blogeditor · 15 de diciembre de 2015
Y que se cumple el plazo. Desde hace cuatro meses conocíamos la fecha y aún así hubo quien pidió –cof cof, Senado, cof cof– prorrogar 60 días la entrada en vigor del recién reformado reglamento de tránsito del DF, para “socializar las nuevas disposiciones mediante una campaña de difusión de su contenido”.
Cuatro meses para ocuparse del tema y deciden hablar en el último segundo. Y ni voy a mencionar que se los dije -porque se los dije aquí, aquí y aquí– ni tampoco comentaré que mi necedad de insistir en el tema provocó que hasta me acusaran de ser financiada por Triciclos Apache o quién sabe qué ente del lado oscuro peatonal y ciclista. Pues ya está.
Así que como sé que además de los senadores algunos automovilistas están preocupados por lo que consideran multas muy altas por incumplir el reglamento –y sí, algunas son bastante altas-, e incluso se manifiestan hastiados ante la posibilidad de tener que sobornar a los agentes de tránsito para no pagarlas –ay, esos agentes tan corruptos, caray–, me tomé la libertad de hacer una exhaustiva lista de sugerencias para circular por las calles de la ciudad sin perder la licencia en el intento.
Y tan tan. Por acá se lo dejo.
[contextly_sidebar id=”TUNlSFp0R0qbkjt86soaGDSakPLD7EjC”]Que no le importe ser objeto de escarnio porque se tome su tiempo para revisar cada uno de los 70 artículos del reglamento, y se detenga en las señales restrictivas y preventivas y en conocer cuáles son las vías de acceso controlado, las arterias principales o las avenidas primarias.
Con reglamento en mano, usted aguante vara y la presión de los demás automovilistas cuando:
Que las risas socarronas se le resbalen porque usted es de los que sujeta el volante con ambas manos desde siempre y no sólo porque lo diga el reglamento (artículo 37, fracción II; de 350 a 701 pesos de multa y un punto de la licencia por incumplimiento), y se dirige con respeto ante la autoridad, aunque de vez en cuando le den ganas de propinarle a uno que otro patrullero un par de zapes (artículo 7, fracción I y II; de mil 402 a 2 mil 103 pesos de multa).
Y sobre todo, recuerde que se trata sólo de un reglamento. No cambiará el rumbo de la nación, pero puede abrir un mundo de posibilidades para mejorar la convivencia cotidiana y salvar vidas. Considere que en la hechura del mismo se tomaron en cuenta por primera vez las propuestas de organizaciones de la sociedad civil expertas en movilidad, lo que lo convierte en el primero en tener como objetivo la protección de la vida humana. Le propongo pues que nos concentremos en eso, y le demos una oportunidad a la ciudad.