Todo está interconectado

blogeditor · 30 de junio de 2014

Todo está interconectado

Coinciden las fechas fatales. Este 28 de junio se entrecruzaron obsesiones, dignas de un Capitán Ahab cibernético, que transitan sin dirección fija en un océano constelado de hipervínculos. Se confirman, asimismo, las hipótesis que atisban consecuencias imprevistas de nuestros actos, a un siglo del atentado que selló el destino de varios imperios como el Austrohúngaro, el Otomano y la dinastía rusa de los Romanov.

Eventos tan recientes como las noticias y reacomodos sectarios en Irak, las relacionadas con una guerra civil en curso, o el conflicto religioso y social nigeriano, remiten inevitablemente a un hecho suscitado en mil novecientos catorce.

[contextly_sidebar id=”c322f74ad6292313145e6f395b5c9655″]Dudo que los responsables directos e intelectuales del asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo se imaginaran que sobrevendría una guerra inacabable de trincheras que duraría cuatro años, y otra, especie de secuela de la anterior, que elevó el exterminio y sus técnicas a escala industrial. O la Revolución Soviética de 1917, entre muchísimos otros.

Era la época de la Mano Negra, la Gran Serbia que revivió a principio de la década de los noventa, y de la Joven Bosnia, de decadencia imperial e intrigas de grupos nacionalistas alentados desde el corazón de la conjura en Belgrado. El heredero al trono austrohúngaro fue asesinado en el aniversario de la derrota ante los otomanos sufrida por las huestes ortodoxas serbias en la batalla de Kosovo Polje en 1389. Efemérides que seis siglos después fue utilizada por el hasta entonces gris apparatchik, ex banquero y presidente del Comité Urbano de la Liga Comunista en Belgrado y de la Liga de Comunistas Serbios, Slobodan Milošević (1941-2006) para relanzarse como asesino y redentor nacionalista de su causa, adoptada con ejemplar y trágico oportunismo tras el colapso de la Cortina de Hierro en su vertiente yugoslava después de la muerte del Mariscal Tito (1982-1980).

Foto vía Old Contemptibles
Foto: vía Old Contemptibles

El heredero al trono austrohúngaro Francisco Fernando y su esposa Sofía Chotek, bajando los escalones del edificio municipal (hoy Biblioteca Nacional). Sarajevo, 28 de junio de 1914: cita con el destino.

 

Foto: The Guardian
Foto: The Guardian

Gavrilo Princip (1894-1918). Los serbios erigieron, también en Sarajevo, un monumento en su memoria.

 

Blog Shrine of dreams
Blog Shrine of dreams

Postal contemporánea.

Balkan Insight
Foto: Balkan Insight

El lugar de los hechos que detonaron la Primera Guerra Mundial. Un museo en recuerdo del atentado. Sitio exacto convertido en ‘La esquina que engendró al siglo veinte’.

 

Del blog Tiempos del juez Roy Beane
Del blog Tiempos del juez Roy Beane

La barbarie. Ruinas de la Biblioteca en Sarajevo. Saldos de una guerra que se libró de 1992 a 1995.

 

Vía Panoramio
Vía Panoramio

Aspecto del hermoso inmueble surgido de las cenizas.

 

Si persistimos en olvidar, será bajo nuestro propio riesgo.

Gavrilo Princip recrea en nuestros días el mito del sándwich inexistente que –de acuerdo a la interpretación reduccionista kitsch hoy en boga: ‘el emparedado a medio comer que cambió el curso de la Historia’– fue a comerse en el delicatessen de Moritz Schiller cuando se apareció frente a sus ojos, contra todos los pronósticos y como arte de magia el auto descapotado donde viajaba la pareja imperial. Algo así como la reinterpretación, por parte de Enrique Peña Nieto, de la reedición futbolera de la toma de Zacatecas a un siglo de haberse consumado esa hazaña (¿equiparable para el actual presidente, con el resultado México 3, Croacia 1?)

Me dirán que es otro contexto. Que hemos avanzado mucho y que las lecciones que podrían haberse aprendido no se aplican a la mundialización en las que estamos inmersos.

La torpeza política y singular ceguera condujeron, por extraños vericuetos, a revoluciones y hecatombes que marcaron con su estela de sangre e indecible sufrimiento, la historia hasta nuestros días. ¿Seguirán haciéndolo? Todo lo que germinó en la esquina de las calles Franz Josef y Muelle Appel, frente al Puente Latino en la ciudad de Sarajevo el domingo 28 de junio de 1914 a las 10:45 de la mañana, cuando el chofer Leopoldo Lojka no recibió instrucciones nuevas, no las escuchó bien, o el gobernador militar de la provincia Oskar Potiorek omitió compartir estos datos, reverbera a un siglo de distancia.

