Terrorismo mediático y montajes policíacos

blogeditor · 15 de marzo de 2012

Terrorismo mediático y montajes policíacos

Semana de veda electoral que lo es todo menos veda electoral. Semana de casos casi todos ellos relacionados con la violencia o el crimen.  Semana de temas internacionales también; relevantes en los contenidos analizados como la preocupación por la situación en Siria que ya huele a genocidio, los rescates económicos de Grecia en Europa,  y las elecciones primarias en los Estados Unidos.

De regreso a nuestra convulsa república mexicana, el caso nuevo, el más relevante fue sin duda el de los bloqueos, o “narcobloqueos” -como se ha dado en llamar dentro de esta tendencia a usar neologismos informativos– que se dieron el viernes allá en Guadalajara, que apenas en tres días y con más de 1,000 menciones llevaron el caso a ser el 4to en importancia en toda la semana, y tomando muy en cuenta que si bien se trató de las reacciones por la captura de un capo del narcotráfico, los vehículos incendiados son verdaderos actos de terrorismo mediático destinados primero, a obligar a los medios de comunicación a atraer su atención, y con ello sembrar la inquietud, la zozobra en la ciudadanía que de inmediato reclama a sus autoridades y hasta el mismo presidente sus acciones o inacciones. La verdad es que estos “narcobloqueos” no bloquearon nada, si pensamos en la gigantesca ciudad de Guadalajara, la segunda más grande del país, o no bloquearon más que el criterio de la opinión pública que fue víctima de este terrorismo mediático: medios volcados al tema día y noche, la ciudadanía exaltada, y el inmediato reclamo a sus autoridades que permiten el secuestro de la ciudad por parte de los criminales. ¿El objeto de este terrorismo? Pues que la autoridad –que en principio estaba ya actuando y de allí las provocaciones- quede una vez más cuestionada y acotada. Y los medios, al igual que cuando difunden los contenidos de las “narcomantas” y otros “narcomensajes”, cómplices de esto.

Por ahí del tercer lugar de la semana, aunque en franco declive, está el caso del “Coqueto”, este patético multi-homicida que solo es el reflejo de lo más descompuesto de nuestra comunidad y que seguramente será sentenciado a muchos años de cárcel y finalmente olvidado por el público. A menos claro, que vuelva a escaparse.

Y en lo que parece ser el caso más mencionado aparte de cuestiones electorales,  la revisión del proceso de la secuestradora francesa Florence Cassez por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha traído un tema a la opinión pública de esos que tienen todos los ingredientes para no bajar de las listas de casos más mencionados en mucho tiempo. Me explico: por un lado tenemos a una mujer guapa y una historia ambivalente (me enteré de que a su novio el jefe de la banda de secuestradores, ni lo han juzgado. ¿Será por feo?). La posibilidad de que aun habiendo sido condenada a 60 años de prisión pueda salir libre de forma inmediata, a pesar de que existe la convicción de su culpabilidad; la actuación de la policía en su momento con el evidente montaje mediático que se hizo de la detención de los secuestradores y liberación de los secuestrados participando en este caso y de manera relevante, las dos grandes televisoras (Una suerte de previo de lo que años después sería la serie: “El Equipo”);  el alcance internacional con la injerencia del mismísimo presidente francés Nicolas Sarkozy quien aparentemente ha tomado el caso como personal, y la oportunidad desde luego, de que la oposición ataque a uno de los hombres fuertes del gobierno del presidente Calderón, el controversial Genaro García Luna; personaje preferido de sus críticas.

Y el tema de Cassez nos trae otro asunto también de mucha discusión: Necesitado el gobierno de promover ante la opinión pública la efectividad de sus acciones en contra de la delincuencia, no han cesado las presentaciones mediáticas de los criminales recién capturados. Si bien ya no hemos atestiguado casos de montajes o de cobertura supuestamente en vivo de los operativos –como fue el caso de Cassez-, ya estamos acostumbrados sí, a ver en nuestras pantallas de televisión y fotos de los periódicos, a los delincuentes, o presuntos delincuentes, para ser políticamente correctos, siendo presentados delante de verdaderas y cada vez más profesionales escenografías que incluyen muestrarios de las armas, droga o dinero incautados, rodeados de fornidos pero enmascarados agentes federales armados hasta los dientes; con equipos, -que también hay que decirlo- que son de lo menos adecuado para custodiar a un criminal; logotipos de las corporaciones, vehículos y hasta helicópteros, como parte de la tramoya. Otro ejemplo de esto es la divulgación de entrevistas o interrogatorios de los propios detenidos, sin que éstos hayan sido puestos a disposición de un juez. Se discute mucho si como parte de la muy cacareada pero poco efectiva presunción de inocencia, no se está abusando de los derechos de los detenidos, muchos de los cuales a pesar de ser presentados en tan sofisticados cuadros teatrales, no llegan a ser consignados ante un juez o son absueltos por falta de pruebas o errores en los procedimientos.  Hasta donde tengo conocimiento no he sabido que se haya condenado judicialmente a ninguna policía o institución de seguridad federal o local por realizar estas prácticas mediáticas.  La autoridad por otro lado, tiene derecho a divulgar su trabajo y sus éxitos, especialmente en un tema tan cuestionado y falto de resultados tangibles como lo es la inseguridad.  ¿Qué es correcto y qué no? No lo sabría decir; pero por lo pronto ya estamos acostumbrados a estas escenas, a estas puestas en escena más bien, y las consideramos parte de los programas informativos de la radio y la televisión.

Y finalmente la presencia de los candidatos o aspirantes presidenciales en esta veda que ya definitivamente no tiene nada de veda, una alta presencia ocasionada por la visita y entrevista con ellos del vicepresidente norteamericano Joseph Biden, y este fin de semana con multitudinarios actos de campaña que según sus organizadores no son de campaña, tenemos en primer lugar a Andrés Manuel López Obrador con 1, 420 notas, muchas más que el promedio de la semana anterior, seguido de Josefina Vázquez Mota con 1,375 y Enrique Peña Nieto con 1199. Gabriel Quadri, el abanderado del PANAL con un poco más que la semana pasada, pero muy debajo en comparación, con 238 menciones.