Todas las voces merecen ser escuchadas

blogeditor · 4 de febrero de 2020

Todas las voces merecen ser escuchadas

La discriminación y la exclusión social constituye una problemática compleja en nuestro país. Basta echar un vistazo a las redes sociales para darnos cuenta como este espacio esta impregnado de burlas e insultos a otras personas, haciéndolas vulnerables.

Por ejemplo, en las últimas semanas se han podido apreciar cada vez más comentarios xenófobos respecto al éxodo de los migrantes centroamericanos, desvalorizándolos o criminalizándolos.

Y este grupo no es el único afectado dentro y fuera de las redes, sino también las mujeres, las personas indígenas y quienes pertenecen a la comunidad LGBTTTIQ.

Según la ultima Encuesta Nacional sobre Discriminación, el 20.2% de la población de 18 años y más declaró haber sido discriminada en el último año por alguna característica o condición personal, tono de piel, manera de hablar, peso o estatura, forma de vestir o arreglo personal, clase social, lugar donde vive, creencias religiosas, sexo, edad y orientación sexual.

Los principales ámbitos donde las personas indígenas y las que tienen alguna discapacidad percibieron haber sido discriminadas en el último año son los servicios médicos, la calle o transporte público, y en la familia. Las mujeres declararon principalmente la calle o transporte público, el trabajo o escuela y la familia. El porcentaje de población de 18 años y más que opina que se respetan poco o nada los derechos para los distintos grupos de población, varía de forma importante. Encabezan la lista el grupo de personas trans con 71.9% y el de las personas gays o lesbianas con 65.5 por ciento.

Estos grupos, también nombrados minorías, “poseen sus propias posiciones, su marco, sus ideas, propone una solución de cambio”. En este sentido, descifrar la función de una minoría implica considerar todos y cada uno de sus procesos de construcción, pero también conlleva una postura política que entra en el interjuego de la negociación y en la lucha permanente de su propio reconocimiento, y pugnar por la elaboración de derechos y políticas públicas que se asuman también desde la influencia en el sistema.

Si queremos mejorar como como sociedad es fundamental dar voz a estas minorías y hacer consciencia de las múltiples consecuencias que produce la discriminación y la exclusión social, ya que se han documentado efectos cognitivos (inteligencia y autoregulación), emocionales (autoestima, el sentido de pertenencia, la percepción de sentido y aplanamiento emocional), comportamentales (agresividad, hostilidad, comportamiento prosocial, conducta para aumentar la red social y la conducta irracional) y físicos (dolor y ritmo cardiaco).

No podemos seguir permitiendo omitirles el derecho a poder relatarse, relatar la vivencia propia, a elevar la voz y expresar un requerimiento; lo no contado, lo reprimido, lo callado, lo ausente, pierde existencia. Por ello es tan importante que existan espacios donde puedan dejar oír su voz, un espacio donde puedan existir pese a la negación de su existencia.

Para ello se necesita buscar estrategias de comunicación y difusión donde se rompan los estigmas, ser incluyentes y atender a la diversidad.

En ese sentido, en algunos espacios se ha permitido hacer que muchas de estas voces tengan su lugar frente a los que han preferido callarlas y omitirlas del debate público. Quienes están atendiendo a estas estrategias son los servicios de streaming: un gran número de personas pertenecientes a colectivos marginales de acuerdo con la estructura social hegemónica han estado detrás de las cámaras en esta ocasión se presentan ante las audiencias.

Pose, serie de Fox, es una historia de personas marginadas que intentan sobrevivir. La escenificación propuesta es demoledora para la situación de una comunidad que solo parece tener dos puntos de reunión: la sala de baile como escapatoria de la realidad y autoafirmación, y la muerte ya sea por enfermedad o por la violencia de género. Orange is the new Black de Netflix se ha convertido en un fenómeno mundial, una serie protagonizada exclusivamente por mujeres. La serie muestra a diferentes mujeres que están atravesadas por clase social, etnia, edad, orientación sexual, quienes replican, se integran y socializan según el orden social. Las rivalidades, intrigas y peleas entre los grupos sólo se aplacan como reacción ante la amenaza de las autoridades o cuando surgen situaciones como un embarazo o una muerte. Otro ejemplo relevante es el documental Lorena Ramírez, la de pies ligeros. No solo refleja la vida deportiva de la maratonista, muestra que es una mujer valiente, con carácter, integrante de un grupo social considerado como vulnerable y olvidado, los indígenas.

Todas estas voces merecen ser escuchadas y llegar allí donde está el poder y la posibilidad de la actuación a gran escala. Necesitamos multiplicar las voces, enriquecer con matices, con posibilidades, con multiculturalidad y humanidad, y no dar por válido sin más el discurso dominante de un bando u otro,

Por lo que es el momento de plantear respuestas que apunten a una verdadera transformación, que no solo deriven en series, sino en políticas públicas, en espacios que no se limiten a dar acceso a ciertos grupos y se articule a una lucha global que busque construir un mundo más justo, con condiciones de vida digna para todos.

@LexiaGlobal