[contextly_sidebar id=”1f04702387400b75f14e83d13cfdafbe”]Se ha escrito mucho sobre el atentado previo con bomba que se detonó unos segundos después de ser arrojada por Nedeljko Čabrinović, y que explotó debajo de otro de los automóviles de la caravana. Los heridos que fueron enviados al hospital que Francisco Fernando y su esposa Sofía iban a visitar después del último evento que atendieron en vida en el Palacio Municipal (hoy Biblioteca Nacional, cuyo contenido –millones de libros, de valor incalculable- fue pasto de las llamas producidas por las bombas incendiarias serbias, durante la guerra civil que tuvo lugar hace más de veinte años en la antigua Bosnia-Herzegovina: en palabras de William Faulkner: el pasado nunca muere; ni siquiera se vuelve pasado), se quedaron esperando. Cien años después la Orquesta Filarmónica de Viena participó en un concierto por la paz precisamente en ese inmueble, cien años después del asesinato de Francisco Fernando y Sofía y veintidós después de su casi completa destrucción por parte de los fuerzas serbias en 1992.

Los autos tomaron la ruta original, y viraron equivocadamente en la intersección de estas dos calles antes de que se recibiera la contraorden. El carro donde viajaban Francisco Fernando y su esposa se detuvo a unos cuantos metros de donde se encontraba, esperándolo, Gavrilo Princip, de escasos diecinueve años. Dos balazos bastaron para segar la vida de la pareja, y arrojar al mundo un mes después hacia la catastrófica Guerra que acabaría con todas las Guerras.

Catorce años después de Sarajevo, un martes 17 de julio de 1928, el asesinato de Álvaro Obregón por José de León Toral canceló el camino del Caudillo Indispensable e inauguró el de la Revolución Institucionalizada. ¿Un genuino creyente en su causa, como Princip en Sarajevo o Mario Aburto en Lomas Taurinas, el 23 de marzo de 1994 en Tijuana?

Los eventos se desencadenan sin que sus actores principales prevean los desenlaces.

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La estulticia se manifiesta en distintas órdenes, y circunstancias. Ahora en México, nuestros políticos y grandes empresarios incurren en un consistente rechazo por incluir nuevas formas de participación ciudadana en la discusión y elaboración de políticas públicas. Dos ejemplos.

1. Se atenta sin recato contra la Neutralidad de la Red, entre otros abusos sin cuento. A nivel legislativo y con el beneplácito del presidente que busca congraciarse con los mastodontes que se comprometió discursivamente a combatir, la contrarreforma de Telecomunicaciones es un ataque frontal contra la letra y espíritu de las enmiendas constitucionales del año pasado. Asunto importantísimo que se discute también en la Comisión Federal de Comunicaciones norteamericana, donde queda planteada la construcción de dos carriles diferenciados en la carretera de la información, propuesta planteada por su titular y ex cabildero de la industria del cable Tom Wheeler. Lo que se aprueba allá entraña consecuencias en México, pues nuestras autoridades adoptan posiciones similares y acríticas al compás en el que se dirimen en Washington (a contracorriente de los avances en la Unión Europea en este tema), aunque éstas afecten directamente al interés colectivo y la libre circulación de las ideas en nuestro país. O quizá, por eso mismo.

2. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal discute ya como anteproyecto –que parece contar con el apoyo mayoritario de las tribus del PRD y algunas fracciones ‘opositoras’- una óptima manera de favorecer a grandes consorcios inmobiliarios y del ámbito de la construcción, gracias a las retrógradas Normas 30 y 31 que harán de la excepción gandallesca, tanto pública como privada, regla inatacable (porque el Poder Judicial en la Ciudad de México, encabezado por el nefasto y sempiterno Edgar Elías Azar, responde a esos mismos intereses).

Para contadas personas, los verdaderos tomadores de decisión serán las reaccionarias reformas, el Alba de un nuevo México; para millones de ciudadan@s directamente agraviad@s, la persistencia del Crepúsculo u Ocaso.

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Mientras tanto, el sábado pasado en el DF y muchas ciudades más, se celebraba una nueva edición del Día del Orgullo Gay. Fueron los disturbios de Stonewall en esa fecha pero en 1969, cuando tras una injusta razzia al Bar Stonewall en Nueva York la violencia policiaca produjo reacciones firmes y organizadas que tomaron la calle, y lo hacen hasta ahora.

Ante la erosión de derechos inalienables es necesario que sigan manifestándose anhelos y exigencias emancipatorias, defensas todas ante el embate de intereses creados, pulsiones autoritarias y prejucios religiosos y atávicos que son, hoy por hoy e independientemente de la fecha señalada, absolutamente indispensable.

 

 

 @alconsumidor