blogeditor · 30 de agosto de 2020
Jorge Ruiz, Fabrizio Lorusso y Óscar Elton, junto con organizaciones nacionales y colectivos locales, hicieron público el “Informe sobre la situación de fosas clandestinas en el estado de Guanajuato (enero de 2009 a julio de 2020)” el pasado 25 de agosto. 109 fosas clandestinas en los que se han exhumado 268 cuerpos, localizadas en 29 de los 46 municipios de la entidad entre 2009 y julio de 2020 (Ver el micrositio creado por poplab.mx). Todo ello negado por el gobierno del Estado y por la Fiscalía General de Justicia que se empeña en rechazar el término fosa; además, la propuesta legislativa fue rechazada por un Congreso que desaprovechó la oportunidad de ir más allá de la Ley General incluyendo una definición contextualizada de fosa en la recientemente aprobada Ley para la Búsqueda de Personas; “no podemos crear nuestra propia definición de fosas clandestinas sino debemos atender los estándares que nos fije el Sistema Nacional a efecto de unificar los criterios y homologar los protocolos que marca la Ley”, señalaron. ¿Qué hará ahora que se ha incluido la categoría “Contextos de hallazgo” en el Protocolo Homologado para la Búsqueda de Personas Desaparecidas y No Localizadas, y está obligada a reconocer el concepto propuesto por el Sistema Nacional?
Incluido en el libro “Tiempos sombríos: violencia en el México contemporáneo”, la alemana Anne Huffschmid nos presenta una reflexión sobre cómo mirar, leer y narrar las fosas intervenidas en nuestro tiempo. Esta autora plantea tres viñetas para situar el tema de la violencia en México: la emergencia es continua, la impunidad es generalizada y la violencia es transversal y está normalizada. Ello nos puede servir para analizar el aporte del Informe en la realidad de Guanajuato.
La emergencia es continua ya que, como menciona la autora, además de estar en un Estado criminal nítidamente identificable como operador de las desapariciones, nos encontramos frente a una estabilidad fragmentada y porosa, frente a nuevos modos de colaboración y entretejimiento entre fracciones del Estado y economías criminales de diferentes escalas. A ello le denomina la agencia criminal diversificada de carácter necropolítico. También señala que las desapariciones, según su análisis y hasta 2018, se dejó de desaparecer a profesionales por su actividad, para comenzar a afectar a los sectores más vulnerables.
Basta observar que cinco municipios concentran 4 de cada 10 fosas clandestinas registradas en el Informe (Pénjamo, Irapuato, Celaya, Villagrán y Acámbaro) para darse cuenta de la crisis en la que se encuentra la zona sur del Estado, caracterizada por masacres y desapariciones. Además de casos de desaparición forzada, como los de Ulises Rojas e Israel Fernández, en los que se presume ese entretejimiento entre cuerpos policíacos y delincuencia organizada, mencionado por Huffschmid.
El segundo aspecto, referente a la impunidad, está ampliamente documentado que ésta se fusiona con la experiencia histórica que data de la década de los sesentas, lo que hace que las líneas entre el pasado y presente se borren, por lo que se puede hablar del “paradigma de doble impunidad”. Urge explorar, dice, los “vínculos sólidos” y “puntos de continuidad” entre los entramados criminales del pasado y los actuales, lo que constituye una transversalidad temporal, que debe acompañarse de análisis de patrones y modos espaciales de las desapariciones.
Finalmente, la autora señala que la violencia desborda delimitaciones temporales o geográficas y que está normalizada. Ello implica repensar qué se entiende por normalidad, lo que incluye un nuevo vocabulario que da cuenta de una semántica brutalizada y folclorizada, que minimiza lo que va nombrando como perteneciente a otra especie y otro universo. También existe una excepción normalizada donde la violencia fatal formaría parte de la vida cotidiana, y de enclaves de civilidad, donde la irrupción de la muerte violenta sí es motivo de escándalo. En este intersticio entre civilización y barbarie existe una “inestabilidad normativa entre el Estado y las organizaciones criminales”.
Esta última viñeta da el cierre adecuado para la reflexión: en Guanajuato ya no sabemos definir qué es la normalidad y cada vez se incluyen más los términos asociados al fenómeno de la desaparición, folclorizándolos. 109 fosas deben indignarnos y debemos exigir información del porqué las autoridades están violando el derecho de toda la sociedad a saber la verdad sobre esos lugares, al negar su existencia.
Finalmente, el Informe considera que es prioritario iniciar los procesos de búsqueda y exhumación en la entidad en los municipios de Irapuato, Celaya, Salamanca, León, Guanajuato, Francisco del Rincón, Cortazar, Silao de la Victoria, Uriangato y Acámbaro. ¿Qué espera el gobierno del Estado para iniciar la búsqueda?
* Raymundo Sandoval (@ray_sandoval) es es defensor de derechos humanos.