Claudia Calvin · 25 de noviembre de 2011
Es inevitable hacerse una pregunta: si tantas organizaciones en el mundo (Organización Mundial de la Salud, ONU, ONU Mujer, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) están de acuerdo en que la violencia contra la mujer es, literalmente, una pandemia, que tiene efectos irreversibles no sólo en la salud y vida de las mismas, sino en las comunidades y en las economías de sus países…. ¿por qué se toman medidas tan limitadas? ¿Por qué se sigue pensando que hablar de este tema es sólo una cuestión de mujeres y no se involucran los hombres de manera activa y generalizada?
Si no hubiera sido porque en honor a las hermanas Mirabal, asesinadas en República Dominicana hace 47 años, la Asamblea General de la ONU decretó a partir del año 1999 que el 25 de noviembre sería el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, posiblemente seguiríamos pensando en muchas partes que la violencia es un asunto privado y que los trapos sucios deben lavarse en casa.
En México, las cifras que presenta INMUJERES asustan:
La construcción de la igualdad empieza desde la construcción de la identidad del individuo. Los niños y las niñas deben ser educados de una manera diferente para crecer en un mundo distinto a éste; uno sin violencia, en equidad y respeto. La violencia acaba con el futuro de los países, aunque quienes toman decisiones no lo comprendan y aunque los medios de comunicación no lo visualicen así. La violencia vende en el corto plazo, pero en el largo plazo acaba con la sociedad.
Existen factores de riesgo que agudizan esta problemática: nivel educativo, exposición al maltrato en la infancia o a actos de violencia entre los padres, consumo nocivo del alcohol, las actitudes de aceptación a la violencia en general (contra personas o animales) y la desigualdad de género. Si a estos factores sumamos la falta de inversión y voluntad política para reconocer esta realidad, para respetar las necesidades de las mujeres y proteger sus más elementales derechos, la combinación es terrible.
En este contexto nadie gana, pues tanto las víctimas como los victimarios padecen las consecuencias de la violencia. La violencia contra la mujer es, en realidad, violencia contra las mujeres y los hombres en la sociedad, pues destruye el tejido social que debiese unirlos para proporcionarles a todos una vida segura y digna.
La violencia contra la mujer es un asunto de TODOS y TODOS debemos participar en su solución.
Comparto links de interés:
16 modos de decir NO a la violencia contra las Mujeres
La situación de la violencia contra las mujeres. ONU Mujeres.
Organización Mundial de la Salud