A tres años de Cerocahui

Redacción Animal Político · 20 de junio de 2025

Este 20 de junio volvemos a hacer memoria del asesinato de nuestros hermanos jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos, así como del guía de turistas Pedro Palma y el joven Paul Berrelleza, ocurrido en Cerocahui, Chihuahua. A tres años de esa tragedia que estremeció al país seguimos de pie, sosteniendo con firmeza el compromiso de trabajar por la paz en México. Sabemos que este camino es largo y complejo, pero no dejaremos de andarlo.

Esa herida, que aún duele en la Sierra Tarahumara y en nuestros corazones, dio origen al Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa que ha permitido articular a miles de personas en torno a una Agenda Nacional construida desde las bases sociales: familias, escuelas, universidades, comunidades de fe y colectivos ciudadanos. Esta experiencia ha demostrado que la transformación del país no vendrá solo desde arriba, sino desde procesos arraigados en el territorio y el tejido comunitario.

Por eso recordamos con esperanza que cuando era candidata a la presidencia, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo haya firmado el Compromiso por la Paz, ya que externó construir desde las coincidencias. Este gesto no es menor. Representa una oportunidad para traducir en políticas públicas una visión de país centrada en la reconstrucción del tejido social, el acceso a justicia y la atención de las causas estructurales de la violencia. Hoy más que nunca urge que esa agenda no se diluya, sino que guíe de manera cercana a las víctimas, sostenida en la verdad y comprometida con los más excluidos.

Sin embargo, la violencia no da tregua. Cada desaparición, cada asesinato, cada injusticia revive el eco de Cerocahui, pero también el del Rancho Izaguirre, Ayotzinapa, San Fernando, Allende, Tlatlaya, Apatzingán, Acteal y de tantos otros nombres que el país no puede ni debe olvidar. Por eso, este día también recordaremos a otras víctimas de esta espiral: al padre Marcelo Pérez, defensor de los pueblos indígenas; al padre Javier García Villafaña, asesinado mientras servía a su comunidad en Michoacán; a los jóvenes reclutados forzosamente en Jalisco; a las comunidades desplazadas por el crimen organizado; a las madres buscadoras que, con amor y coraje, siguen recorriendo el país en busca de sus seres queridos.

Desde el Evangelio y la experiencia del dolor compartido, tampoco podemos ignorar a nuestros hermanos migrantes víctimas de políticas inhumanas, discriminación y violencia. Nos alarma la situación que enfrentan en distintas ciudades de Estados Unidos, especialmente en Los Ángeles, donde se han reportado redadas masivas, uso de fuerza militar y detenciones arbitrarias. Nos solidarizamos con quienes defienden sus derechos y promueven una política migratoria basada en la justicia y el bien común.

El mensaje es claro: la paz no llegará si no colocamos en el centro la dignidad humana. La Iglesia en México y la Compañía de Jesús reafirmamos que no nos rendimos. Seguimos tejiendo puentes, animando procesos y acompañando a quienes, desde distintos espacios, trabajan por un país donde la justicia no sea una promesa rota, sino una realidad tangible.

Por ello, este 20 de junio convocamos a todos los templos del país a unirse al repique de campanas a las 3 de la tarde, como signo de memoria y esperanza.

Hacer memoria no es mirar atrás con nostalgia, sino mirar al presente con responsabilidad y al futuro con compromiso. Que la sangre de nuestros hermanos sea semilla de justicia. Que sus nombres no se olviden. Que la paz que anhelamos se construya en comunidad, desde la verdad, la justicia y la compasión.

* Luis Gerardo Moro Madrid, SJ es Provincial de la Compañía de Jesús en México.