las biografías.

Tomás Moro: Lord canciller de Inglaterra
Andrés Vázquez de Prada
Editorial Rialp
Madrid, 1999
pp. 376