Testimonios del personal de MSF trabajando en Siria

msfmexico · 23 de agosto de 2012

Testimonios del personal de MSF trabajando en Siria

Médicos Sin Fronteras ha estado trabajando en Siria los pasados dos meses, facilitando asistencia humanitaria a la población afectada por el conflicto. Con ayuda de un grupo de médicos sirios, los equipos consiguieron en tan sólo seis días transformar una vivienda vacía en un hospital de emergencia donde operar y hospitalizar a personas heridas.

“Comenzó a llegar gente herida de todas partes”


  La cirujana Anna Nowak lleva más de veinte misiones con MSF. Regresa de Siria, donde ha colaborado en establecer el proyecto.

 

¿Como se consigue llevar a cabo esta misión de emergencia cuando no se dispone de autorización por parte del gobierno sirio?

Con el apoyo de un grupo de médicos sirios, fuimos capaces de identificar el lugar desde el que se podían realizar operaciones. Tras una visita inicial, breve, decidimos situarnos en una casa abandonada. De hecho, estaba todavía en construcción, con dos plantas y ocho habitaciones. No teníamos mucha elección. Durante seis días trabajamos de forma frenética para transformar el edificio en un hospital quirúrgico con doce camas, una habitación para esterilizaciones, un quirófano, una sala de reanimación para emergencias y una sala de recuperación. Además de las dificultades para contratar a personal médico local, tuvimos que solventar problemas de suministro, a sabiendas de que es arriesgado ahora mismo importar o comprar suministros médicos en Siria.

¿En qué condiciones comenzaron a operar?

Los primeros pacientes llegaron el 22 de junio, el día después de abrir el hospital. Primero admitimos heridos que ya habían sido operados. Tuvimos que hacerlo a pesar de que las condiciones de higiene no eran óptimas, lo que supone un riesgo más elevado de infecciones. A medida que los enfrentamientos se sucedieron, el hospital llegó enseguida a su límite. Tras unos pocos días estábamos atendiendo a seis heridos a la vez, un número modesto pero elevado si tenemos en cuenta nuestros recursos y la capacidad de tratamiento. Entonces comenzó a llegar gente herida de todas partes. Tuvimos que organizarnos para acomodar a la gente, incluso con camas en la terraza. A veces los heridos no llegaban durante el día, por causa del conflicto, porque las carreteras estaban cortadas o porque viajar al hospital era muy arriesgado. A veces llegaban por la noche o al amanecer. Era muy cansado, aunque siempre se podía contar con la gente que traía a los heridos. Su disponibilidad y voluntad de ayuda fue algo muy emotivo.

¿Qué tipo de heridas han visto?

La mayoría eran heridos de bala, mortero o artillería. La mayoría estaban afectados en las piernas, el estómago o entre el cuello y el abdomen. Aunque la mayoría de los pacientes eran hombres, también han estado llegando niños y mujeres, muchas veces demasiado tarde. Por el momento el conflicto bélico se desarrolla a diez kilómetros del hospital. Pero nuestros pacientes llegan de más lejos, lo que complica sus heridas o lo que puede suponer la muerte. Eso te hace suponer las dificultades en las que la gente se encuentra para obtener cuidado médico de calidad en Siria hoy, incluidos aquellos cuyas heridas no guardan relación con el conflicto, gente que, por ejemplo, ha padecido un accidente de tráfico.

¿Cuáles son las dificultades que implica una intervención así?

Para limitar los riesgos, el personal de los hospitales está trabajando de forma muy discreta y prudente y muchos de los hospitales de campaña desaparecen tan pronto como han aparecido.
En este contexto, la existencia de un centro como el nuestro es muy importante para la gente herida, pero también es una situación muy delicada. Los condicionantes de seguridad limitan nuestros recursos y nuestra capacidad. Una herida de guerra típica requiere una media de cinco días de hospitalización. A excepción de los casos más graves, tenemos dificultades para mantener a los pacientes más allá de esos días. Los que viven cerca o tienen familia o amigos en la zona, regresan para revisiones o para cambiar los vendajes. Pero pese a la solidaridad de la gente del área, que permite que muchos pacientes puedan quedarse temporalmente, algunos dejan el hospital y no volvemos a saber nada más de ellos.

“Estamos obteniendo buenos resultados”

Brian Moller es enfermero anestesista. Ha trabajando con MSF durante nueve años y hoy en coordinador de emergencia. Este mes de julio, Brian ha gestionado el hospital quirúrgico instalado por MSF en Siria.

