Terreno fértil para el autoritarismo

blogeditor · 23 de enero de 2017

Terreno fértil para el autoritarismo

Por: Marcos Martínez (@marcosmchacon)

La desazón y el desconcierto generados por el ascenso de Donald Trump al poder aún no son superados en grandes porciones de la población mundial. Fue precisamente la victoria de Trump el año pasado la que causó una reacción internacional nunca antes vista en contra de la democracia estadounidense y de los valores democráticos en general.

Hace unas semanas, durante un viaje de diez días a tres ciudades de China, tuve la oportunidad de conversar con líderes y diplomáticos del gigante asiático, de quienes percibí un temor genuino hacia Trump y su discurso, pero sobre todo la confirmación de su rechazo a al sistema democrático como estructura de gobierno, precisamente por el ascenso de Trump. El viaje fue ofrecido a un grupo reducido de estudiantes de maestría de la Escuela de Periodismo de la Universidad de California, en Berkeley, y formó parte de un programa de intercambio cultural entre China y Estados Unidos.

Además de atestiguar el impactante desarrollo urbano y tecnológico de Beijing y Shanghai, y la diversidad de Kunming, también pude escuchar las opiniones de empresarios y diplomáticos chinos. El liderazgo chino nunca antes había encontrado un terreno tan fértil para rechazar los principios democráticos que rigen buena parte de los países de occidente, principalmente Estados Unidos. Para ellos, el ascenso de Trump al poder significa todo lo que está mal en los sistemas democráticos. El riesgo de que el poder está al acceso de quien tenga más seguidores en Twitter y una estrategia de publicidad efectiva.

Esas conversaciones francas y directas en contra de las democracias me llevó a reflexionar sobre la evidente ola de autoritarismo, nacionalismo y fascismo moderno que cobra cada vez más fuerza y en específico en cada ocasión que el ahora presidente estadounidense pronuncia un discurso. El discurso durante su toma de posesión dejó en claro que el aislacionismo y proteccionismo americano será los ejes de su mandato.

Pero el riesgo mayor está en el envalentonamiento que el discurso de Trump genera en las potencias que ostentan sistemas autoritarios y antidemocráticos como la principal vía de gobierno. Cada vez que la administración de Trump ataque los esfuerzos para combatir el cambio climático y el calentamiento global, tres países cederán en sus incipientes esfuerzo por unirse a esta lucha. En cada ocasión que las agencias norteamericanas decidan debilitar las regulaciones de protección a los trabajadores para “incentivar las inversiones”, otras naciones seguirán su mal ejemplo.

Los principios democráticos y los valores que se pensaban imperturbables, como la protección de los trabajadores y de la humanidad a través de la lucha en contra del calentamiento global, nunca antes habían estado tan vulnerables. El ejemplo principal lo encontré en China. Depende de quienes hemos gozado –con algunas limitantes, como la violencia del narco en contra de la prensa y los esfuerzos de censurar por parte del gobierno en México- de las mieles de la libertad de expresión, libertad de culto y el derecho al voto, de estar atentos a los ataques que vengan en contra de las democracias.

 

* Marcos Martínez es estudiante investigador de posgrado del Programa de Periodismo de Investigación de la Universidad de California, en Berkeley, y se especializa en periodismo político.