blogeditor · 25 de junio de 2013
En México, el artículo 324 de Ley General de Salud establece que todos los ciudadanos mexicanos son donadores de órganos (donador tácito).
“Habrá consentimiento tácito del donante cuando no haya manifestado su negativa a que su cuerpo o componentes sean utilizados para trasplantes, siempre y cuando se obtenga también el consentimiento de cualquiera de las siguientes personas que se encuentren presentes: el o la cónyuge, el concubinario, la concubina, los descendientes, los ascendientes, los hermanos, el adoptado o el adoptante. Si se encontrara presente más de una de las personas mencionadas, se aplicará la prelación señalada en este artículo”.
Por eso es importante comunicarle esta decisión a nuestra familia y cercanos. Aunque de acuerdo con una encuesta de Defoe solo 28% de los encuestados había tomado esta previsión.
Tienden a ser personas con ingresos de entre $3,001 y $6,000 (mensuales familiares) quienes han manifestado de forma oficial su deseo por donar órganos. En contraste las personas con ingresos de menos de $3,000 suelen no haberlo hecho.
De acuerdo con Arturo Dib Kuri, director general del Centro Nacional de Transplantes, en el Registro de Pacientes en lista para recibir un trasplante aparecen al momento 17 mil personas. De ellos unos 8 mil requieren córneas y unos 9 mil necesitan un riñón, una minoría espera hígado, corazón u otros órganos.
La donación de órganos es un tema tan sensible que debe ser abordado de manera inteligente por las campañas que lo promueven.De ahí que el 23% de los encuestados considere la falta de información y cultura con un factor decisivo para el tema de la donación de órganos.
Los hombres son propensos a considerar la falta de cultura de donación como el factor que influye más en su decisión.
87% de los encuestados de Defoe (particularmente las personas de entre 46 y 55 años, y quienes cuentan con estudios de preparatoria, bachillerato o carrera técnica) ha escuchado sobre la donación de órganos.
Las personas de 26 a 35 años, con estudios de preparatoria, bachillerato o carrera técnica y con ingresos familiares de entre $6,001 a $12,000 tienden a estar de acuerdo con la donación de órganos.
Las personas con ingresos familiares de $3,001 a $6,000 mencionan que si un amigo o familiar lo solicitara, donarían un órgano en vida. Por el contrario, las personas con ingresos familiares de entre $1,501 a $3,000 no lo harían.
De acuerdo con el Centro Nacional de Transplantes una persona viva puede ser un donador, sin afectar su salud, de los siguientes órganos y tejidos:
Los hombres, las personas con escolaridad de universidad o más y con ingresos de entre $6,001 y $12,000 son las que más mencionan que donarían algún órgano una vez que fallezcan. Las mujeres se inclinan menos por esta opción.
Dependiendo de la forma en que se presenta la muerte se pueden obtener diferentes órganos o tejidos:
Las personas con escolaridad de secundaria mencionan que donarían un órgano a gente cercana (amigos o familiares). Las personas con ingresos de entre $1,501 y $3,000 mencionan que donarían un órgano a quien lo necesite.
De entre los encuestados el 85% afirmó no conocer a nadie cercano que haya donado un órgano.
Y el mismo porcentaje señaló no conocer a nadie que hay recibido un trasplante. Esto puede significar buena fortuna: este porcentaje de personas no ha necesitado un trasplante o mala suerte, lo han necesitado pero no lo han conseguido.
Un dilema ético es el que plantea el escenario de qué hacer cuándo los servicios de salud no pueden ayudarte. ¿Cómo conseguir el trasplante? Por otros medios, es la respuesta más socorrida. Pero, ¿hasta dónde pueden llegar estos “otros medios”?