blogeditor · 4 de junio de 2013
“Un Business angel (inversor ángel) es un inversor privado, que invierte en empresas de nueva creación y apoya con su experiencia y contactos al equipo de emprendedores”, dice Luisa Alemany, directora del Instituto de Iniciativa Emprendedora del Esade de Barcelona (El País, 11.05.13)
Esa figura también se puede definir como aquel inversionista que entiende la importancia de apoyar nuevos e innovadores proyectos y por lo mismo está dispuesto a arriesgar su capital financiando proyectos empresariales que apenas arrancan y que no hay certeza de que vayan a ser exitosos.
El Business angel puede intervenir sólo como prestamista o también a cambio de una participación accionaria. Lo común es que no sólo actúa como inversionista sino que además juega un activo papel como mentor de los nuevos empresarios a quienes acompaña y también relaciona con el mundo de los negocios.
La ventaja de hacer socios a los inversores ángeles, anota Alemany, es que no hay que pagar intereses por el capital, pero que la desventaja es no saber, de antemano, cuál será la relación que se establezca con él y si esta ayuda o no a la realización y éxito del proyecto.
Las aportaciones de capital de los Business angel varían de país a país, pero lo común es que nunca se trata de grandes cantidades. Éstas suelen oscilar entre los 30,000 y los 250,000 dólares. Su función es la de ser capital semilla que permite echar a andar los proyectos.
El perfil más común de los emprendedores que se acercan a los inversores ángeles son gente joven, mujeres y hombres, que están todavía en la universidad o recién la ha terminado. Estos han desarrollado una idea, a veces con el apoyo de una incubadora de negocios, que se sienten capaces de poner en marcha.
Lo común es que la relación entre el Business angel y el emprendedor ocurra o medie a través de una organización que se dedica de manera profesional y muy seria a conectar propuestas e ideas innovadoras con fuentes de financiamiento.
La existencia de los inversores ángel, que son cada vez más en el mundo y México no es la excepción, se constituye en una alternativa consistente a los rígidos sistemas de crédito de la banca tradicional a los que resulta muy difícil acceder y todavía más para los nuevos emprendedores.