blogeditor · 7 de agosto de 2019
Jordan y Andre Anchondo -24 y 23 años- ponen su cuerpo como escudo y reciben las balas del terrorista, y así logran proteger a su bebito Paul de solo dos meses. Ellos son dos de los veintidós muertos que cayeron abatidos por las ráfagas de un joven terrorista supremacista blanco en un Walmart de El Paso Texas.
Tragedia sufrida por personas inocentes y sencillas. ¿Hay algo más sencillo e inocente que ir a un súper a comprar cosas para la fiesta de tu hija mayor que ese día cumple 6 años? Es profundamente triste e indignante.
Los tiroteos masivos en Estados Unidos son cosa de todos los días. No es una figura de lenguaje, es una realidad estadística. En el primer semestre de 2019 el conteo oficial es de 1.2 tiroteos masivos diarios (más de uno cada 24 horas).
No nos vayamos con la finta, el atentado en El Paso no es uno más de esos tiroteos masivos. Lamentablemente, es un acto terrorista contra la población hispana –mexicana– en los Estados Unidos.
Es vital entender las causas profundas de este deleznable atentado y, a la vez, desmitificar explicaciones falsas que solo desvían la atención.
Durante muchos años la sociedad estadounidense había logrado arrinconar al racismo y a los supremacistas blancos en posiciones subterráneas y en los márgenes de la vida pública. Eso fue antes de que Trump y el activismo de la cadena de noticias FOX les “sacara el chamuco”.
Desde el día uno, Trump apostó al racismo contra los mexicanos como primer paso de su campaña electoral y tiempo después ganó la Presidencia.
Trump ha sido sistemáticamente racista contra todo aquel que no sea blanco. “Build the Wall” fue su canto de batalla. Reiteradamente ha hablado de detener la “invasión” que supuestamente está sufriendo su país.
Cotidianamente agarra parejo contra musulmanes, negros, hispanos y cualquier otro segmento poblacional que no sea blanco y de origen europeo.
El manifiesto publicado por el terrorista que atacó El Paso habla de detener la “invasión hispana” en Texas, un concepto impulsado por Trump tanto en sus discursos como en su propia campaña de reelección, que ha contratado y pagado más de dos mil post en Facebook hablando contra esta “invasión”.
No es cosa menor que el hombre más poderoso del mundo sea abiertamente racista y que nadie le crea, ni sus más fieles seguidores, cuando hipócritamente denuncia al supremacismo blanco al mal leer un teleprompter.
El racismo de Trump tiene muchos aliados, pero quizá el más poderoso es la cadena de noticias Fox, la más vista en Estados Unidos, por encima de CNN y MSNBC, la cual no deja de hablar contra los “ilegales”, los migrantes, las caravanas de centroamericanos, las pandillas, las maras y todo lo que sirva para generar miedo y resentimiento entre la población blanca.
Las principales causas del acto terrorista contra la comunidad hispana de El Paso son las siguientes:
En síntesis: la combinación letal y explosiva ha mezclado, por un lado, la retórica racista de un presidente y una cadena de noticias, por el otro, malas leyes para combatir el terrorismo local y cero limitaciones para hacerse de armas de asalto y combate.
Esas son las causas y no los mitos siguientes:
En conclusión, cuando una población sufre un atentado terrorista es momento de unirse y actuar políticamente de manera coordinada contra el “odio organizado” y movilizarse para promover cambios a las leyes que se la ponen muy fácil a los terroristas blancos.