El TLCUEM: la oportunidad mexicana de posicionamiento estratégico comercial

Joel Aguirre · 22 de mayo de 2026

El TLCUEM: la oportunidad mexicana de posicionamiento estratégico comercial

Por Juan Carlos Baker 

La revisión del T-MEC (prevista para el 1 de julio de este año) llega en un clima de incertidumbre geoeconómica y comercial sin precedente: aranceles del 25 % al sector automotriz, del 50 % al acero y aluminio e indicios desde Washington de que el libre comercio que definió la relación bilateral México-Estados Unidos durante décadas no se retornará en el corto plazo; no es exagerado decir que el contexto comercial actual que afronta México es de los más complejos de su historia. Por lo tanto, es momento de buscar más opciones de mercado que ayuden a mantener el ritmo exportador de nuestra economía, que en el primer trimestre del 2026 alcanzó 175.5 miles de millones de dólares. 

Es justo en esta coyuntura donde la modernización del Tratado actualizado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) conlleva una relevancia estratégica que va más allá de lo estrictamente comercial. La firma (el 22 de mayo de 2026) podría representar el punto de partida de una estrategia de reposicionamiento comercial mexicana a nivel global. El nuevo acuerdo moderniza el tratado que existió desde el año 2000 e incorpora nuevos capítulos sobre inversiones, desarrollo sostenible, comercio digital y protección de datos, además de que elimina aranceles para el sector agroalimentario.

Para México, Europa es un socio natural, cuya relevancia ha sido subestimada constantemente frente al peso de la relación con Estados Unidos. En 2025, el comercio entre México y la UE superó los 94,500 millones de dólares. Las exportaciones mexicanas llegaron a los 27,658 millones (un incremento de 4.8 % respecto a 2024) mientras las importaciones, 66,940 millones. 

Empresas europeas han sido factor clave en la transformación de México

Los principales socios comerciales europeos de México son Alemania, Bélgica, España, Francia, Italia y Países Bajos. Cerca de 50,000 empresas de la UE exportan a México, 82 % de ellas siendo pequeñas o medianas. 

Con sus inversiones y operaciones en el país, las empresas europeas han sido un factor clave en la transformación de México —algunas, como la farmacéutica alemana Merck, han estado operando en nuestro país desde hace casi un siglo—. No sorprende entonces que uno de cada cuatro dólares invertidos en manufactura proviene de Europa. Alemania encabezó la lista con 27.4 miles de millones, seguida por España (11.1 miles de millones) e Italia (11 miles de millones) (COMCE, 2026; Secretaría de Relaciones Exteriores, 2025)[JP1.1]. Europa es el segundo mayor inversionista en el país y una fuente creciente de capital calificado y transferencia tecnológica, demostrando que la región es más que un destino de exportación. 

Considerando la coyuntura actual, la firma del TLCUEM llega en un momento más que oportuno. No hay duda de que el T-MEC seguirá siendo un elemento vital para México económica y comercialmente, pero no podemos perder el foco. La dependencia a un solo mercado (especialmente uno que impone reglas con cambios constantes de manera unilateral) es un gran riesgo que México debe matizar a través de una diversificación comercial estratégica. 

La firma del TLCUEM abre dicha oportunidad. La UE le ofrece a México lo que pocos socios pueden: capital, tecnología, escala, estabilidad institucional y, sobre todo, una relación de más de cien años que ha resistido crisis, guerras y cambios de régimen. El TLCUEM 2.0 potenciará y adaptará nuestra relación al contexto del siglo XXI. La rapidez con la que entre en vigor el tratado será decisiva para que México aproveche la ventana de oportunidad lo más rápido posible.

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Juan Carlos Baker Pineda es socio fundador de Ansley Consultores, profesor de Comercio y Economía en la Universidad Panamericana y experto en México, ¿cómo vamos?

X: @JCBakerMX