Redacción Animal Político · 14 de marzo de 2025
En las últimas semanas, algunos estados han comenzado a regular el uso de teléfonos móviles en las escuelas. Estas medidas buscan, entre otras cosas, mitigar la violencia y acoso escolar, ya que se tratan de fenómenos que pueden agudizarse a través de estos dispositivos, además de que pueden estar vinculados a la violencia en el noviazgo adolescente.
A través de estos dispositivos, muchas relaciones se ven marcadas por conductas de control, como la exigencia de compartir contraseñas, la revisión de mensajes sin consentimiento, o la presión para responder de inmediato a llamadas o mensajes.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, en el mundo 3 de cada 10 adolescentes reportan haber experimentado algún tipo de violencia en sus relaciones de pareja, la cual -debido a las dinámicas en cómo las y los jóvenes socializan hoy en día-, podría verse amplificada por el uso de tecnologías digitales. La difusión de contenido privado sin consentimiento, el hostigamiento digital y la manipulación emocional a través de los celulares son formas contemporáneas de violencia que afectan a las y los adolescentes.
Al limitar la disponibilidad de estos dispositivos durante la jornada escolar -además de otros efectos-, se puede disminuir el acceso inmediato a mecanismos de control y acoso digital. Además, estas medidas pueden generar oportunidades para que las y los estudiantes fortalezcan sus habilidades de comunicación cara a cara y desarrollen relaciones interpersonales más saludables.
Es importante tomar en cuenta que los teléfonos son también aparatos con usos que pueden ser positivos, por lo que la prohibición absoluta podría acarrear otro tipo de problemas. Es muy importante implementar regulaciones que pongan límites, pero que no nieguen la realidad cada vez más digital que como sociedad vivimos.
Es fundamental que estas regulaciones se complementen con programas educativos sobre el uso responsable de la tecnología y la identificación de relaciones de pareja sanas. Incorporar en las conversaciones en el aula temas sobre violencia digital, consentimiento y privacidad ayudaría a las y los adolescentes a reconocer y prevenir situaciones de abuso dentro de sus relaciones afectivas. Una alternativa es la que se ofrece en la Guía para docentes sobre Violencia en el Noviazgo desde la perspectiva escolar que presenta la herramienta Banderas Rojas en tu Relación, con preguntas redactadas de acuerdo a su realidad y lenguaje cotidiano que invitan a las y los estudiantes a reflexionar y tomar acciones sobre conductas que podrían ser de riesgo. Dichas herramientas se pueden encontrar aquí.
En definitiva, el uso de teléfonos móviles durante la adolescencia es un tema que requiere un equilibrio entre regulación y educación. Si bien estos dispositivos pueden ser vehículos para la violencia digital y el control en las relaciones, también forman parte de la vida cotidiana y el desarrollo social de las y los jóvenes. Por ello, más allá de restringir su uso, es crucial promover una cultura digital responsable que les permita identificar y prevenir conductas dañinas. La combinación de regulaciones bien diseñadas y programas educativos puede ser la clave para garantizar que la tecnología sea una herramienta de comunicación y aprendizaje, y no un medio para la violencia y el abuso.
* Jeny Farías (@Jenyca) es directora de Proyectos, Operaciones y Sustentabilidad en Mexicanos Primero.