 

¿Cuál es tu punto de vista sobre lo que está pasando en Siria?

Estamos trabajando en un enclave rebelde y por lo tanto sólo tenemos una visión parcial de la situación en su totalidad. Aunque es una guerra y una que no respeta a los civiles. Algunos son objetivo de francotiradores y otros víctimas de los denominados daños “colaterales”. Si antes el ejército se enfrentaba a manifestantes, ahora se enfrentan a grupos armados, principalmente en centros urbanos. Por lo que vemos, estos grupos no son homogéneos, se componen de gente con pasados diferentes y con reivindicaciones también diferentes. La única cosa que parecen tener en común es su ira contra el régimen sirio.

¿Como ONG, no es complicado el hecho de trabajar sólo en un bando?

No tenemos autorización para trabajar en el país, así que no nos queda otra elección.. Nuestro trabajo consiste en aportar ayuda a aquellos que no disponen de acceso a cuidado médico. Aquellos que apoyan al régimen pueden ir a hospitales públicos, pero la mayoría de los rebeldes y los que les dan apoyo no disponen de asistencia alguna. También explicamos a la gente que la causa de la violencia es para nosotros de menor importancia que sus consecuencias desde un punto de vista médico. Y aunque trabajamos en territorio rebelde, insistimos que no hacemos distinciones entre los que se enfrentan y los que están a favor del régimen a la hora de administrar cuidados médicos. Nuestra posición se entiende de forma abstracta relativamente bien tanto por parte de los profesionales sanitarios como de los sirios que hemos tratado. No es tan bien entendido desde un punto de vista emocional. Desde el inicio del levantamiento sirio, muchos de ellos tienen familiares o gente cercana que han resultado o muertos o heridos.

¿Cómo manejan la situación los profesionales médicos sirios?

Su capacidad y su voluntad para ayudarse entre sí es impresionante, dado el contexto. No tienen experiencia ni preparación para semejantes flujos de pacientes o para tratar este tipo de heridas. Nuestra experiencia en este campo refuerza la capacidad del personal local, que están viendo este tipo de violencia por primera vez. Estamos obteniendo buenos resultados a pesar de las dificultades y los dilemas éticos que conlleva. Por ejemplo, ¿cuáles son las prioridades?, ¿cuándo puede uno decir que ya no podemos hacer más por un paciente?, ¿cuándo uno da por finalizada una terapia agresiva en un paciente? Hay muchas cuestiones que pueden crear tensiones y discusiones entre el personal que se enfrenta a peticiones de racionalidad en situaciones extremadamente emocionales.

¿Cómo son los servicios médicos y sanitarios en la región en la que trabajan?

Hay dispensarios, farmacias y consultorios pero no hay capacidad quirúrgica y hospitalaria. Más hacia el interior, hay hospitales con quirófanos y nos envían a sus pacientes para tratamientos post-operatorios.
La obtención de medicinas y suministros médicos es un problema. Sangre, analgésicos, anestésicos, les falta de todo. También el acceso al agua, a la electricidad o a las redes de comunicación es difícil y los problemas de capacidad, transporte y suministro son muy graves, aunque eso es habitual en todos los conflictos. Nosotros estamos teniendo éxito gracias a un grupo de médicos sirios y de nuestros logistas que mantienen un almacén de emergencia que nos permite resistir durante dos semanas sin repuestos en caso de problemas mayores. También disponemos de donaciones privadas, un testimonio de la solidaridad de la gente. Hace algunos días, unas mujeres del pueblo llegaron con dos bolsas enormes cargadas de suministros médicos, de vendas y medicinas, que habían comprado en farmacias locales. De dónde salieron estos suministros en primer lugar es difícil de verificar; y por ejemplo si tú no sabes de dónde sale la anestesia, ¿se puede utilizar?. Pero en muchos contextos bélicos no siempre hay opción a hacerse estas preguntas.

Además del proyecto quirúrgico, MSF distribuye medicinas y otros suministros médicos en Siria. A pesar de las dificultades para acceder al país, MSF está preparada para atender a todas las víctimas del conflicto y continuamos expandiendo nuestras actividades en Siria y en los países vecinos. Por el momento, MSF admite una media de 50 sirios en el proyecto de cirugía reconstructiva en Amman, Jordania. También ofrecemos apoyo psicológico y atención primaria a los refugiados sirios en Líbano. El presupuesto de MSF para actividades relacionadas con el conflicto Sirio está estimado en la actualidad en más de cinco millones de euros.