Redacción Animal Político · 3 de septiembre de 2025
En las costas mexicanas, la pesca no es solo una actividad económica: es un estilo de vida, una tradición que sustenta comunidades, fortalece la identidad nacional e, incluso, un camino para alcanzar la soberanía alimentaria.
Sin embargo, hoy se encuentra amenazada. La sobreexplotación de especies, la pesca ilegal, el cambio climático, los ecosistemas degradados y la contaminación plástica han colocado a pequeñas embarcaciones y familias enteras al borde del abismo.
En este sentido, escuchar no es opcional, es urgente.
Decir que los tomadores de decisión deben “oír” a la ciudadanía suena trivial, pero es profundo. En México, las voces del sector pesquero y comunitario no han sido debidamente incluidas en los procesos de consulta y diseño de políticas.
Las familias pesqueras, que conocen mejor que nadie las mareas, las especies y los ciclos biológicos, rara vez son convocadas a participar en las decisiones que afectan su futuro.
Por ello, la recuperación pesquera es un reto compartido tanto por familias pesqueras como por el sector industrial, representantes populares, autoridades y sociedad civil. Estos deben generar mesas de diálogo permanentes donde participen pescadores, biólogos marinos, científicos sociales y autoridades sanitarias, a fin de basar la gestión pesquera en datos reales y científicos, con inventarios actualizados de especies y controles de capturas responsables y sancionables, invirtiendo en infraestructura de monitoreo y vigilancia para evitar la pesca ilegal, proteger zonas vulnerables y promover alternativas económicas sostenibles para diversificar ingresos.
Es decir, se debe gobernar con la gente, no contra la gente.
La distancia entre decisiones públicas y voces reales debe acortarse. Gobiernos que no integran al sector pesquero en sus planes condenan a comunidades a la precariedad y al colapso ecológico en general, no solo de las zonas pesqueras.
Las decisiones que se tomen hoy determinarán el futuro de estas comunidades y de miles de familias que dependen del océano. Por eso, las y los tomadores de decisiones que escuchan activamente a quienes viven del mar cada día, actúan con base en datos científicos y diálogo con las comunidades, e impulsan políticas reales de recuperación pesquera y combate a la contaminación plástica, trabajando no por una demanda localista o una petición aislada, sino por un acto de justicia ambiental, social y democrática.
* Alma Ugarte es Enlace Legislativo de Oceana en México.